Las cartas de Frida Kahlo a su mamá

Por  Staff Puebla On Line | Publicado el 10-10-2016

 

La verdadera Frida Kahlo. La adolescente “pícara y consentida” a la que su maestro, “el viejo Palafox”, sacaba de la clase de matemáticas porque daba “mucha guerra”; la que le pedía a su madre “5 c. para barquillo y 5 c. para quesadillas”, la que decía una que otra mentira e incluso tenía faltas de ortografía.

Pero también la joven que se enamoró del muralista Diego Rivera, con quien viajó a Estados Unidos, “donde se descubrió como pintora”; la mujer que enfrentó con valor y paciencia sus enfermedades, y, sobre todo, la hija cariñosa que veía a su “Mamacita linda” como una amiga, una cómplice.

La Frida Kahlo (1907-1954) multifacética, íntima, reflexiva, crítica, comprometida, queda al descubierto a través de las 54 cartas, “hasta ahora inéditas”, que la artista le escribió a su madre, Matilde Calderón y González (1876-1932), recopiladas por Héctor Jaimes en el libro Tu hija Frida. Cartas a mamá (Siglo XXI Editores) que estará en librerías esta semana.

El investigador y catedrático venezolano detalla a Excélsior en entrevista que en estas misivas, escritas entre el 10 de mayo de 1923 (fecha de la segunda) y el 14 de enero de 1932, “Frida se revela por primera vez como realmente es”.

El doctor en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Pennsylvania explica que “en estas cartas Frida habla de sí misma de una manera abierta y cotidiana, sin poses ni ocultamientos”.

Y se muestra, agrega, como “una persona sin esquemas ni teorías, solamente hablando desde su sinceridad y sensibilidad; una voz libre de decir lo que siente, sufrimientos y penas, pero también alegría y esperanza y un gran sentido del humor”.

Las primeras diez misivas están resguardadas en el Museo Frida Kahlo de la Ciudad de México, y las otras 44 en el National Museum of Women in the Arts, en Washington (EU), como parte de la colección Nelleke Nix and Marianne Huber: The Frida Kahlo Papers, 1930-1954).

PEDÍA CENTAVOS

Pedía centavos

“Mamacita: Hoy me quedo en la Escuela porque Diego Rivera da una conferencia y creo que es de Rusia y yo quiero aprender algo de Rusia. Si quieres venir mándamelo decir con el mozo al medio día (mediodía) para esperarte. Hoy me he portado bien y no he faltado a ninguna clase. Mándame 5 c. para barquillo y 5 c. para quesadillas. Tu hija, Frieda”.

Esto es lo que le dice Frida Kahlo a su madre, Matilde Calderón, en la primera carta, escrita en la Ciudad de México, sin fecha (la segunda es del 10 de mayo de 1923), que integra el acervo de 54 misivas compilado y anotado por el ensayista y editor Héctor Jaimes, que se publican por primera vez en el libro Tu hija Frida. Cartas a mamá.

Manuscritas, con letra clara, 43 de estas misivas, detalla el estudioso nacido en 1964, fueron enviadas por la hoy famosa pintora mexicana a su madre desde Estados Unidos, cuando acompañó a Diego Rivera a su viaje de trabajo: 30 desde San Francisco, y 13 desde Nueva York.

“En las primeras cartas, que son muy pocas y en general muy breves, encontramos a una adolescente pícara y consentida. Frida apenas tenía 16 años (1923). Pero también hay otra carta donde habla de su recuperación después del accidente (1927), cuando tenía ya 20 años.

“Tres detalles sobresalen en este grupo: que tuviera una comunicación epistolar y de notas con la madre, pues por lo general los recados o los mensajes a la madre de uno no son escritos, sobre todo a una edad tan temprana; la importancia de la madre, como compañera y amiga, que se mantendrá en el tiempo; y, en una de las cartas, cuando tenía 16 años, le dice muy emocionada a la madre que va a asistir a una conferencia de Diego Rivera”, explica Jaimes.

El profesor titular de Literatura y cultura latinoamericanas en North Carolina State University aclara que el viaje a San Francisco, en 1930, fue la primera vez que Frida Kahlo salió de México y también la primera ocasión que vio el mar, según lo dice en una de sus cartas.

“Culturalmente nunca se sintió a gusto en Estados Unidos y esa distancia cultural aumentaba su añoranza de regresar a México. En particular, no le gustaba la comida, las divisiones de clase, ni las poses de los ricos, el grupo social con el que más convivió, pues eran los patrocinadores de los murales de Rivera, tanto en San Francisco como en Nueva York. Pero, en comparación, se sintió mejor en Nueva York”, agrega.

El autor de Filosofía del muralismo mexicano destaca que, sin embargo, fue en el vecino país del norte donde Frida decide ser pintora. “Dice que comienza a pintar por aburrimiento. También descubre el sentido comercial de su pintura, pues vende algunos de sus cuadros con el único propósito de hacer dinero; y además se da cuenta que es una mujer exótica, pues a todo el mundo le llama la atención su manera de vestir.

“En ese sentido, podemos afirmar que, a pesar de la crítica a EU, como demuestra su cuadro Allá cuelga mi vestido (1933), Frida descubre su vocación y reafirma su identidad mexicana en ese país. Desde mi perspectiva, en esas cartas ella va forjando su intuición artística para luego convertirla en subjetividad plena”, añade.

Pero, sobre todo, dice, se refuerza el vínculo que tiene con su madre. “Debemos hablar de una relación íntima, hasta el punto de decir que su madre era su confidente. Ante un mundo extraño, como lo percibió, y ante su soledad, pues Rivera estaba todo el día pintando, su madre, en la distancia, continuó siendo su mejor amiga y aliada”.

Además, durante la lectura de esta correspondencia, Jaimes se encontró con algo inesperado. “Una de las principales sorpresas de las cartas de Kahlo son los errores ortográficos. Los hay de todos los tipos: la doble “rr” en “responder”, por ejemplo; la “v” por la “b”; la “z” por la “c”; la “ll’ por la “y”; la “j” por la “g”; “hay”, en vez de “ahí”; “tan bien”, en lugar de “también”, etcétera.

“Sorprende, más aún, que estos errores los encontremos en su etapa adulta. Sin embargo, si vemos más allá de las faltas ortográficas encontraremos la voz de Frida, casi como si las cartas pudieran dibujarla”, indica.

El también editor está convencido de que esta correspondencia, que lo mismo la artista firma como Frieda, Friducha, Frieducha o simplemente F, es una de las más importantes de Kahlo.

“Las cartas demuestran la multiplicidad de Frida. Habla por primera vez de su arte como oficio y del mundo artístico en general; esto es, descubre su identidad artística y su subjetividad estética, de lo que jamás había hablado antes.

“Creo que su experiencia en Estados Unidos le da la confianza de la que carecía para luego continuar pintando. En este sentido, podemos decir que en estas cartas Frida se revela por primera vez como realmente es, ya que estamos acostumbrados a percibirla o comprenderla como otros lo hacen, y he tratado en esta edición de mostrar precisamente esa transparencia: Frida por Frida”, concluye Jaimes.

comments powered by Disqus
  • Tony Gali y Nuvia Mayorga inauguran Casa del Niño Indígena en Huehuetla

  • Cuauhtémoc Cárdenas presenta libro en la BUAP

  • Tony Gali y Alfonso Esparza inauguran multilaboratorios en CU de la BUAP

  • Fiscalía de Puebla detiene 4 secuestradores, pedían 2 mdp

  • Así inició la liberación del precio de las gasolinas en Puebla

  • #SinVotoNoHayDinero, Puebla ahorraría 91 mdp en partidos políticos

Servicios

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. PUEBLA PUEBLA