Gobiernos federal y estatal nunca voltearon a Quecholac, se queja edil

Por  Staff Puebla On Line | Publicado el 11-05-2017
Foto: Quecholac.gob.mx

Desde el llamado Triángulo Rojo, donde operan bandas de robo de hidrocarburo, el presidente municipal priísta de Quecholac, Néstor Camarillo Medina, asegura que la descomposición social que se vive "es problema de todos", desde las autoridades y hasta la propia sociedad.

Llegó a la alcaldía de 25 años y hoy cuenta con 29, que lo convierte en el alcalde más joven de los 217, pero hoy enfrenta una de las más fuertes crisis de su administración derivado del enfrentamiento a tiros entre fuerzas militares y presuntos huachicoleros, así como por la aparición de videos donde se aprecia una ejecución extrajudicial por parte de militares.

"Lo lamentó muchísimo, estoy muy indignado si se comprueba la veracidad de los videos recientes, no son las formas de aplicar la ley, de abusar del poder; es un problema que nos compete a todos, no sólo los tres órdenes de gobierno sino a la sociedad de que salgamos juntos y hoy lamento que se condene a todo un pueblo", dijo.

En entrevista exclusiva con EL UNIVERSAL, el munícipe que hace un año encabezó una marcha por la paz, critica que se quiera estigmatizar a un pueblo en general, sobre todo cuando es de mucho trabajo y de productividad.

El ex diputado local y federal suplente, recordó que la junta auxiliar de Palmarito, donde hubo los enfrentamientos, es la más productiva del estado de Puebla, pues se cultivan en más de dos mil hectáreas hortalizas que no sólo son para el mercado interno, sino para exportar a Japón, Irlanda, Estados Unidos y Canadá.

"Es una cuestión muy complicada, difícil, sabía de eso; cuando fui candidato muchas personas me decían que si no había temor de mi parte en ser alcalde de un municipio muy activo, pero lejos de ser muy difícil es muy activo y enérgico", afirma el ex delegado de Desarrollo Social.

Crítica  que el gobierno federal y estatal no hayan volteado a la sociedad para frenar esa descomposición social que hoy se vive en toda una franja de Puebla llamada Triángulo Rojo.

Su familia es originaria de Quecholac, incluso su padre, Julian Isidro Camarillo Mirón, fue alcalde en el periodo 2005-2008, por lo que sabía a lo que se enfrentaba al buscar la presidencia municipal e invirtió en educación para revertir el problema delictivo, pero lo dejaron solo.

"Si, sabía que el reto era muy difícil, incluso entré por eso, porque las principales preocupaciones de la sociedad eran los temas de la seguridad, pero sabía que la inseguridad no se combatía con más policías o patrullas", agrega.

Si bien duplicó el número de elementos policiacos y de patrullas, instauró un programa de video vigilancia con más de cien cámaras e instaló botones de pánico, en realidad invirtió la mayor parte de su presupuesto en educación.

"Muchos años estuvo abandonada la educación, creamos dos universidades, creamos bachilleratos y primarias, sabía que no era un problema que se solucionaría contratando más policías sino invirtiendo en educación", dice.

Sin embargo, siempre actuó solo y con su poco presupuesto y no logró frenar esa descomposición que se origina -dice- por la falta de oportunidades de los habitantes de comunidades, las cuales son sumamente pobres a pesar de no estar asentadas en la Sierra Norte o Sierra Negra.

"Esta descomposición es culpa de todos, gobierno federal, estatal lamentablemente no han volteado a la sociedad hasta ahorita, siempre pedí rescate de espacios públicos, apoyo para escuelas y a mis capacidades ha sido imposible lograr recuperar el tejido social y creo que este problema ahora no nos debe preocupar sino de ocupar", expresó.

En los casi cuatro años de su gestión aclara que jamás ha recibido algún tipo de presión de la delincuencia organizada, aunque en este momento las presiones que tiene es de la sociedad por encontrar paz y justicia de los hechos ocurridos el pasado 3 de mayo.

"No, para nada, afortunadamente no; sabemos los riesgos que corremos por estar al frente del municipio. Hoy más que una presión delictiva es una presión  social, la gente su primer contacto es el gobierno municipal y hoy la gente exige justicia y apoyo... hoy recibo esa presión pero social", aclara.

Niega arrepentirse de haber buscado la alcaldía, aunque acepta que jamás pensó que "fuera tan difícil o complicado, pero jamás me voy a arrepentir".

Hace llamado a la paz, a que la sociedad siga caminando por la ruta de la tranquilidad, pero también exige a las autoridades estatales y federales justicia, "porque si bien hay gente que mereciera una sanción también hay mucha gente inocente que está pagando las consecuencias de este problema".

Y pide a esos dos órdenes de gobierno ayuda para Quecholac: "Que me ayuden a que mi pueblo este tranquilo y echado para delante, porque yo solo no puedo, es momento de unirnos todos".

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/

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