El “Vocho” revive gracias a los coleccionistas mexicanos de autos

Por  Staff Puebla On Line | Publicado el 29-08-2015

 

AP reporta que cuando el gobierno de la Ciudad de México retiró al último taxi Volkswagen Beetle en 2012, envió la mayoría de los envejecidos autos, comúnmente conocidos como “vochos”, a desguazar.

Pero algunos de los Beetles, tanto ex taxis como autos particulares, han encontrado una segunda vida en manos de aficionados como Mario Anaya. Él restauró el sedán 1994 de su padre en un vehículo que él llama “pejelagarto” por su color verde metálico.

“Sí, tiene una segunda vida”, dijo Anaya, que empezó a renovar el auto en 2007, instalando interiores de cuero bronceados, un nuevo odómetro, guardafangos y llantas cromadas estilo Porsche.

Una fábrica de Volkswagen en Puebla, aproximadamente a 130 kilómetros (80 millas) al este de la capital mexicana, manufacturó los viejos Beetles por 39 años, mucho después de que el diseño del auto había dejado de producirse en cualquier otro lado. El último salió de una línea de producción mexicana en 2003.

Aproximadamente 50.000 de los taxis color verde y blanco, muchos sin el asiento frontal del pasajero, aún circularon por las calles de la Ciudad de México en pleno apogeo en 2006. Pero la lucha de las autoridades contra la contaminación del aire y la delincuencia, y la adopción de nuevos modelos vehiculares finalmente llevaron al vocho al retiro en la urbe, y las últimas licencias de taxi para un Beetle expiraron en 2012.

Actualmente, el amigo cercano de Anaya, Arturo Díaz, conduce un Beetle convertible restaurado azul marino 1965 y es presidente de Xochivolks, un club que fundó hace 11 años en la delegación Xochimilco de la capital.

“Es algo familiar”, dijo Díaz, que lleva a su hija de 9 años, Amiel, a las reuniones del club. “El coche es mío, pero todos participan, todos cuidan, todos ayudan”.

Su compañero en el club, Christian Franco, personalizó su Beetle 1991 amarillo brillante con pollos de juguete para su esposa, quien trabaja en una rosticería. Tres pollos de hule de 30 centímetros (un pie) de largo están pegados en la parte trasera del carro, y uno más está pegado debajo del parachoques trasero.

“Está resurgiendo el gusto por los vochitos”, dijo Mario Gamboa, un mecánico especialista de Volkswagen y corredor de autos por 35 años. “La gente quiere revivir los sueños de su juventud a reacondicionar su Volkswagen”.

Díaz dijo que los coleccionistas a veces compran Beetles usados en un portal de internet de artículos de segunda mano, o compran uno usado de un pariente, amigo o vecino.

Los miembros del club actualmente se preparan para un enorme evento del 25 de octubre en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, al que se espera acudan unos 4.000 aficionados con 1.500 vochos personalizados.

Cerca de 40 taxis vocho originales todavía sobreviven en el vertedero de chatarra El Coyol, en el barrio San Juan de Aragón de la capital del país.

“Somos como un museo del taxi”, dijo Miguel Angel Campos, un empleado del lugar. Dentro del lote amurallado, detrás de una puerta verde de metal, los vochos sobrevivientes están alineados en tres largas filas.

Muchos de los vehículos tienen el parabrisas estrellado, los techos abollados y les faltan los guardafangos. Campos dijo que algunos eran taxis falsos, o fueron usados en delitos graves, como asalto o asesinato. Muchos no han sido conducidos por años.

Pero no están a la venta.

Los últimos taxis vocho sobrevivientes, dijo, irán a la compactadora.

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