Enrique Delfín
CÓMO ENTRENAR A TU DRAGÓN
Dreamworks vuelve al disputado campo de batalla en el que se ha convertido el cine de animación durante los últimos años, con esta cinta basada en una popular serie de libros infantiles escritos por la inglesa Cressida Cowell. El resultado es entretenido para todas las edades -sobre todo los más pequeños- y tiene ideas inteligentes, que sin embargo no le alcanzan para igualar la arriesgada y desternillante propuesta de la que hizo gala Shrek y más tarde su secuela. Por fortuna tampoco se trata de un fiasco, como lo fue la misma historia del ogro verde en su tercera versión (un bodriazo que demostró una vez más cómo la desmedida ambición por explotar hasta el límite un buen producto puede acabar por destruirlo), o la muy mema y olvidable El Espantatiburones.
EL CONQUISTADOR
Esta coproducción kazajo-mongola jamás habría llegado a la pantalla grande de no ser por el empujón que le dio la nominación al Óscar a la Mejor Película Extranjera hace ya dos años. Dueño de una correcta y por momentos espectacular puesta en escena, este relato fílmico sobre la génesis del legendario conquistador Genghis Khan resulta muy entretenido, pero al final se extraña un trazo más sólido del personaje central, al que se nos presenta dueño de un gran poder espiritual pero nunca se nos explica cómo lo consiguió. También adolece de algunos saltos narrativos tan marcados que van dejando a su paso algunos vacíos muy notables en la historia, pero aún así vale la pena, sobre todo porque al final resulta una visión alternativa del héroe carismático al que nos tiene acostumbrados Hollywood.
UN SUEÑO POSIBLE
Después de ver esta cinta uno no puede menos que preguntarse cómo es posible que -en plena era Obama y ya sepultados en el olvido los terribles ocho años de Bush en el poder- todavía haya quien se atreve a defender, de forma tan burda, los tradicionales valores republicanos. Sandra Bullock estelariza la película de marras, en un papel tan cuadrado (tan propio de toda su filmografía) que no es fácil adivinar por qué diablos le dieron el Oscar a Mejor Actriz. Resumen del bodrio: Feliz Familia Republicana, dueña de cientos de Taco Bell y McDonalds, arropa en su seno a un gigante negro al borde de la indigencia y lo ayuda a convertirse en estrella de fútbol americano. El matrimonio es muy unido y perfecto, sus dos hijitos “adorables” y sin asomo de crisis existenciales, y todos aceptan de mil amores al extrañito sin el más mínimo mohín de racismo o distingos de clase. ¡Ah!, y la mami presume más de una vez su filiación ideológica y su pertenencia a la Asociación Nacional del Rifle. Lo peor de todo es que el público ha disfrutado horrores esta melcochona historia sobre el American Dream y reído a más no poder con sus muy republicanos chistes.