Posts Tagged ‘Influenza’

Yo sí tengo las manos limpias

Miércoles, Octubre 14th, 2009

No se trata de una alusión al presidente Felipe Calderón, ni tampoco del temible AH1N1 que ronda por todas partes. Resulta que mañana, 15 de octubre, es el Día Mundial del Lavado de Manos.

En aras de fomentar la cultura de la higiene en el sentido del tacto, desde el año pasado la Unicef determinó esa fecha para emprender una campaña en 70 países, principalmente en Asia y África, donde se estima que todos los días mueren cinco mil niños por males que pudieron evitarse si se hubiera adoptado el hábito de lavarse las manos.

Según este organismo internacional, al año 1 millón 700 mil pequeños pierden la vida por alguna infección intestinal o respiratoria que inició con unas manos sucias llenas de bacterias. Sólo con lavarse las manos con jabón antes de comer o después de ir al baño, se podrían reducir a la mitad las muertes de niños por diarrea. Además de ayudar a reducir la incidencia de infecciones respiratorias como la neumonía, que hoy en día es la primera causa de muerte entre niños menores de cinco años.

Según datos de Unicef, la práctica de lavarse las manos antes de comer o después de ir al baño es mucho menos frecuente de lo que se piensa, y va desde el cero hasta el 34% de los niños.

En 2008, el municipio Mineral de la Reforma, en el estado de Hidalgo, se convirtió en el primer lugar en México en impulsar una política pública que busca proteger a niños de enfermedades infecciosas con el lavado de manos.

¿Qué cuántas bacterias se matan con el agua y jabón? Se estima que un 40%, sin embargo, con el nuevo gel antibacterial promovido ahora contra la influenza, las probabilidades de matar a los gérmenes aumenta hasta un 99%.

Palou viaja en avión

Miércoles, Septiembre 23rd, 2009

Si alguien sabe de vuelos, escalas y travesías intercontinentales es Pedro Angel Palou. Este escritor poblano compartió a sus 3 mil 169 amigos en Facebook y a todo aquel que quiera y sepa leer, la colaboración que publicó el pasado sábado en El Universal. En su relato el ex rector de la UDLAP nos lleva de viaje con él, nos irrita junto con él, nos impacienta al mismo tiempo y hasta nos hace lamentarnos por el estigma en que se ha convertido la Influenza. A continuación las letras de este escritor poblano.

“Desde hace tiempo vengo oyendo una queja que yo mismo pronuncio: viajar en avión es una tortura, qué épocas aquellas de los trenes o los barcos. La nostalgia, por cierto, de muchos que nunca han viajado por esos medios que ahora la melancolía torna simpáticos -pregúntele a alguien que escapó de la Soah lo que fue viajar en tren, o a un migrante que llegó en barco sobreviviendo al escorbuto y la peste a Ellys Island para ser recluido en cuarentena antes de entrar a Nueva York.

Lo que sí ha cambiado es que antes viajabas; ahora te viajan, te transportan como maleta. Eres un objeto, ocupas un asiento, es lo único que posees mientras te trasladas por los aires. Eres el 10F o el 49J (en CT, clase turbina). Esta vez que les cuento estoy en el 14K, aunque el avión sólo tiene tres asientos de cada lado. En esta aerolínea los números y las letras los puso o un disléxico o un esquizofrénico y se saltó una letra de por medio sólo por jorobar, digo yo.

He entrado a mi lugar junto a la ventanilla y he colocado mis utensilios de supervivencia: un buen libro, un par de audífonos canceladores de ruido -al menos así me los vendieron-, un cuello inflable para evitar la tortícolis, unas anteojeras para evadirme de la luz, como inverso pero igual de moribundo Goethe a medio del Atlántico. Y un infaltable iPod, ese invento sin igual que me permite cargar con toda mi discoteca. En mi maletín, por si acaso, hay más adminículos de vuelo.

Me fijo en mi vecino: si habla español leo en inglés y si habla inglés leo en mi idioma. Detesto las largas conversaciones de avión. La única vez que lo intenté fue con una mujer hermosísima -mi vecina en ese entonces del 22B- a quien le dije algo sobre sus ojos y me soltó un “Ni lo intentes”, que aún ahora me sonroja. En fin, que es mejor el silencio cuando se está tan peligrosamente cerca de alguien por más de medio día. Mi vecino de esta travesía -y su madre, uno y otra en el 14GI- es un niño con SADH (Síndrome de Atención Dispersa e Hiperactividad). No es que sea yo un neurólogo aficionado, sino que la propia madre me lo ha advertido cuando lo dejó sentarse en medio. No hemos despegado y ya me ha golpeado seis veces con su PSP edición limitada color plata en la que intenta un videojuego violentísimo en el que ha matado a todo Asia y África con una bazuca camuflada. Por si fuera poco me ha arrojado a las piernas su abrigo acrílico color naranja que bien podría pasar por un salvavidas. Lo dejo hacer.

La alarma no viene, inicialmente, del bebé de Rosemary que me han sentado, crecidito, al lado. Sino del personal de tierra, un pobre hombre que quizá nunca haya volado y que lleva a la cintura un radio, unos enormes audífonos y un chaleco similar al abrigo del niño vecino. Le dice a la sobrecargo: “Tenemos un problema con el 40″. “¿Por qué?”, responde ella alarmada. “No sirve”.

Ignoro si se refieren al viajero, al asiento o a qué otra cosa. “Cámbialo -le ordena el personal de tierra-, por lo menos hasta despegar”.

Se retiran. El niño me golpea. Veinte minutos después estamos por encima de los 10 mil pies y a la que llaman velocidad de crucero. Pongo música y me dispongo a desaparecer tras las gruesas páginas de mi libro. El niño, aburrido, me da un codazo: “¿Qué lees?”. Le digo que un libro, cosa obvia sólo para que inicie un monólogo que es interrumpido finalmente por la madre salvadora.

Miro hacia atrás buscando inútilmente un asiento vacío. Ignoro cómo disfrutarán su viaje quienes van en primera clase, pero por un instante imagino estar del otro lado de la cortina fúnebre que nos separa.

Busco en mi maletín la solución final, una pastilla: 50 miligramos de Tafil, bendito ansiolítico que después de cenar me llevará en brazos de Morfeo lejos del niño demente que me sigue golpeando al tiempo que intenta ahora ganar las 500 millas de Indianápolis en su artilugio plateado. Su abrigo me da calor en las piernas y se lo paso a su madre, quien condesciende y me regala, no sé por qué, un poco de su crema para los ojos. Me unto el bótox o lo que sea y espero la comida.

Ese es otro de los males actuales en el avión. Un genio malévolo ha decidido que comer en el aire sea un adelanto del Infierno de todos tan temido. La azafata me pregunta: “¿Pasta o pollo?”. Respondo que pollo, que la pasta me da agruras. Ella dice: “Sólo me queda pasta”. “¿Entonces por qué me dice que puedo escoger?”. Ella, ya violenta: “Esto no es restaurante. Se me acabó el pollo. La quiere o prefiere no cenar.”. Tomo resignado lo que debió haber sido una lasaña en el pleistoceno tardío. Me queda el consuelo de que en nueve horas pueda desayunar algo fresco y decente. Pido un whiskey, al menos. Es una marca terrible, pero no me importa. Lo pido en las rocas. Doble. Como si estuviese en un bar, no en este avión que me incomoda.

La azafata esta vez se apiada de mí y me permite cruzarme con el Tafil y el Bourbon. Poco después duermo (no sin antes haber hecho una cola como del metro para ir al baño). Despierto intermitentemente pero la pastilla y el licor me regresan al sueño. Cuando finalmente es de día sé que me he perdido el desayuno. La azafata anuncia el inminente aterrizaje. Sin querer despierto al niño que me ha babeado la camisa. Me peino. Algo de pudor me queda.

La llegada es aún peor. Antes viajar por el mundo diciendo que uno era mexicano era un pasaporte al éxtasis. Después de Fox nadie nos quiere y ahora, además, con la gripe del marrano o la fiebre A H1N1, o influenza yo qué sé, la cosa es terrible. No nos dejan bajar. Llega personal de sanidad disfrazados de Odisea 2001 o de bacteriólogos del ébola.

Nos hacen llenar un cuestionario. Nos toman la temperatura. Nos piden indicar en dónde nos quedaremos, a qué teléfono nos pueden llamar. Fumigan el lugar con unos aerosoles azules y, al fin, de dos en dos nos dejan llegar. Vendrán la espera en migración, la paciencia para recuperar las maletas, la aduana. Huiré del niño y de su madre tan pronto pueda e intentaré salir del aeropuerto lo más rápido que me sea posible. Quisiera no haber salido de casa.

Empiezo a pensar que los nostálgicos del barco y del tren tenían razón. El turismo es la fase superior del capitalismo, habrá que corregir a Marx. Y el turismo es esto. Este viajar sin ton ni son para sacar fotos y atrapar la realidad y llevarla a casa. El que no toma fotos, claro, compra.

Lo curioso de viajar, me digo, es que uno llega a donde nunca quiso ir. Y en avión y sin escalas.”

Doctor Clarke

Lunes, Septiembre 21st, 2009

¡Vaya recomendación que nos ha dado el Doctor Clarke! Ataviado con su bata blanca, y unas gafas de rapero, este médico de barrio será el ganador inminente del concurso que lanzó el Departamento de Salud de Estados Unidos para promover, de manera creativa, las recomendaciones en contra de la Influenza AH1N1.

No es la primera vez que la administración de Barack Obama recurre a la popular red para compensar el cansancio que pueden crear en la población los repetitivos discursos formales y los farragosos comunicados.

“Te recomiendo lavarte las manos como protección, al frente y al dorso con fruición, mientras cuentas hasta veinte”, recomienda en su video que hasta la media noche de ayer sumaba en You Tube más de 79 mil 850 reproducciones.

En el concurso del Departamento de Salud se inscribieron más de 240 participantes, cuyo ganador, que se anunciará mañana martes, obtendrá 2 mil 500 dólares, poco más de 25 mil pesos mexicanos; y la emisión del ‘spot’ a nivel nacional.

En este caso, el ‘spot’ no sólo convirtió al doctor Clarke como el más famoso del sistema ferroviario de Long Island en Nueva York, lugar donde trabaja, sino que le valdrá miles de visitas a su consultorio, tan sólo por el hecho de haber saltado a la fama con una versión improvisada de rap sobre la influenza humana.

Pero eso no es todo. El médico músico es uno de los impulsores del llamado ‘Health Hop’, que usa el rap para hacer llegar a la gente un mensaje saludable. Lo hizo en 2004, cuando dio recomendaciones para curar males respiratorios en un auditorio repleto de asistentes. El doctor hizo sonidos guturales y cantó al estilo Hip-Hop.

Así que si quieres una consulta o recomendaciones al estilo de barrio, seguro que este médico músico te podrá ayudar.

Vuelve la Influenza

Viernes, Septiembre 4th, 2009

Camino a la escuela le pregunté a Max: “¿Y ya no les piden cubre bocas?”

- No, porque ya no hay virus… un señor consiguió la vacuna y nos salvó- respondió de inmediato mi sobrino de 6 años que es fanático del mundo de los superhéroes.

Han transcurrido ya más de tres meses desde aquella contingencia mundial por el virus AH1N1, sin embargo la pandemia no ha desaparecido y la guardia tampoco debiera bajarse ante las primeras señales de un rebrote.

Aunque la euforia en los correos electrónicos ha disminuido, de repente circulan imágenes como la siguiente que refiere el primer caso de una persona que contrajo la también llamada Gripe Porcina, pero que por fortuna, ya se recuperó.

También sigue funcionando la página de internet que contiene el videojuego de la Influenza. El escenario es el globo terráqueo y la misión del médico es acabar con el virus. Para probar que tan bueno eres a la hora de salvar a la humanidad sólo dale play a la siguiente liga: SwineFighter.com.

La Influencia de Elba Esther

Martes, Agosto 25th, 2009

Y que se nos vuelve a equivocar la maestra. Este, en definitiva, no ha sido el año de Elba Esther Gordillo. Una de dos: o sus lentes necesitan nueva graduación o de plano un curso de lectura porque está visto que a la hora de leer discursos nada más se le traba la lengua.

En el discurso de ayer, la presidenta nacional del SNTE le pidió al presidente Felipe Calderón que los estudiantes deber ser vacunados contra la “Influencia HLNL”. De esta manera, bautizó al virus que aqueja a la humanidad y que hasta los pequeños conocen como AH1N1. Para escucharla sólo dale play:

Para aquellos que no recuerdan el primer trabalenguas que Elba Esther protagonizó hace tres meses, aquí les dejamos el video e - pi - de - mio - ló - gi - co que cuenta con una decena de copias en You Tube y desde aquél 15 de mayo suma casi 100 mil reproducciones. En sus adaptaciones se ha editado el video para ridiculizar más a la maestra e incluso no falta quien hizo un “ring tone” con el resbalón oral, criticado por todo México.