Posts Tagged ‘SIDA’

Dallas Buyers Club

Lunes, Marzo 17th, 2014

La semana pasada tuvimos en cartelera poblana cinco de las nueve nominadas al Oscar como Mejor Película: Gravedad, Philomena, 12 años de esclavitud, Her (Ella) y Dallas Buyers Club. Otras tres ya habían tenido sus semanas de éxito: Capitán Phillips, Escándalo Americano y El Lobo de Wall Street. De esta manera sólo hay una que no ha llegado a México: Nebraska.

Sin embargo, pareciera que los premios, el alarde y el glamour de la Academia de Hollywoood poco importan a los cinefilos poblanos pues mientras las oscarizadas sólo tienen una sala – con apenas dos o tres funciones en horarios poco flexibles - en un par de complejos cinematográficos, las palomeras 300, Need for Speed, La Aventura Lego, Peabody & Sherman o Tarzán, inundan las marquesinas con más de 10 proyecciones diarias cada una por plaza.

Valga mi análisis de cifras alegres como parteaguas para escribir sobre lo genial que me pareció la película Dallas Buyers Club, mal traducida para mi gusto como El Club de los Desahuciados.

Sobre el guión basado en la vida de Ron Woodroof, sobre la precaria producción que va muy acorde a la recta final de la década ochentera, sobre todo eso están dos personas: Matthew McConaughey y Jared Leto, ambos le dieron a la película del director canadiense Jean-Marc Vallée, dos de los tres premios Oscar que cosechó el pasado dos de marzo: Mejor Actor y Mejor Actor de Reparto. El tercero fue el reconocimiento a Maquillaje y Peluquería, cuyo presupuesto sumó apenas 250 dólares.

Después de 15 años de ser uno más de los galanes de cara bonita de Hollywood y una decena de melosas películas de comedia romántica y papeles cliché, un día de 2010 Matthew McConaughey despertó y decidió que quería trascender. Así que después de Los fantasmas de mis ex novias (2009) se sentó en su casa a esperar un guión que le diera a su carrera un vuelco de 180 grados. De entrada tuvo que perder 20 kilos, quedar en los huesos y meterse en el cuerpo de un electricista, vaquero mujeriego y homofóbico, cínico, sin escrúpulos, tramposo, adicto al sexo, el alcohol y las drogas.

Pero si Mattew nos deja con el ojo cuadrado, quien no nos permite parpadear cada que sale a cuadro es Jared Leto. El vocalista de la banda de rock 30 Seconds to Mars contagia de su tristeza escondida debajo del maquillaje, los labios pintados de rosa encendido, las pestañas postizas, el escote y la minifalda. Enfundado en el travesti Rayon (quien será usado por el protagonista para conseguir clientes), Leto conmueve, divierte, conecta con hombres y mujeres por igual sin caer en el patiño común al que obliga casi siempre un personaje amanerado.

La idea de Dallas Buyers Club nació en 1992, meses antes de que el verdadero Ron Woodroof muriera a consecuencia del VIH, siete años después de que se le diagnosticara. Fue Craig Borten quien reunió 25 horas de grabación de una entrevista de tres días al cowboy, lo que se tradujo en un guión de cine.
Después de casi 20 años en busca de un atrevido director, por fin fue Vallée inició la aventura con un corto presupuesto y una producción paupérrima que obligó a filmar sólo en 25 días con una sola cámara.

La cinta no se pierde en la pelea entre un enfermo desahuacido de sida (los médicos le dieron sólo un mes de vida) y el gobierno de Estados Unidos que busca impedir que lucre con el consumo de opciones de cura alternativas, pues en 1985 lo único permitido – y estaba en fase de prueba - para beneplácito de la industria farmacéutica era el AZT, el cual barría con todo y las contadas células sanas que un moribundo podía tener.

La historia se centra pues en la lucha de supervivencia que emprende al consultar a curanderos, laboratorios médicos y científicos de México, China o Alemania. Si bien, Ron Woodroof quería vivir, no quería morir en la pobreza, así que ideó el club en Dallas, a donde por una inscripción mensual, el les “regalaba” medicamento a los enfermos. Una estrategia con la que cumplía su promesa de no lucrar con fármacos que ingresó de manera ilegal por la aduana estadounidense.

El Condomóvil

Jueves, Noviembre 14th, 2013

Ayer hablábamos de parquímetros móviles, hoy se trata de una iniciativa, también ambulante, sólo que tiene que ver con la salud y la amenaza que sigue representando el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), pues como ya lo dijo hace una semana Miguel Bosé, el sida ya no está de moda pero no por ello ha dejado de existir y, lo más aterrador, propagarse.

Hace casi tres meses, Condomóvil y Aids Healthcare Foundation, organizaciones civiles con trabajo en la lucha contra el VIH/Sida, estrenaron el vehículo Condomóvil con el que llevan a cabo la Primera Caravana por la VIHda, “Pruébate y trátate” por América Latina, para promover la detección oportuna de VIH mediante la aplicación de la prueba rápida, de manera gratuita, confidencial, anónima y totalmente voluntaria.

El equipo dejo México para iniciar una travesía durante 153 días en la que estiman realizar 5 mil pruebas de detección de anticuerpos de VIH y repartir 100 mil condones en prisiones, hospitales, escuelas, zonas rurales, centros deportivos, plazas públicas, y toda concentración que quiera escuchar las consecuencias de esta mortal enfermedad y los recursos actuales para controlarla.

El Condomóvil surgió en 1998 y ahora recorre 16 países latinoamericanos partiendo desde la Ciudad de México hacia Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Paraguay, Argentina y Chile.

El equipo de trabajo que acompaña a Polo Gómez está conformado por Ángel Ahumada, encargado del manejo de la unidad móvil; Georgina Gutiérrez, del Movimiento Mexicano de Ciudadanía Positiva; Antonio Roa, de la organización Católicas por el Derecho a Decidir y Marcos Ledesma, integrante del Condomóvil.

Freddie Mercury

Jueves, Noviembre 24th, 2011

De Freddie Mercury se pueden escribir muchas cosas y aun así no serían suficientes para describir el fenómeno musical que su nombre representa. Su naturaleza bisexual, su muerte a consecuencia del virus del SIDA y su legado a la música resumirían a muy muy grandes rasgos lo que implicó su existencia en este planeta durante 45 años.

Fue un 24 de noviembre de 1991 cuando falleció víctima de una bronconeumonía en su lujosa casa dejando los flashes y toda la atención mediática que solía tener debido a su particular estilo, su bigote y toda la extravagancia que lo rodeaba junto a la legendaria banda de rock británica Queen.

Un día antes de su muerte, Mercury confirmó en un comunicado difundido desde su lecho de muerte que tenía sida. En menos de 24 horas entró en coma y murió, tras haber mantenido su enfermedad privada y sin expresar nunca su sufrimiento.

Mercury dijo en una entrevista en 1987 que no tenía miedo de convertirse en un anciano de 70 años rico y solitario. “He vivido una vida plena y si me muero mañana me importa un comino. Lo he hecho realmente todo”, dijo a la prensa en ese entonces.

Nacido Farrokh Bulsara el 5 de septiembre de 1946 en una familia india residente en Zanzíbar y educado en un internado de estilo inglés en India, el tímido adolescente llegó a Londres cuando su familia huyó de la revolución en el pequeño país africano en 1964.

Mercury dejó himnos en la música como “I want to Break free”, “Don`t Stop Me now” o “Bohemian Rhapsody”, los cuales cantó con su voz única e inimitable, ya que nadie como él registraba varias octavas, además de la cuota teatral con un toque de ópera que le ponía a sus presentaciones y videoclips, lo cual le dio un estilo inigualable.

El interés que despierta Mercury hace que haya también una película biográfica en preparación, protagonizada por el excéntrico Sacha Baron Cohen (intérprete de “Borat”) y que se centrará en los años previos a la estelar actuación de Queen en el concierto Live Aid de Londres en 1985. Aquí el video con un fragmento de esta presentación.

La mítica banda de rock británica, que celebra este año su 40 aniversario, figura entre los grupos que más discos ha vendido de todos los tiempos, hasta 300 millones según las fuentes, la mayoría en estas dos décadas.

Sus admiradores le recuerdan por sus cautivadoras actuaciones en directo, su asombroso registro de voz y temas inolvidables como “We Are The Champions”, himno ineludible en cualquier final deportiva.

Su imagen más clásica es con la chaqueta de estilo militar amarilla y el pantalón blanco que llevó durante su gira de 1986, bigote y el puño en alto, la pose inmortalizada en la estatua erigida en su memoria en la ciudad suiza de Montreux, a orillas del lago Ginebra.