Serdán, el disidente

Lesly Mellado May

El peor riesgo que corre todo disidente, es convertirse en disidente hasta de sí mismo.

Algo así le pasó a Aquiles Serdán, quien murió a unas horas de iniciar la revuelta armada contra el régimen de Porfirio Díaz.

El historiador David G. LaFrance documenta el afán antirreleccionista del poblano y los desencuentros que tuvo con Francisco I. Madero, el héroe y dueño de la “no reelección”.

El primero y el origen de éstos tenía que ver con la inclinación de Serdán hacia la clase trabajadora y su personalidad intransigente que generaba repulsión de la clase media de Puebla, y a la que Madero deseaba conquistar.

En su texto “Madero, Serdán y los albores del movimiento revolucionario en Puebla” publicado en “Historia Mexicana” de El Colegio de México, el investigador estadounidense cuenta que el club político fundado por Aquiles en 1909 y denominado “Luz y Progreso” iba más allá de la no reelección, pues proponía: creación de escuelas vocacionales para la capacitación de los trabajadores, un fondo para pensiones, la indemnización por accidentes, el establecimiento de colonias agrícolas –en terrenos propiedad de la nación- para trabajadores urbanos y rurales, la abolición de los monopolios, y el desarrollo de la irrigación y de la agricultura en pequeño. De ahí su éxito entre la clase trabajadora, especialmente entre los obreros textiles de Puebla y Tlaxcala.

Pero Madero quería ganarse el apoyo de la clase media y sabía que Serdán no cedería a matizar sus posiciones políticas, así que él mismo llegó a la ciudad en octubre de 1909 para conquistar a una veleidosa y conservadora sociedad que apostaba a Porfirio Díaz y coqueteaba con los antirreleccionistas, para que así, sin importar quién perdiera, ellos ganaran. Madero no logró su cometido inmediatamente, pero sí meses después y consiguió apoyo financiero de un acaudalado grupo de poblanos encabezado por Carlos Aldeco, quien trató de relegar a los grupos comandados por Serdán.

Con la elección del candidato a la vicepresidencia para las elecciones de junio de 2010, llegó la discordia. Madero, candidato a la presidencia, dictó línea para que su compañero de fórmula en la vicepresidencia fuera Francisco Vázquez Gómez, quien había sido médico personal de Porfirio Díaz y estaba muy identificado con su grupo político.

Los seguidores de Aquiles ni siquiera lo tomaron en cuenta y votaron por Toribio Esquivel Obregón para la candidatura vicepresidencial, aunque para no “indisponer” del todo a Madero acordaron respaldar a quien fuera nominado en la asamblea nacional del Partido Antirreeleccionista.

Cercana la elección presidencial de junio de 1910, los clubes se reunieron para crear un comité ejecutivo electoral en Puebla a favor de Madero. Y ahí llegó otra disputa con la clase media que promovió a Guillermo Gaona Salazar para presidir el comité por juzgar que Aquiles era muy radical e imprudente; finalmente por una mínima diferencia el hoy mártir de la revolución ganó la partida. Así que los “perdedores” formaron el Club Central Antirreeleccionista del Estado de Puebla, acción que fue celebrada por Madero y que disgustó a Serdán.

Otro agravio se registró en mayo de 1910, cuando el candidato presidencial durante un mitin en Puebla propuso la repartición de tierras nacionales a mayos y yaquis, pero no mencionó beneficios para los sin tierra poblanos porque en esta demarcación no existían tierras nacionales desocupadas. Y para los obreros, prometió que habría leyes justas para que mejorara su situación pero sin atacar los intereses de los industriales, relata LaFrance.

A pesar de ello, sus seguidores lucharon por votar el 26 de junio de 2010, pero pocos lo lograron, pues el régimen porfirista bloqueó toda posibilidad de que llegaran a las urnas los votos maderistas.

Se tomó la decisión de iniciar una revuelta para el 20 de noviembre de 2010… el resto, es bien sabido, el 18 de noviembre la policía llegó a la casa de Aquiles Serdán, él murió balaceado la madrugada del 19 y su cuerpo fue exhibido para apagar cualquier afán disidente.

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Un comentario para “Serdán, el disidente”

  1. Anónimo dice:

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