TODO PUEBLA ES TERRITORIO AMLO, AUNQUE HAY RIESGOS QUE PODRÍAN CRECERLE

foto-amlo-columna4387

Con una descomunal ventaja de más de 26 puntos sobre el candidato de “Por México al Frente” (PAN-PRD-MC), Ricardo Anaya Cortés, el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador se ve imbatible en el estado de Puebla. Una medición reciente del Buró de Estrategias y Análisis del Poder (BEAP) -que dirige el confiable Rodolfo Rivera Pacheco- muestra que todo Puebla es territorio AMLO y que se estaría perfilando para ganar nuevamente en la entidad, como hace seis años, cuando por un estrecho margen de 4 mil 221 votos derrotó a Enrique Peña Nieto. Ahora las cosas serían completamente distintas, pues la ventaja del abanderado de “Juntos Haremos Historia” (Morena-PT-PES) es tan amplia que sus contrincantes ya lo perdieron de vista en el horizonte, en lo que respecta al caso poblano. Sin embargo, hay riesgos que se han venido anunciando, todavía incipientes y aparentemente de pálidas consecuencias, que podrían convertirse en pesados lastres; el más claro, el posible bajo desempeño y conocimiento de candidatos a alcaldes y legisladores.

La potencial preferencia electoral para López Obrador -quien por cierto este miércoles se reunió con más de 400 empresarios (y eso que iba a ser petit comite)- en Puebla es de 43.5 por ciento, muy arriba del panista Anaya, quien tiene 17.4 por ciento, y muy lejos de José Antonio Meade Kuribreña, quien abandera al PRI-PVEM-Panal y apenas llega a 11.9 por ciento.

Es más, a los priístas poblanos que buscarán sumar sufragios para el ex secretario de Hacienda, principalmente al coordinador estatal de Meade, el diputado federal Carlos Barragán, debería preocuparles mucho la independiente Margarita Zavala, quien figura con 8.1 por ciento de la intención del voto entre los electores poblanos.

De mantenerse estas cifras, podrían significar la tabla de salvación para las candidaturas del senador ex perredista Luis Miguel Barbosa Huerta, al gobierno del estado, y con mayor énfasis, para la campaña de Claudia Rivera Vivanco, una perfecta desconocida que depende completa e irremediablemente del arrastre del ex presidente nacional de Morena, para no asfixiarse en la contienda por la alcaldía capitalina.

La pregunta es inevitable: ¿alcanzará esa ola, que pareciera por momentos un tsunami lopezobradorista, también para ganar Casa Puebla, la alcaldía capitalina y el Congreso?

Se antoja complicado, con todo y sus números positivos.

Lo cierto es que en el estado se consolidan el culto y las simpatías para López Obrador.

En 2012 ganó en Puebla, pero por muy poco: el oriundo de Tepetitán, Macuspana, Tabasco, consiguió 860 mil 038 votos (34.61 por ciento) contra 855 mil 817 votos (34.44) de Enrique Peña Nieto.

Hoy, en la medición más reciente del BEAP, muestra una abismal ventaja a favor del morenista, una que parecería ya inalcanzable…

O al menos eso parecería.

Y es que además del desempeño particular que tengan los 217 candidatos y candidatas a las presidencias municipales, principalmente en la capital la economista y taekwondoina cinta negra Segundo Dan Claudia Rivera Vivanco, por tratarse de la demarcación que concentra más de 30 por ciento de la Lista Nominal, falta ver también cómo dan la batalla los 26 abanderados y abanderadas a las diputaciones locales de mayoría relativa.

No se puede perder de vista que, una vez que muchas postulaciones, las más importantes, fueron entregadas a los advenedizos, el malestar persiste en los puros y los fundadores y éste podría acrecentarse.

Así se dejó ver este miércoles con una protesta, de dimensiones menores por tratarse de una veintena de inconformes, a las puertas del hotel en que AMLO se reunió con más de 400 empresarios (la cuenta es del Twitter de Barbosa que dice que fueron 450).

Entre los asistentes estuvieron el empresario Alfonso Romo, consejero de AMLO en este tema y quien será su “jefe de gabinete”; el ex priísta Esteban Moctezuma, presidente de Fundación Azteca, y quien será su secretario de Educación, de ganar; el candidato Barbosa, los empresarios Alejandro Cruz y Mario Montero Jr, así como el candidato a diputado y cuñado del ex gobernador Rafael Moreno Valle, Fernando Manzanilla, y senador Manuel Bartlett.

También el empresario restaurantero y ex panista Sergio Quirós; el presidente del Consejo Nacional de Organismos Empresariales, César Bonilla Yunes; el alcalde de San Pedro Cholula, José Juan Espinosa; los hermanos López Chargoy, quienes fueron dueños del equipo de futbol Puebla de la Franja, y el “ajonjolí de todos los moles” Emilio Maurer, entre otros. Fue notable la ausencia de integrantes del Consejo Coordinador Empresarial.

La reclamación previa al encuentro giró en torno a las imposiciones y a la falta de democracia en un partido que resultó igual o peor que los otros.

Quienes protestaron incluso atajaron el paso, a su llegada al hotel de la reunión, del elbista Guillermo Aréchiga, quien está postulado a una diputación federal, y lo mismo ocurrió con el candidato a gobernador, Luis Miguel Barbosa Huerta.

Sí, la ventaja del tres veces candidato presidencial es desmesurada en Puebla, como lo muestran las encuestas serias.

Pero los riesgos, que ahí están, principalmente el de la división y la inconformidad al interior de Morena, también podrían adquirir la misma categoría.

Y sorprender a un AMLO que si bien va “en caballo de hacienda” en el estado, podría caer en el peor de los pecados en política: la soberbia, esa prima hermana del exceso de confianza.

Los hechos son inequívoca advertencia.

gar_pro@hotmail.com

Leave a Reply