LA RUTA CRÍTICA DE MORENA EN PUEBLA

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Aunque se victimicen en exceso, lo cierto es que los integrantes de MORENA han tenido oportunidad de decir, hacer y seguir paso a paso su estrategia en cada uno de los momentos procesales de la elección. No han desaprovechado uno solo para sus acusaciones. Así hacen también ahora en el cómputo distrital que es un procedimiento de ley, en el que Luis Miguel Barbosa aseguró que se demostraría su “triunfo”. No ha ocurrido y, como es previsible, la panista Martha Érika Alonso Hidalgo recibirá en los próximos días la constancia de mayoría que le dará la calidad de gobernadora electa. Los morenistas, que no quepa duda, seguirán con sus protestas hacia su verdadero objetivo: la anulación.

Este miércoles comenzó ese recuento que prevé el Código de Instituciones y Procesos Electorales del Estado de Puebla (Coipep) con retrasos pero solamente en ocho de los 26 Consejos.

A más de nueve horas de la fijada para el arranque, en aquellos no habían comenzado y de ellos, en tres, Ocoyucan, Ahuacatlán y San Salvador El Seco, los consejeros de las juntas pidieron al Instituto Estatal Electoral (IEE) atraer la contabilidad.

En 18 todo transcurrió con normalidad.

En algunos municipios se vivió tensión y se dieron disturbios que terminaron con la quema de paquetería.

Pero esas parecieran buenas noticias para su causa, pues en las expectativas de MORENA el caos y la confusión es terreno más fértil.

Tal vez con esa visión es que se colocó al protagónico y violento por naturaleza José Juan Espinosa, próximo diputado local, como representante de la alianza Juntos Haremos Historia ante el IEE.

No pasan dos horas del tiempo de sesiones sin que el ex alcalde de San Pedro Cholula presente una querella y escenifique un show cargado de bilis y odio.

Él, como sus acompañantes que irrumpieron violentamente el pasado martes en el Hotel M&M, sigue la ruta de un objetivo muy claro: tumbar el proceso.

Por cierto que los más de 60 asegurados en el centro de cómputo panista por la Procuraduría General de la República (PGR) salieron sin mayor trámite a las pocas horas, lo que contradice la versión de Morena de que se trataba de “mapaches” electorales.

También hay que subrayar que, a pesar del cúmulo de pruebas de la violencia extrema en video, ninguno de los morenistas agresores pasó siquiera la noche preso. Ese dato no hay que perderlo de vista.

Las huestes de Barbosa hacen, dicen, acusan, arrebatan, lastiman y operan a placer.

En los momentos actuales del proceso electoral, su objetivo es claramente sembrar confusión hasta en sus seguidores para seguirse flagelando.

Un día antes de este cómputo distrital, Barbosa pidió el voto por voto y la apertura de ciento por ciento de los paquetes al IEE, a sabiendas de que no es el tiempo para ello.

Sí, lo prevé la ley, pero el procedimiento es otro y el momento es distinto, no es éste.

Este miércoles desde la sede del Instituto Nacional Electoral (INE), la presidenta de MORENA, Yeidckol Polevnsky Gurwitz, también lo solicitó y hasta pidió que el INE atrajera el proceso.

No. Tampoco es el momento ni están dados los supuestos que establece la ley para ello.

En el desconocimiento del ciudadano común de los términos y momentos procesales, entre actas, cómputo distrital, boletas, sábanas, apertura de paquetería y apertura de urnas, MORENA hace los surcos para depositar la semilla del encono.

Lo que se realiza ahora mismo, de acuerdo con los artículos 312, en las fracciones I a VII y XII; 313 y 314 del Coipep, es el conteo de las cifras de las actas de escrutinio y cómputo, no de los votos, por ahora.

Pero ellos, previendo que tampoco demostrarán sus acusaciones del supuesto fraude en este momento procesal que se establece en la ley para “el miércoles siguiente al día de la jornada electoral”, como ocurrió, ya fijaron en la mente de sus seguidores que la autoridad no quiere el “voto por voto”, porque ahí se comprobaría que “ganó” el ex perredista.

No. Esa solicitud tendrá que realizarse en otro tiempo y atendiendo a otras circunstancias, también previstas en las leyes.

Siguen en realidad un guión, una ruta.

Que no nos extrañe que una vez terminando el cómputo distrital, que no tiene fecha ni límite de tiempo, Barbosa salga a decir por enésima ocasión “me robaron”.

Es de esperarse que luego convocará también a la “resistencia”, eufemismo para la palabra “violencia”, para evitar que Martha Erika Alonso reciba el documento que la acredita como gobernadora electa.

Repiten en Puebla y desde la Ciudad de México que ellos no quieren la anulación, pero todo lo que hacen va dirigido a su búsqueda.

La única explicación de este comportamiento es que saben bien que ni en el voto por voto saldrán airosos.

No hay otra.

gar_pro@hotmail.com

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