MORENA PUEBLA: LA DIVISIÓN LOPEZOBRADORISTA Y LA REEDICIÓN DE LAS PERVERSAS TRIBUS

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Muy pronto los candidatos electos lopezobradoristas han mostrado con claridad su división, mezquindad, envidias y ambición de poder. Apenas han pasado 25 días de la elección y todavía no rinden protesta en sus cargos, lo que ocurrirá primero el 1 de septiembre en caso de los legisladores federales, pero ya han dejado en la soledad al candidato derrotado a la gubernatura, Luis Miguel Barbosa, quien en nada ha contribuido a la unidad por su soberbia y bipolar conducta. Cada quien jala por su lado y busca sus propios intereses. Era natural que, viniendo de estratos, grupos e ideologías tan distintas, terminaran por evidenciar que la división es su Talón de Aquiles. Lo inesperado es que haya ocurrido tan pronto.

Ellos mismos se ven con recelo y desprecio.

A pesar de que prometieron que no cometerían el mismo error del perredismo, ese que los puso al borde de la desaparición, de dispersarse en grupitos y cotos, los lopezobradoristas poblanos ya están diferenciados en tribus.

La disputa más evidente –ya con miras a la guerra por Casa Puebla dentro de seis años- está en la cúpula o quienes buscan tomar el control de esta en el estado.

Barbosa hace equipo y tribu con el presidente estatal partidista Gabriel Biestro Medinilla por conservar la supuesta “autoridad moral”, al menos en lo que llega la definición de su solicitud para la nulidad del proceso.

De ahí que, incluso han relatado los emisarios barbosistas, lo nombró coordinador del Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) para la próxima LX Legislatura local, pasándole por encima a los otros 21 diputados lopezobradoristas, que veían más en esa posición al camaleónico José Juan Espinosa Torres.

Precisamente el ex ahijado de Mario Marín Torres ya incluso practicaba ante el espejo su discurso de rendición de protesta como presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política.

De hecho, había perfilado la posibilidad de que, en lugar de tener dos bancadas, la del Partido del Trabajo (PT) y MORENA (ya que no hay representantes del PES), que compitieron en Juntos Haremos Historia, por separado, se diera un solo grupo legislativo.

La posibilidad se acabó.

El llamado J. J., quien en realidad se mantuvo, hasta ese anuncio la semana pasada, fiel a Barbosa, ahora construye su propia bancada para la próxima legislatura del Congreso local.

Con él, en una segunda tribu que buscará sumar a legisladores locales y federales, está por obviedad su esposa y senadora electa, Nancy de la Sierra Arámburo, quien ya está formalmente afiliada al Grupo Parlamentario del PT en la Cámara Alta.

A ella, y esto nos da paso a describir al líder de una tercera tribu, la desprecia profundamente Alejandro Armenta Mier, pero la tuvo que soportar en campaña.

Ha comentado incluso que el casi millón y medio de votos que consiguieron como compañeros de fórmula, en realidad Nancy de la Sierra se los debe a él.

Claro, el Mecha Corta -como le dicen sus detractores- pasa por alto la salpicada de suerte que le dio el Tsunami AMLO.

Ahora, como en el tiempo en que los dos eran priístas, Alejandro Armenta y De la Sierra ni el saludo se dan.

Armenta Mier, quien rompió con Barbosa también desde hace semanas, comenzó este miércoles una supuesta “gira de agradecimiento” por la entidad, muy al estilo del tricolor del que fue presidente estatal, pero en realidad está en su interés de seguir construyendo una candidatura para dentro de seis años.

O, en su defecto, pues uno nunca sabe qué puede pasar, entrar al relevo de Barbosa, por su mala salud, si la elección se anula.

Mientras eso ocurre, Armenta está muy cercano a quien será el coordinador de MORENA en el Senado, el zacatecano Ricardo Monreal Ávila, para tener asiento de primera fila a la hora de la repartición de canonjías y comisiones.

Una cuarta tribu la comanda el hombre de MORENA que posiblemente más poder tendrá en el estado, Rodrigo Abdala Dartigues, quien será el coordinador del gobierno federal.

Esa posición en realidad es cuota para su tío político Manuel Bartlett, quien nos dicen fue quien ideó el perverso plan de ponerle cuñas a los mandatarios, una suerte de vicegobernadores –o virreyes en tiempo de “federalismo” y “democracia”-.

AbdalaBarbosa están peleados sin visos de reconciliación, desde los días previos a la jornada electoral, por el manejo del dinero para la movilización.

En cambio, Abdala y Armenta, aunque tienen sus propios grupos, se llevan muy bien.

Un grupo aparte y aunque no abiertamente enfrentado todavía con nadie, ni siquiera con Luis Miguel Barbosa, a pesar del injusto maltrato que ha sufrido, es el de la presidenta municipal electa, Claudia Rivera Vivanco.

Ella y los suyos, integrados en una tribu más, la cuarta hasta ahora visible, logró soltarse del yugo de Biestro y camina con pasos independientes al grado de que la seguiremos viendo en plan institucional, reuniéndose con funcionarios morenovallistas, a quienes, por cierto, ha sorprendido su inteligencia y sensibilidad para entender lo complicado que es gobernar una ciudad como Puebla.

Quienes todavía, o al menos no de manera visible, configuran sus tribus, son los 14 diputados federales electos.

Ese retraso es, en parte, comprensible, porque todavía falta saber a qué grupo parlamentario serán asignados, pues no todos quedarán en MORENA.

Lo que sí han dejado ver, por ejemplo, es el clasismo que hay entre ellos.

Fernando Manzanilla Prieto es el primero que ha marcado su raya con Barbosa y hasta con sus propios compañeros, a quienes ve menos.

Efectivamente el “cuñado incómodo” tiene las cartas credenciales más altas, por su experiencia y el número de votos que consiguió, para convertirse en el coordinador de la bancada poblana.

Sin embargo, ha dejado ver que, antes de asumir ese cargo, está a la espera de alcanzar una mejor posición en el grupo parlamentario que podría tener como coordinadora general, de los 185 diputados morenistas en la LXIV Legislatura, a Dolores Padierna Luna, la mismísima esposa de El Señor de la LigasRené Bejarano.

Eso, si el otro mencionado y con fuerza, el ex senador Mario Delgado, es llamado al gabinete de Andrés Manuel López Obrador.

Es cuestión de tiempo para que, independientemente de qué comisión o posición le toque a Manzanilla, él comenzará la conformación de una quinta tribu.

El tema es que entre los morenistas poblanos de San Lázaro, se dibuja a priori un escenario de segregación, por aquellos que ven por debajo del hombro a quienes consideran que llegaron al triunfo, sin merecimientos, experiencia y por mera suerte.

Ha sido el caso de algunos legisladores y legisladoras a quienes no invitan a sus ruedas de prensa y no toman en serio.

Por ejemplo, a la diputada federal por el Distrito 14, con cabecera en Acatlán de Osorio, Nelly Maceda, nadie le tira un lazo entre sus compañeros.

No la invitan a nada, ni la arroparon en la reunión que tuvieron este miércoles los legisladores electos de MORENA con su presidenta nacional, Yeidckol Polevnsky Gurwitz, en la Ciudad de México.

Otras voces aseguran que Maceda se corta solita, porque tiene un gusto muy subrayado por la fiesta.

Otro al que poco o nada de caso le hacen sus compañeros es Héctor Jiménez y Meneses, a quien ven, y con razón, como un dinosaurio que se escapó del Parque Jurásico Priísta.

Un enigma será el papel que tendrá el también ex priísta Ignacio Mier Velasco, quien llegó por la vía plurinominal, pues por el comportamiento de voces a su servicio, es un personaje non grato en la tribu barbosista porque, entre otras cosas, lo ligan con el priísta Enrique Doger.

La creación de las tribus, que en un principio se vio natural en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), por la diversidad del origen de sus fundadores, es desde muchos puntos de vista el principal factor de su debacle.

Y así, exactamente así, está pasando a los lopezobradoristas en Puebla.

Ahí queda el apunte.

gar_pro@hotmail.com

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