EL DÍA QUE LE TOMARON LA TRIBUNA AL APRENDIZ DE DICTADOR JOSÉ JUAN ESPINOSA

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Sucedió lo inevitable: el abusivo presidente de la Mesa Directiva del Congreso local, el lopezobradorista José Juan Espinosa, terminó por tensar tanto la liga de la tolerancia de la oposición ante sus constantes hostigamiento, ofensas, interrupciones, autoritarismo y patanería, que diputados del PRI, PAN y Nueva Alianza le tomaron la tribuna en protesta y hartos, literalmente hastiados, de su comportamiento soez y de perdonavidas. La actitud dictatorial del JJ no solamente ha transgredido el Reglamento Interior y la Ley Orgánica del Poder Legislativo, sino que, más allá del encono que genera, es responsable de la parálisis legislativa. Su presencia contamina. Es insostenible.

Acostumbrado a que su caprichosa conducción de las sesiones no tenía consecuencias, José Juan Espinosa este miércoles negó el turno a la voz al diputado priísta Javier Casique Zárate, pero terminó estampándose contra un muro.

El también presidente estatal del tricolor resultó la horma del zapato para las actitudes irracionales y tragicómicas del ex alcalde de San Pedro Cholula, quien ocasionó que le tomaran la tribuna y le quitaran el micrófono y la campana con la cual censura al estilo de un pequeño gran dictador.

Y no le quedó de otra que suspender la sesión, luego de que se sumaron a la protesta legisladores panistas, panalistas y de Movimiento Ciudadano.

Ahora sí hubo quien le embonara al JJ, quien le pusiera un hasta aquí.

En la sesión plenaria se desarrollaba el debate sobre la donación del edificio del Antiguo Hospicio a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), que propuso el mismo José Juan Espinosa, cuando estalló el descontento contenido casi desde el primer día de la LX Legislatura, por el autoritarismo del presidente de la Mesa Directiva.

Ya los ánimos se habían comenzado a calentar cuando la diputada panista Mónica Rodríguez Della Vecchia le reclamó al lopezobradorista haber utilizado la palabra pinche en tribuna, durante una intervención.

Sin embargo, la explosión de malestar se dio cuando el JJ negó en este, el punto cinco del orden del día, la palabra a Casique, a pesar de que estaba enlistado en el tema.

José Juan Espinosa consideró, por sus pistolas, que el asunto estaba “suficientemente discutido”.

Vino la reacción del diputado priísta, quien si bien es legislador por primera vez, para nada es un novato en la disputa cuerpo a cuerpo.

Javier Casique le reclamó airado y directamente en la Mesa Directiva y con él subieron sus compañeros de bancada: Rocío García Olmedo, Josefina García Hernández y el antorchista Nibardo Hernández Sánchez.

Su enérgico gesto fue la oportunidad de los diputados emanados del Frente y el Panal, para respaldar la protesta.

Tuvo entonces JJ el revire al circo en que constantemente él ha convertido al Congreso local.

Probó de esa amarga receta.

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Ya entre gritos de inconformidad, José Juan quiso retomar infructuosamente el control al desorden que él mismo ocasionó.

El coordinador de los panistas, Marcelo García Almaguer, le quitó la campana con que el lopezobradorista interrumpe consuetudinariamente a los otros diputados, negándoles el trato de pares, que lo son a pesar de todas las diferencias y del odio que el ex edil cholulteca le tiene hoy a quien antes le amarraba los cabetes del calzado: el ex gobernador Rafael Moreno Valle.

En tanto, el panalista Gerardo Islas Maldonado le arrebató el micrófono, para aplicarle también lo que han llamado Ley Mordaza, por la negativa a la tribuna que el JJ hace a sus compañeros.

Es la segunda ocasión de que se tenga registro, que algo así ocurre en la historia del Congreso poblano.

La otra fue hace ya décadas, cuando por allá de 1997, los panistas, encabezados por Ana Teresa Aranda, tomaron la tribuna y la sede del Congreso, en protesta por la Ley de Federalismo Hacendario, del entonces gobernador Manuel Bartlett Díaz, de oscuro pasado pero hoy santificado por Andrés Manuel López Obrador.

A aquel lo tildaban también de autoritario, dictador y caprichoso.

Hoy se repiten esos adjetivos y todos le embonan al JJ.

Una cosa quedó en evidencia total, la dictadura legislativa de José Juan Espinosa hizo que el Congreso ya tocara fondo.

Y más todavía porque el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, el morenista Gabriel Biestro Medinilla, no tiene la capacidad ni la personalidad para atajar sus locuras ni mucho menos para poner orden.

Biestro es, lamentablemente, y así lo demuestra al dejarse cilindrear por el JJ, un títere de su desquiciamiento.

Una reflexión importante debe venir del lopezobradorismo local y del nacional, en donde pareciera que este tema no les importa.

La solución, aunque suene radical, es que JJ sea removido de la presidencia de la Mesa Directiva o incluso que solicite licencia a la curul que ganó gracias al hoy presidente electo.

Eso aliviaría parálisis y enconos.

El diputado que por cierto está denunciado por enriquecimiento ilícito se ha querido erigir como dictador de un poder que es colectivo en su naturaleza.

Ha cancelado el diálogo en este poder del Estado en cuya esencia está parlar, dialogar, debatir..

Esa es la génesis del parlamento.

De otro modo, el Legislativo no sirve a Puebla.

Todos vemos qué engrane es el que se barre.

Y es solamente uno: el JJ.

gar_pro@hotmail.com

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