LA GUARDIA NACIONAL Y EL DEBATE CON TINTES ELECTORALES SOBRE SU PATERNIDAD

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Con una muy inusual unanimidad legislativa, además la primera del nuevo régimen lopezobradorista, el Senado de la República avaló 10 reformas constitucionales para concretar la Guardia Nacional, pero en lugar de un mando militar, como se proponía originalmente, la cabeza del nuevo cuerpo de seguridad pública del país será civil, como pugnaba la oposición. El histórico acuerdo, que se da en la proximidad de elecciones en seis estados, incluido el proceso extraordinario de Puebla, hoy tiene muchos padres. PRI, PAN, MORENA y hasta las bancadas menores se cuelgan la medalla y, por supuesto, en el autoelogio buscan llevar votos para sus causas este 2 de junio. Ya se sabe: las victorias tienen muchas madres y los fracasos son huérfanos.

En este debate por su paternidad, todos reclaman el ADN de la Guardia Nacional con mando civil.

Finalmente, se consiguió contra todos los pronósticos.

En votación nominal, se aprobó en lo general y en lo particular -hace mucho que no se veía esa coincidencia en una reforma a la Carta Magna-, con 127 votos a favor, 0 en contra y 0 abstenciones.

Hay que recordar que los escaños son 128.

Sólo no votó una legisladora que faltó a la sesión por estar convaleciente de una cirugía: Blanca Estela Piña Gudiño, de MORENA.

Ahora, este dictamen regresará a la Cámara de Diputados, que fue la de origen, para su aval a las modificaciones.

En el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) hay quienes ven en este acuerdo al unísono entre bancadas un gran triunfo personal del coordinador de los senadores morenistas, Ricardo Monreal Ávila.

Efectivamente, el zacatecano batalló para conseguir esta aprobación, para la que tuvo que ceder el tema del mando militar, por uno civil -seguramente con el aval de Palacio Nacional-, como terminó el dictamen aprobado.

De acuerdo con varias versiones, Monreal estuvo en la cuerda floja en su cargo, si es que no conseguía llegar a buen puerto, pues el tema es de vital importancia para el Presidente de la República.

En esta Guardia Nacional, Andrés Manuel López Obrador ha fincado el eje de su plan para pacificar el país y combatir al crimen, común y organizado.

No faltará quien suponga que con este éxito que, efectivamente le da fuerza al ex gobernador de Zacatecas, también sale beneficiado el aspirante a la candidatura de MORENA en Puebla, el senador Alejandro Armenta Mier.

Eso, porque el poblano ha recibido el respaldo de Ricardo Monreal.

Pero hay más paternidades en este asunto.

El Partido Acción Nacional (PAN) fue el primero en declararse “ganador” con la obtención del acuerdo.

Todavía no se votaba el paquete de reformas en la sesión plenaria de la Cámara Alta, cuando ya el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) había emitido un boletín.

La foto que lo acompañó fue del presidente partidista, Marko Cortés Mendoza.

Tan conveniente ahora que el PAN tiene muy poco que presumir.

“Triunfo de la oposición que Guardia Nacional tenga mando civil y sea por máximo 5 años”, se lee en la cabeza.

“El Comité Ejecutivo Nacional del PAN reconoce el esfuerzo de los senadores de Acción Nacional y respalda el consenso alcanzado para crear, de manera temporal, la Guardia Nacional, con un carácter eminentemente civil”, abre el texto.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) hizo lo propio.

La presidenta partidista, quien también es senadora, le colgó la medalla a sus correligionarios.

Calificó como un “intenso proceso de diálogo, negociación y concertación”, la ruta para su aprobación, que “rindió los frutos esperados, pues hoy se concreta el proyecto de seguridad que México necesita”.

Tras felicitar a sus senadores y senadoras, dijo que con la Guardia Nacional “se podrán enfrentar, con mejores herramientas, los retos de seguridad existentes en el país”.

Lo cierto es que se consigue una aprobación histórica.

En condiciones complicadas y en las que también debió ceder, y mire que no es lo suyo, el presidente López Obrador.

Este consenso tiene también el mérito de haberse conseguido en la proximidad de las elecciones en seis estados, cuando más difíciles son los acuerdos partidistas.

Entre ellos dos en los que se elige gubernatura: Puebla en proceso extraordinario y Baja California en uno constitucional.

Todos lo cacarean como un triunfo de sus partidos, para generar una buena imagen para sus causas.

Buscan que se les “premie” en las urnas.

La Guardia Nacional hoy tiene muchos padres y madres.

Vamos a ver si luego no alguno reniega y la desconoce.

gar_pro@hotmail.com

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