PACHECO PULIDO Y LAS VENTAJAS DE TENER UN GOBERNADOR SIN PROYECTO PERSONAL TRANSEXENAL

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Viejo lobo de mar, un animal político en el sentido literal del término, hombre cuidadoso -al extremo- de la forma y el fondo, Guillermo Pacheco Pulido no se ha cansado de mostrar oficio político desde su inesperado arribo a la gubernatura interina de Puebla.

El mandatario no sólo ha confirmado lo que ya se sabía: que conoce como pocos las claves del poder, sino además ha actuado con el cuidado y la mesura que exigía la coyuntura que propició su arribo a la titularidad del poder Ejecutivo y que demanda el actual tiempo poblano, envuelto durante mucho, pero mucho tiempo en el huracán de la división, el encono y la polarización.

En una frase: Pacheco Pulido ha despresurizado y calmado las turbulentas aguas.

Y lo ha hecho concentrándose en lo importante, más que lo urgente, y abriendo la puerta del gobernador a todo aquel que quiera acercarse, sin fobias ni filias, pero también sin alardes ni la parafernalia (o el folklor) del poder.

Pacheco Pulido no tiene proyecto político personal más allá del actual, no aspira a otra cosa que a ser un buen gobernador interino de Puebla –“un gobernador de verdadera transición, un gobernador de paz”-, y al término de su corto periodo seguirá siendo el mismo amigo de sus amigos, y el mismo jefe de familia, que fue siempre, tuviera o no un cargo público, todo lo cual es una enorme ventaja para el estado.

A diferencia de otros gobernadores, y por muchas razones, él no buscará ser presidente de México (tampoco senador ni diputado ni líder de partido) y eso mete a Puebla en una dinámica completamente distinta a la observada en la última década.

Cumplido por la razón que haya sido su sueño dorado de ser gobernador de Puebla, está concentrado en la tarea de administrar en beneficio general, no de un proyecto político personal, y eso hace que cada paso, y cada decisión, incluso presupuestal, tenga un impacto completamente diferente.

Véase el caso del acuerdo con la BUAP y su rector Alfonso Esparza Ortiz para empujar un generoso acuerdo de 300 millones de pesos que aliviará a la máxima casa de estudios de los recortes presupuestales ordenados por el gobierno federal a la educación superior pública. Dicho acuerdo, con otro gobernador, hubiese sido sencillamente imposible, no con Pacheco Pulido, un hombre agradecido -y más con la que fue y sigue siendo su casa, su alma mater-.

El gobernador interino no sólo conformó un gabinete plural, en el que incluso hubo cupo para funcionarios designados por la gobernadora Martha Erika Alonso, sino que en las últimas semanas se ha reunido con todos los grupos y todos los representantes de todos los partidos (PRI, PAN, Morena, PT, PRD, etcétera), sin minimizar ni menospreciar a nadie.

A todos los ha atendido y a todos los ha escuchado, dando trámite a sus reclamos o proyectos, haciendo suyo aquel viejo consejo de ganar a través de las acciones, nunca por medio de argumentos.

Sabe que no tiene tiempo para perder el tiempo, se ha mantenido al margen –en lo posible- de la guerra en Morena por la candidatura a Casa Puebla y ha hecho gala de su ya conocida “mano izquierda”, aderezada con una muy buena voluntad para solucionar lo que está a su alcance, no lo imposible.

Sin duda Pacheco Pulido puede tener simpatías sobre uno u otro de los aspirantes a sucederlo, pero se las ha guardado y en el día a día, en el ejercicio del poder temporal que hoy detenta, no está actuando con ese cálculo político y electorero que en otros casos, y otros momentos de la vida política local, ha llegado a ser tan burdo como insultante.

En resumidas cuentas, me parece que es el gobernador interino que necesitaba Puebla.

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Se cumplieron dos meses del “helicopterazo” en el que lamentablemente murieron la gobernadora Martha Erika Alonso y el senador Rafael Moreno Valle, así como tres personas más, y seguimos sin saber qué pasó exactamente.

Todavía peor: salvo tímidos tuits o débiles pronunciamientos, ya no se escucha la voz de los morenovallistas –los pocos que quedan- exigiendo respuestas a las muchas dudas que siguen existiendo sobre lo sucedido el aciago 24 de diciembre de 2018.

¿Accidente?

¿Falla técnica?

¿Falla humana?

¿Una mezcla de ambas?

¿Atentado?

¿De quién?

¿Por qué?

Este domingo el dirigente del PAN, Marko Cortés, habló en sus redes de un “sospechoso silencio” por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Pero más por no quedar mal con su clientela que por un genuino interés por llegar al fondo de lo ocurrido.

Al día de hoy el único hecho incontrovertible es que aún no se saben las causas reales del suceso en el que falleció el principal opositor al gobierno lopezobradorista y la primera gobernadora de Puebla.

gar_pro@hotmail.com

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