ECOS DEL CÓNCLAVE PRIISTA EN EL QUE DOGER EXPLOTÓ CONTRA LA IMPOSICIÓN DE JIMÉNEZ MERINO

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Aunque salieron sonrientes y relajados en la fotografía que se tomaron junto a la dirigente nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, y Jorge Márquez, el principal operador político del senador Miguel Ángel Osorio Chong, la verdad es que la reunión del pasado martes en el CEN del tricolor, en la que se anunció la candidatura de Alberto Jiménez Merino al gobierno del estado, no fue ni por asomo tersa; de hecho, según cuentan algunos de los presentes, hubo fuertes reclamos y no pocos reproches ante una decisión que evidentemente busca favorecer los intereses del ex gobernador Mario Marín, en obvio –y clarísimo- acuerdo con importantes actores de Morena para asegurar la preeminencia, y prevalencia, de lo que hoy se conoce como el “PRIMor” poblano.

A dicha reunión con Ruiz Massieu y Márquez asistieron quienes aspiraron a la candidatura: Enrique Doger, Lorenzo Rivera y Ricardo Urzúa, además del citado Jiménez Merino y el poblano Luis Antonio Godina, secretario de Finanzas del PRI, pero fue el ex rector de la BUAP y ex alcalde capitalino el único que, sin pelos en la lengua –como vulgarmente se dice-, expresó en voz alta su inconformidad.

Dicen que al hacer uso de la palabra, una vez concretada la (ni tan sorprendente) imposición de un débil y totalmente desconocido Jiménez Merino, tanto que será un verdadero milagro si logra conservar el voto duro del partido, Enrique Doger se lanzó a fondo ante el asombro de Claudia Ruiz Massieu, pero sobre todo de un Javier Casique, dirigente estatal del partido, que ya no sabía dónde meterse ante la virulencia de su compadre y amigo.

“Yo no voy a apoyar al candidato del (“góber) precioso”, soltó quien fue candidato a Casa Puebla en la elección de 2018.

Luego, Doger añadió que Jiménez Merino pertenece al grupo que hundió al PRI en 2010 y que el hoy candidato, por órdenes de Mario Marín, había encabezado a quienes lo criticaron en público y en privado tras su actuación en el proceso electoral del año pasado, cuando de la oficina del ex gobernador salieron las versiones de que había pactado con los hoy extintos Rafael Moreno Valle y Martha Erika Alonso para cerrar el paso a Luis Miguel Barbosa, a cambio de una posición en el gabinete de la gobernadora –posición que, por cierto, nunca llegó, aunque se habló insistentemente de la Secretaría de Salud y de la Secretaría de Educación-.

Enojado pero nunca exaltado, Doger preguntó a Ruiz Massieu bajo qué lógica se determinó la candidatura de Jiménez Merino si en todas las encuestas el ex presidente municipal de Puebla encabezaba las preferencias entre los prospectos priístas y el ex delegado de Sagarpa solo es conocido por uno de cada 10 poblanos; incluso afirman que citó la que el pasado lunes dio a conocer el periódico El Financiero, que le dio 5 puntos de intención de voto al PRI y 15 al citado Doger.

“¿Así cómo creen que pueda yo apoyar al candidato del (“góber) precioso?”, cerró ante la estupefacción de los presentes, ninguno acostumbrado a rebatir, o debatir, las decisiones de la dirigencia nacional del PRI.

Las fuentes aseguran que una vez que terminó de hablar, Enrique Doger se retiró de la reunión y los dejó en medio de un silencio sepulcral.

Ahora si que como diría el clásico: si ya saben cómo se pone… ¡para qué lo invitan!…

Para qué lo invitan a la puesta en escena en la que Mario Marín se salió con la suya imponiendo a un sparring débil, muy débil, cuya principal tarea será la de hacer el caldo gordo a quien resulte candidato del Movimiento Regeneración Nacional para garantizar el cumplimiento de los acuerdos entre Morena y el PRI, ese nuevo pero tórrido amasiato que se conoce como “PRIMor”.

gar_pro@hotmail.com

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