LA AUDITORÍA SUPERIOR DEL ESTADO Y EL RETO DE DEMOSTRAR QUE YA NO ES GARROTE POLÍTICO

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El efectivamente atípico proceso de revisión sobre los 11 meses del actual Ejercicio Fiscal 2019 que la nueva administración de la Auditoría Superior del Estado (ASE) ha iniciado sobre las cuentas públicas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), resulta todo un reto, pero paradójicamente lo es más para la institución que ahora encabeza Francisco Romero Serrano, que para la máxima casa de estudios del estado, cuyo rector es Alfonso Esparza Ortiz. Antes de ser designado por el Congreso local, los diputados y su presidente, Gabriel Biestro Medinilla, prometieron que la ASE sería autónoma, transparente y que dejaría de ser un “garrote político”. Por eso es, indudablemente, para ellos el desafío. En su responsabilidad está demostrar que no hay persecución en este ni en cualquier caso futuro.

Apenas llegó al cargo, el nuevo auditor determinó esta inédita revisión para un periodo que ni siquiera ha concluido.

Aún no había terminado con la entrega-recepción formal del órgano que vigila que los recursos públicos se ejerzan adecuadamente en Puebla, cuando ya los oficios del proceso habían sido entregados.

Estrictamente es una precoz auditoría.

Llama mucho la atención, pues se da en un marco de percepción de que el rector de la BUAP es visto como “adversario” del gobernador Miguel Barbosa.

La sincronía y prontitud para ponerle lupa a las cuentas de la Universidad dejan muchas suspicacias.

Apenas hace un par de meses, se conoció de denuncias penales por un supuesto desvío de recursos en la compra-venta del equipo de futbol Lobos BUAP.

Eso puede justificarlo.

Pero no del todo.

En ese caso fue también la Rectoría la principal denunciante y, en el papel, también la agraviada.

Durante el proceso de designación del nuevo titular de la ASE, Francisco Romero Serrano, muchas denuncias quedaron en el aire y otras más llegaron al papel.

Hubo acusaciones, que deben ser comprobadas, de que se determinó una “carta marcada” y se trató de una simulación.

El presidente del Partido Acción Nacional (PAN), Marko Cortés Mendoza, anunció que su dirigencia y diputados impugnarán ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ese nombramiento, porque es “ilegal e ilegítimo”.

Tampoco hay que olvidar que el Congreso local desdeñó completamente la opinión del auditor Superior de la Federación (ASF), David Colmenares, sobre el perfil más adecuado.

El hombre o la mujer con quién se podría trabajar mejor.

Quién tenía las mejores cartas técnicas.

Colmenares quedó, con justificada razón, muy dolido, porque su opinión fue totalmente ignorada.

Visto así, no se descarta que por eso, la relación de la ASF con la ASE se dé en muy malos términos.

Que incluso, en su momento, las cuentas públicas más importantes del estado, en cuanto al manejo de recursos federales, sufran marcaje milímetrico.

Y el contexto reciente es importante.

Pues tampoco hay que olvidar que nuestro estado fue el que registró el mayor probable daño al erario federal, en el ejercicio del gasto federalizado del Fondo para el Fortalecimiento Financiero (Fortafin).

Sobre estos recursos, que forman parte del Ramo 23, hay observaciones en 2018 por un monto de 2 mil 330.4 millones de pesos.

Encima, Puebla tiene el coeficiente más alto del indicador monto observado/muestra auditada.

Que eso no se nos olvide.

Hay más puntos a considerar en este escenario BUAP-ASE.

Antes de la designación de Romero, en repetidísmas oportunidades, el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso de Puebla, el morenista Gabriel Biestro, dijo que la ASE nunca más sería un garrote para presionar o aniquilar a los adversarios políticos.

En el caso de éste, el primer proceso que pone en marcha la ASE con su nuevo titular, la prueba de fuego es para ellos.

La Universidad, dijo el rector Esparza, está lista para rendir cuentas.

“No hay ninguna cuestión que nos preocupe; ya lo mencioné. Es una cuestión inusual, nunca se había dado que se hicieran dos visitas simultáneas para el mismo periodo, sobre todo lo que representa una visita domiciliaria

“Lo cierto es que las instituciones estuvieron por mucho tiempo mal manejadas y la Auditoría ahora tiene que ir en busca de todo lo que haya pasado. No estoy diciendo que sea el caso de la Universidad o de cualquier otro, ya será la Auditoría la que lo determine”.

Visto completo el bosque, sin distraerse en el arbusto, el reto es para la ASE.

Si sale avante, con transparencia y limpieza, será una buena noticia para todos.

Si supera la inercia de las persecuciones políticas.

Si hay estricta pulcritud.

Entonces sí habrán cambiado las cosas.

Y para bien de Puebla.

gar_pro@hotmail.com

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