El relevo de Micalco

Arturo Luna Silva

Ni Alfonso Bello Pérez.

Ni Guillermo Velázquez Gutiérrez.

Ni Arturo Flores Grande.

El relevo de Rafael Micalco Méndez al frente del PAN estatal es… será otro.

Otro perfil.

Otro rostro.

Otro modo.

Se trata de un militante probado.

Con oficio político.

Con larga experiencia en las lides partidistas.

Con puentes en todas las corrientes.

Con punch mediático –o al menos más, mucho más que Micalco-.

Capaz de sentar a todos los aspirantes a gobernador en la misma mesa y de arrancarles acuerdos básicos, mínimos de competencia.

Un panista sin telarañas en la cabeza.

Amigo, muy amigo –para más señas-, de César Nava, el líder nacional del blanquiazul.

Nadie podrá acusarlo de estar cargando los dados hacia Rafael Moreno Valle, Ana Teresa Aranda, Jorge Ocejo Moreno o Humberto Aguilar Coronado.

Será el árbitro que el PAN estaba buscando.

“Ése réferi desapasionado y apartado de intereses de facción, que con cabeza fría, y sentido común sobre todo, lleve a buen puerto y dé legitimidad y legalidad” al proceso de elección del candidato a Casa Puebla.

El juez imparcial y objetivo que Micalco ya no pudo ser.

Ya no.

¿Su nombre?

Juan Carlos Mondragón.

Al tiempo

gar_pro@hotmail.com

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