Diario de la Sucesión (VI)

Arturo Luna Silva

Querido Diario: regreso a ti para comentarte que si Marín creía que todo mundo iba a cumplir los “acuerdos” y a esperarse a conocer los resultados de la encuesta de María de las Heras para a continuación avalar, sin chistar, la candidatura de Zavala, pecó de ingenuidad (algo raro en un político como él) o falló en la estrategia.

Porque precisamente la falta de ésta, la estrategia, parece ser el más grave error en la construcción del proyecto transexenal (que pasa, ya se sabe, por la unción de su “hijo político” en el trono de Casa Aguayo).

Quizá sea la soberbia la que esté impidiendo ver más allá de lo que están viendo con claridad los otros actores de la sucesión, que desde hace tiempo saben que el máximo reto para “El Gran Elector” era, es y sigue siendo cómo, cómo legitimar, primero ante los ojos de los priístas, y después ante los de la ciudadanía, una decisión vertical y unipersonal.

Es decir, cómo convencer (nos) de que efectivamente Zavala debe ser su sucesor porque es la mejor opción, la más competitiva, y no producto de una imposición. Cómo, pues, dejar sin argumentos a quienes cuestionan (tanto adentro como afuera del partido) la candidatura del llamado “delfín” marinista.

Sin contrapesos en los medios, la I.P., los partidos, las organizaciones civiles, los otros dos poderes; amo y señor de los priístas; dueño de los dineros y predios, Marín seguramente pensó que, para salirse con la suya, era suficiente la encuesta de De las Heras (encuesta que efectivamente ya está lista, pero que, por alguna razón, se guarda bajo siete llaves).

Sin embargo, en los últimos días ha quedado probado que “quien pega primero, pega dos veces”; que “palo dado, ni Dios lo quita”; y que los “estrategas” del proyecto zavalista no saben, o no entienden, del timing, es decir, de esa habilidad para reconocer el momento exacto en el que hay que actuar, ni un minuto antes, ni un minuto después, porque hacerlo fuera de tiempo es fracasar.

Mientras el equipo de sabios de Zavala guardó un pesado silencio por cerca de un mes, sin hacer nada por ayudar a legitimizarlo tratando de ganar la guerra de encuestas (filtrando inteligente y oportunamente varias de las que posee y le son muy favorables), Doger le comió el mandado. Literalmente.

¿Cómo? Pues de la forma más obvia y previsible posible: publicando sucesiva y dosificadamente un par de encuestas de empresas respetadas (Más Data y el BEAP), que no sólo lo pusieron en virtual “empate técnico” con el secretario de Desarrollo Social, sino algo más importante: cubrieron el vacío dejado por el zavalismo; introdujeron (al menos entre el “círculo rojo”) la duda sobre la verdadera potencialidad de la candidatura de Zavala, y dejaron en entredicho el discurso que sale de Casa Puebla y que retoma y replica la cargada: que no hay otro camino más que ése, el marcado por Marín.

Actor avezado, que juega como un kamikaze y que tiene todo que ganar y nada que perder, pues si lo atajan se irá al PRD a hacerle el trabajo sucio a Moreno Valle, Doger leyó mejor que nadie el momento, lanzó dos tiros de precisión y con las encuestas “espejo” puso en un serio predicamento al “Gran Elector”.

Porque qué pasará ahora si los resultados de la encuesta de De las Heras no coinciden con los resultados de Mas Data y el BEAP.

Nadie o muy pocos van a creerlo y no porque los datos de De las Heras sean falsos o “cuchareados”, sino sencillamente porque ya no es el momento adecuado; el tiempo de presumir y ratificar que se es el número 1 en los rankings se evaporó, días enteros fueron desaprovechados para callar bocas y peor: surgieron otros estudios que no sólo se apoderaron de la agenda mediática, sino que sembraron más dudas de las que ya de por sí había.

En ese sentido, la publicación ayer en las páginas de “El Sol de Puebla” de un estudio de Consulta Mitofsky, que da una amplísima ventaja a Zavala sobre Doger, es por lo menos tardía, fuera del ritmo propio de quien sabe leer el timing. Luce además como una medida reactiva, más relacionada con la aplicación de un control de daños que a una toma de iniciativa.

En resumen: la credibilidad de la candidatura de Zavala y el cómo legitimar su decisión siguen siendo dos de los pendientes del “Gran Elector” para poder concretar su ambicioso proyecto transexenal, y todo en medio de un proceso interno priísta que cada día se torna más convulso de lo que ya de por sí parece.

Diario: te busco luego.

gar_pro@hotmail.com

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