¿Estadio Cuauhtémoc o VW Arena?

Aunque parece un asunto menor, no lo es: uno de los múltiples temas que se llevó en cartera el gobernador Rafael Moreno Valle para concretar durante su gira de trabajo por Alemania es un importante proyecto de modernización del Estadio Cuauhtémoc, a partir de una alianza comercial y estratégica inédita con Volkswagen Internacional.

A partir de una idea del secretario de Turismo, Ángel Trauwitz –que lo acompaña en su periplo europeo-, el jefe del Ejecutivo poblano busca más que edificar un nuevo estadio para la práctica del futbol profesional en el estado, preservar el Cuauhtémoc con toda su historia y toda su tradición pero reconvertirlo en un nuevo escenario dentro de un amplio y moderno complejo deportivo, social y comercial de primer mundo, a la altura de los mejores del planeta.

De materializarse el proyecto, el modelo a seguir será precisamente el de Alemania y específicamente su capital, Múnich, donde la empresa Allianz AG, una sociedad de servicios financieros y aseguradores, opera con gran éxito de forma concesionada desde 2005 la casa del poderoso Bayern de Ribéry y Thomas Müller: el Allianz Arena, con 66 mil localidades y con 104 palcos con acceso a diferentes tiendas y restaurantes destinadas a los fans y asistentes al estadio.

Aunque se sabe poco de la inversión necesaria final, la participación de la VW será decisiva en este proyecto que Moreno Valle ya ha planteado a directivos de Volkswagen de México y que ahora se dispone a exponer a miembros del Consejo Ejecutivo de la empresa, con quienes se ha reunido en Wolfsburg, Alemania, en las últimas horas acompañado del embajador de México en aquel país, Francisco González Díaz. De hecho, además del concepto general y otros detalles, se vislumbra un cambio radical de nombre: de Estadio Cuauhtémoc a VW Arena.

En Puebla, para nadie es un secreto que los mejores días del Cuauhtémoc ya pasaron y que, pese a sus actuales directivos –unas auténticas lacras-, la noble y fiel afición del equipo profesional de futbol del estado se merece desde hace tiempo un mejor escenario: un coloso a la altura de los que presumen los Santos de Torreón o las Chivas de Guadalajara, operados por Modelo y Omnilife, respectivamente.

Hoy, el viejo escenario de la colonia Maravillas –orgullosa sede mundialista- presenta muchos problemas e incluso su seguridad ha sido puesta en duda en los últimos tiempos. Cuenta con una capacidad aproximada de 42,600 espectadores, lo que en su momento lo llevó a ser considerado el cuarto estadio más grande de México, detrás del Azteca, el Olímpico Universitario y el Jalisco, pero de eso ya llovió un rato.

Inaugurado el 6 de octubre de 1968, durante la preinauguración de los Juegos Olímpicos de aquel año en México, fue proyectado por el arquitecto mexicano Pedro Ramírez Vázquez, el mismo y célebre autor de la Basílica de Guadalupe y del Azteca.

Se le puso el nombre de Cuauhtémoc debido a que fue la Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma la empresa que mayores recursos aportó para la construcción del estadio.

Independientemente de que la marca siempre ha estado asociada de una u otra forma al Puebla de La Franja, ahora, más de cuatro décadas después, sería la Volkswagen la que entraría al quite para modernizar el estadio, con el fin de transformarlo no sólo en un baluarte deportivo o arquitectónico, sino en un símbolo de un club y un reflejo de una cultura y protagonista de una ciudad, al estilo europeo, lo que suena bien por donde se le quiera ver.

¿Lo logrará Moreno Valle?

Habrá que ver.

Pero eso sí: pese a los escépticos, el gobernador de Puebla ya ha dado suficientes señales de que el futbol como fenómeno social, deportivo, cultural y hasta político sí está entre sus prioridades, apoyando –por ejemplo- al rector Enrique Agüera Ibáñez con los recursos necesarios para la edificación de un estadio para el equipo de la Liga de Ascenso Los Lobos de la BUAP, proyecto que hará época y marcará las gestiones tanto de Agüera como del propio mandatario estatal.

gar_pro@hotmail.com

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