RMV y la Fiesta en Paz con Peña Nieto

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La atención de haber acudido al informe legislativo de Juan Carlos Lastiri, que bajo otras circunstancias nunca hubiese sucedido.

Los intercambios de opinión cotidianos con Javier López Zavala, clave para seguir manteniendo el control del Congreso local a través de uno de sus chalanes más solícitos: Édgar Salomón Escorza, presidente de la Junta de Coordinación Política.

Los mensajes para descartar cualquier reinicio de hostilidades contra la senadora y ex alcaldesa Blanca Alcalá, pese al nuevo pliego de observaciones a su cuenta pública.

El aval tácito a la designación como coordinador de los diputados federales de Carlos Sánchez, aunque las primeras opciones de Casa Puebla eran el citado Zavala y José Luis Márquez.

La notabilísima tolerancia al regreso a Puebla del intocable Mario Marín, que ahora hasta podrá disponer –sin que sea mal visto- de un cuerpo de seguridad de ocho escoltas con cargo al erario.

Los amparos que, aunque no son de fondo, empieza a ganar el “prófugo” Javier García Ramírez.

El reforzamiento de los ya de por sí sólidos lazos con Los Morales: Melquiades, Jesús y Fernando (y sus rémoras: David Villanueva y Jesús Morales Rodríguez), protegidos a su vez del influyente Manlio Fabio Beltrones.

Los buenos oficios de la profesora Elba Esther Gordillo, tendiendo puentes y ayudando a restaurar las heridas que podrían todavía existir con algunos jefes políticos en los estados.

Y el restablecimiento absoluto, y tal vez definitivo, tras un largo periodo de desconfianza mutua, de la relación con el secretario de Finanzas del CEN del PRI, Jorge Estefan Chidiac, hombre de Emilio Gamboa Patrón y más que eso: un político estratégico para Puebla de cara al futuro cercano.

Todas los anteriores son piezas que aisladas tal vez no digan nada pero que juntas dan sentido a un solo rompecabezas.

Se trata de una operación política fina que empezó prácticamente la noche del pasado 1 de julio, cuando México supo que el PRI estaba de regreso, y que obedece a la visión, el pragmatismo y el alto sentido de la oportunidad –que no es lo mismo que oportunismo- del gobernador de Puebla, hoy más cerca del tricolor y de sus actores de lo que está de su propio partido, el PAN, y de sus correligionarios.

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Mediante hechos como los descritos, se ha dicho más que las palabras: hay que llevar la fiesta en paz con Enrique Peña Nieto.

Al menos hasta que la elección local del 2013 vuelva a dividirlos e incluso a enfrentarlos en la natural disputa por las posiciones de poder que estarán en juego.

Así es y así ha venido sucediendo.

A través de los personeros perfectamente escogidos, Rafael Moreno Valle ha empezado a tejer una sana cercanía con gente que se perfila con un rol fundamental en la nueva era que se abrirá a partir de diciembre próximo.

Entre otros: Luis Videgaray, Miguel Ángel Osorio Chong, Jesús Murillo Karam, Pedro Joaquín Coldwell y Claudia Ruiz Massieu, además de los ya citados Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones, coordinadores del PRI en el Senado y en la Cámara de Diputados, respectivamente.

Con todos ellos, indirecta o directamente, se han tenido puentes a través de una cuidada, y renovada, relación con priístas de Puebla.

Los mismos priístas de Puebla que durante meses y meses fueron maltratados, y en algunos casos hasta perseguidos o amenazados, por el morenovallismo, pero que ahora, ante las circunstancias, han sido “revalorados” por el grado de cercanía que tienen con algunos de los hombres del círculo más próximo a Peña Nieto.

Y es que nadie traga lumbre, y todavía más: Nadie en su sano juicio quiere pelearse con el que va a ser el Presidente de México.

Mucho menos si ese alguien tiene muchos intereses que cuidar para el bien del grupo político que encabeza y del estado que gobierna, y un proyecto político personal datado en 2018.

¿Convenenciero?

Sí, y mucho.

¿Pero honestamente quién no lo haría en su lugar?

***

Sólo para conocedores: Los primeros frutos de esta operación política deberán correr forzosamente en tres pistas:

La negociación para la planta mexicana de Audi.

La repartición de las delegaciones federales.

Y por último, aunque no menos importante, el presupuesto federal para Puebla para 2013, año electoral.

gar_pro@hotmail.com

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