Crónica de una Calificación Presidencial Anunciada

fanimales

Víctor Javier Ampudia es un ferviente creyente de que el pasado 1 de julio hubo fraude electoral.

Economista, hombre de estudios, fue de los escasos asistentes -30, no más- a la primera sesión del Coloquio “Análisis sobre las elecciones”, que organizó en el DF Andrés Manuel López Obrador para desmenuzar las supuestas irregularidades del proceso.

Convencido de sus palabras, Ampudia dio un paso al frente y expuso su testimonio ante el auditorio enclenque: sostuvo que su hermano le dijo que su boleta no traía folio y que eso es una irregularidad que “prueba” el fraude electoral.

Sí, como en 2006, la falta de pruebas volverá a ser el Waterloo de la izquierda que alega que hubo fraude porque hubo fraude.

Nuevamente la soberbia, la altivez, la excesiva confianza, la negligencia para cuidar una elección que ya se anticipaba bastante oscura, pasarán factura a un político como AMLO, incapaz de pronunciar juntas las palabras: “me equivoqué”.

Cuentan que será este viernes, o a más tardar la próxima semana, cuando la Sala Superior del TEPJF resolverá sobre el último de los juicios de inconformidad por la elección presidencial, el SUP-JIN-359/2012.

Y que el fallo no podrá ser otro que la declaración de validez de la elección y la del presidente electo, que inevitablemente conducirá a la entrega de la constancia de mayoría al priísta Enrique Peña Nieto.

Es imposible esperar otro desenlace: hasta hoy, el TEPJF ha carecido de elementos sólidos para anular el proceso, como demandan AMLO y el Movimiento Progresista.

Peor: a la fecha, los magistrados han resuelto en un solo sentido el resto de los juicios en que se impugnaron los resultados de casillas: en ninguno de los casos se logró acreditar las violaciones reclamadas.

Y siendo así, sería contrario a toda lógica jurídica que decidan anular la elección en la declaración final.

¿Hubo o no fraude?

No hay certeza.

Y más que eso: no hay huellas.

De haber sucedido, tuvo que tratarse del fraude perfecto.

De lo único que sí hay convencimiento unánime es que éste no puede probarse con los patos, chivos y puercos presentados como “evidencia” por la izquierda.

Y que AMLO debe reconocer que no aprendió la lección de 2006, pues sabiendo lo que iba a pasar, fue incapaz de documentar el “robo”.

Sí. No es con dichos, creencias, rumores o sospechas como se va a invalidar la elección.

Aunque Javier Ampudia y miles como él así lo crean.

gar_pro@hotmail.com

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