2013: Referéndum Morenovallista

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Las elecciones de 2013 definirán sin duda el futuro del grupo morenovallista y especialmente la viabilidad del proyecto presidencial del gobernador de Puebla.

Una derrota significará el principio del fin; en contraste, la victoria representará la oportunidad de mantener el control del estado, sin contrapesos –como hasta ahora-, y de seguir pavimentando el camino hacia Los Pinos, con grandes expectativas sobre todo ante la crisis local y nacional en el PAN y la falta de liderazgos en ese partido.

El año próximo Rafael Moreno Valle se juega su resto.

Y aunque la figura no es precisamente la correcta, en la elección intermedia de su sexenio se enfrentará a una suerte de referéndum.

Un referéndum en el que los poblanos, entre otras cosas, harán un corte de caja y, con su voto, decidirán si acertaron al sacar al PRI de Casa Puebla en 2010 o se equivocaron garrafalmente, víctimas de un engaño mayúsculo: el engaño del “cambio”.

El mandatario, que es todo pero sobre todo un tipo astuto, sabe perfectamente a qué se va a enfrentar en 2013, año parteaguas que, además, coincidirá en tiempo y espacio con aquella añeja promesa de campaña que ya quisieran olvidar pero que para su desgracia sigue más viva que nunca: “Cumplo mis compromisos o me voy”.

Por eso su obsesión en construir una gran megacoalición electoral similar a la que lo llevó al poder.

Por eso su interés en despejarle el camino a su “delfín”, Tony Gali Fayad, como en su momento Mario Marín lo hizo con Javier López Zavala o Mario Montero.

Por eso su intromisión en las decisiones del PAN, que ya controla a través de Rafael Micalco Méndez, un empleado suyo.

Fue precisamente durante la unción del nuevo dirigente del blanquiazul que Moreno Valle reveló su plan: porque se trata de un referéndum, es decir, de una apuesta de alto riesgo en la que o gana todo o pierde todo, la campaña 2013 girará completamente en torno a su persona y a su gobierno.

No quiere que pase, de ninguna forma, lo que sucedió en 2012 con Josefina Vázquez Mota y el presidente Felipe Calderón.

Dijo el gobernador que la candidata del PAN tuvo un mensaje “diferente” al que los panistas querían mandar al electorado.

Añadió:

“Nuestra propuesta y nuestra candidata era diferente al gobierno emanado del partido. No podemos ir por esa ruta, ya sabemos que eso no funciona y no supimos explicarle a los mexicanos lo mucho que ha hecho el PAN desde que llegó al gobierno” (sic).

Traducción:

“La campaña de 2013 debe ser morenovallista al cien por ciento; sólo presumiendo los logros del gobierno del estado, mimetizando la acción del gobierno con la acción del partido y de los candidatos, podremos salir triunfantes. No cometamos los mismos errores que Vázquez Mota, que divorciándose de Calderón selló su muerte. Denme el partido que yo les regresaré la victoria”.

Así es. En efecto:

El gobernador va a ser el epicentro –político, financiero, moral y hasta emocional- de la campaña del PAN del próximo año.

Así como Manuel Bartlett, Melquiades Morales y Marín lo fueron en su tiempo de la campaña del PRI, aunque no siempre con muy buenos resultados, especialmente en Puebla capital.

Salir bien librados del referéndum es el gran reto del grupo en el poder en 2013.

Será una tarea verdaderamente titánica.

Y es que además de un clima enrarecido por sus propios yerros y excesos, deberá enfrentar a un PRI fortalecido y renovado.

Un PRI dueño nuevamente de la Presidencia de la República, con enorme vocación por el poder y con ganas, muchas ganas, de ir abriendo camino para recuperar Casa Puebla.

La casa mágica y embrujada que Gatopardo le quitó para que todo cambiara pero todo siguiera exactamente igual.

gar_pro@hotmail.com

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