Moreno Valle: O Cumple o Se Va

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El 1 de junio de 2010, en plena batalla por Casa Puebla, Rafael Moreno Valle formalizó ante el notario público número 52, René Meza Cabrera, una serie de promesas de campaña que en aquel entonces, para un electorado cansado de los abusos y latrocinios del marinismo, sonaron a música celestial.

Pero el acto, realizado en el salón La Luz del Centro de Convenciones ante la presencia de sus principales operadores y los dirigentes de los partidos que arroparon su candidatura, fue más allá de una mera –y típica- enunciación de buenos propósitos de cualquier aspirante a gobernador.

Lo más significativo es que Moreno Valle lo enmarcó dentro de una de las estrategias de marketing político-electoral más audaces, y eficaces, de los últimos tiempos: “Cumplo o me voy”, aseguró.

Y se fijó un plazo para ello: los primeros tres años de su gobierno. No más, no menos.

La referencia viene al caso porque el tiempo –ese verdugo ineludible- ha pasado y una revisión de aquellos compromisos de 2010 deja ver que muy pocos se han cumplido realmente y que el mandatario tiene solo este 2013 para evitarse la pena de tener que renunciar al poder Ejecutivo, como lo prometió en caso de incumplir con lo que formalizó ante notario.

Moreno Valle, por ejemplo, aseguró que los resultados de su administración serían medidos por “instituciones prestigiadas, para que no exista duda sobre su eficacia y honestidad”, pero eso no ha sucedido.

Afirmó que implementaría un “Presupuesto de Resultados, con el cual se otorgarán recursos solo a los planes que hayan mostrado su utilidad”, pero eso no ha sucedido.

Señaló que crearía el “Servicio Profesional de Carrera, para aprovechar a los funcionarios honestos y eficaces”, pero eso no ha sucedido.

Ofreció que establecería el “Tramita-Fácil, para automatizar el servicio y eliminar la corrupción”, pero eso no ha sucedido.

Indicó que apoyaría la materialización del “referéndum y la revocación del mandado” y el fortalecimiento del “plebiscito”, “además de hacer que la sociedad avale los principales proyectos”, pero eso no ha sucedido.

Dijo que impulsaría una “Contraloría Social para que la sociedad se involucre en la supervisión de la gestión gubernamental”, pero eso no ha sucedido.

Resaltó que su gobierno lanzaría el “Programa de Proveedores Poblanos, para privilegiar a empresas de Puebla”, pero eso no ha sucedido.

Comentó que apoyaría la creación de un “Observatorio Ciudadano para transparentar la actuación de jueces y magistrados” y el “Consejo de la Judicatura para vigilar el trabajo de los jueces”, pero eso no ha sucedido.

Destacó que inauguraría una “Fiscalía Especializada de Delitos contra la Mujer”, una “Agencia Estatal de Inteligencia” y una “UNIPOL, Policía Estatal con mando único y altamente capacitada, con tecnología de punta y personal preparado en las mejores instituciones”, pero eso no ha sucedido.

Presumió que pagaría a la gente “el costo de las medicinas que no haya en los hospitales públicos” y que daría “apoyo alimentario, becas de transporte y seguro de accidentes” a todos los estudiantes de escasos recursos, pero eso no ha sucedido.

Apuntó que apoyaría con una “Incubadora de Negocios” a los jóvenes que quieran iniciar su propio negocio, terminaría el “Periférico Ecológico” y desarrollaría las “Ciudades Rurales para acercar el progreso a quienes han sido excluidos de él”, pero eso no ha sucedido.

Y anunció que sanearía las cuencas del Atoyac y Alseseca para “limpiar la laguna de Valsequillo”, instalaría “maquinaria para procesar basura y disminuir su impacto ecológico”, crearía el “Instituto de Desarrollo Metropolitano para armonizar los reglamentos de todos los municipios del estado” y establecería el programa “Hambre Cero” con comedores comunitarios en los municipios de más alta marginación, pero nada de eso ha sucedido.

Hasta hoy.

Es en 2013, precisamente, cuando se terminará el plazo que Moreno Valle estableció como límite para cumplir con todas sus promesas.

Promesas asentadas en un documento notarial que, por cierto, el gobierno del estado mantiene oculto –o al menos sin acceso al público-, pero de las que sin embargo existen suficientes registros de audio y video.

Así que además del exigente reto político y sobre todo electoral que el nuevo año le representa, pues en las urnas se jugará su futuro y el de su grupo, Moreno Valle deberá enfocar sus energías, o parte de ellas, en honrar su palabra, patrimonio fundamental de cualquier político que se respete.

Es decir: deberá cumplir con sus compromisos o irse, tal y como lo dijo el 1 de junio de 2010.

Así de fácil, pero también así de difícil.

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Más que interesante la encuesta de Espacio Muestral, de la consultora Gisela Rubach y su hijo Dirk Zavala, sobre la carrera por la presidencia municipal, que a partir de este lunes difunde completa la revista Puebla Magazine, que dirige el periodista Alejandro Rodríguez.

Fue realizada el 12 y 13 de diciembre del año pasado con 600 personas de forma personal, con un margen de error de 4%.

El estudio –del que aquí se publican dos gráficas- ubica al rector de la BUAP, Enrique Agüera Ibáñez, como el aspirante con el mejor potencial electoral, seguido de Tony Gali Fayad, Enrique Doger, Pepe Chedraui y Fernando Manzanilla.

También ofrece un cara a cara del que se desprende, según Espacio Muestral, que el “delfín” de Moreno Valle, Gali Fayad, perdería en un enfrentamiento directo tanto con Agüera como con Doger; el único priísta al que el secretario de Infraestructura le ganaría es Pepe Chedraui.

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gar_pro@hotmail.com

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