Moreno Peña y los Traidores en el PRI

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Si es tan hábil y tan colmilludo como juran sus porristas, el nuevo delegado del CEN del PRI en Puebla, Fernando Moreno Peña, no deberá pasar demasiados apuros para ubicar a los traidores en su partido.

Basta con que vea a sus espaldas para identificar a quienes un día juran ser antimorenovallistas pero al siguiente corren como desesperados a postrarse de rodillas ante el gobernador de Puebla, quien les da una palmada (aunque en ocasiones es una patada en el trasero), les avienta una croqueta y los regresa por donde vinieron para que sigan sirviéndole de múltiples y variadas maneras.

Moreno Peña debe saber que los acuerdos en lo oscurito entre Rafael Moreno Valle y una legión de priístas son más sólidos de lo que se ve a simple vista.

De hecho, no son pocos los que ya tienen todo listo para en caso de que su partido, en un acto de lucidez y congruencia, se niegue a hacerlos candidatos a diputados o presidentes municipales.

Se van a ir a alguno de los partidos que el gobernador controla (PAN, PRD, Nueva Alianza y Compromiso por Puebla) para fracturar al PRI y competir contra él con todo el dinero y el respaldo político de Casa Aguayo.

Moreno Valle está de pesca y en sus redes ya han caído muchos priístas, entre ellos varios de los que fueron a jurarle lealtad a Ivonne Ortega, la secretaria general del CEN del PRI, y a tomarse la foto con el delegado Moreno Peña.

Uno de tantos es Jorge Luis Coriche Avilés, diputado por Zacatlán y uno de los asistentes a la reunión (ni tan) secreta que los legisladores locales del PRI –con el traidor de traidores Édgar Salomón Escorza a la cabeza- sostuvieron con el subsecretario de Gobierno, Eukid Castañón Herrera, misma reunión que no reportaron a su partido.

Coriche quiere ser candidato del PRI a la presidencia municipal de Zacatlán y en las últimas semanas ha venido presionando de muchas formas para conseguirlo.

Jura ser el mejor posicionado y que el partido “se la debe”. Afirma que sin él, el tricolor perderá ese importante ayuntamiento.

Lo que no cuenta es que ya tiene un compromiso con el Partido Nueva Alianza para ser su candidato en caso de que el PRI lo descarte.

A través de su verdadero jefe, Darío Carmona, secretario de Educación con Mario Marín, el legislador ha entrado en contacto con el dirigente estatal del Panal, Gerardo Islas, y con la mandamás del mismo a nivel nacional, Mónica Arriola, hija de la profesora Elba Esther Gordillo.

Pero no es el único caso: el propio Édgar Salomón será candidato de Nueva Alianza por San Martín Texmelucan en caso de que el Revolucionario Institucional lo baje de la contienda interna.

Y es que como lo hizo en 2010, el gobernador Moreno Valle tiene toda una estrategia para fracturar al PRI desde adentro, aprovechando la ambición y el entreguismo de sus militantes, a quienes conoce como pocos, entre otras cosas porque fue uno de ellos.

Sabe que “con dinero baila el perro” y que el proceso interno de elección de candidatos priístas va a dejar muchos heridos y resentidos, mismos que no será difícil atraer con la chequera bajo el brazo.

Según el PRI, hay a la fecha más de 900 aspirantes a ediles para sólo 217 presidencias municipales. Eso quiere decir que al menos 683 priístas no serán candidatos y estarán inconformes, es decir, difícilmente cerrarán filas o se sumarán a los ungidos.

Casa Puebla ya  los tiene en la mira. Son los traidores del PRI. Esos que anda buscando hasta por debajo de las piedras Fernando Peña Moreno sin saber que ya habla, come, cruza miradas y hasta duerme con ellos.

Con ellos que ya tienen listo y afilado el cuchillo cebollero para blandirlo y clavarlo en el momento más oportuno, el de mayor debilidad de un partido que por dos años estuvo al servicio del enemigo y que ahora, de repente, quiere ponerse muy valiente, un  rol que no le termina de acomodar porque numerosos militantes siguen teniendo un solo jefe: el que vive en Los Fuertes.

¿Alguna duda?

gar_pro@hotmail.com

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