LORENZO RIVERA: OSTACRISMO PARASITARIO EN LA SEDATU

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El trabajo de Lorenzo Rivera Sosa en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, al igual que el de todos los delegados del gobierno de Enrique Peña Nieto en Puebla, sigue en el total estancamiento y la opacidad; de hecho, a casi año medio del arribo del presidente de la República no se conoce una cifra clara y precisa del número y tipo de acciones que la Sedatu realizará en el estado durante el 2014.

Todo parece indicar que, de seguir las cosas como van, el segundo año de la administración peñista en Puebla será igual o peor al del año pasado, cuando el desorden, la falta de coordinación y en especial la nulidad de resultados fueron el común denominador que hermanó el fracaso colectivo de los representantes del jefe del poder Ejecutivo de la nación.

Mientras tanto, cuando está a punto de cumplirse la mitad del año, Lorenzo Rivera continúa en su especialidad: planeando lo que hará en un futuro que ya lo alcanzó e incluso lo está rebasando, y sigue convocando a sesiones y más sesiones infructuosas.

Apenas la semana pasada lo hizo junto con los delegados de la Corett, Alberto Jiménez Arroyo, y de la Sedesol, Juan Manuel Vega Rayet, y con los “resultados” de siempre: seguir trabajando unidos, asociar esfuerzos, respeto institucional y más y más acuerdos de saliva y papel que nada sirven a la gente que vive en condiciones miserables.

¿Se habrá enterado, por lo menos, que la Cruzada Nacional Contra el Hambre inició en Puebla con 14 municipios en 2013 y aumentó a 64 para 2014?

Con servidores como Lorenzo Rivera se pueden asegurar dos cosas, la primera: que el presidente de la República seguirá reprobado por los poblanos y en consecuencia continuará siendo la mofa de un amplio número de ciudadanos, que lo exhibe continuamente en redes sociales y cualquier espacio de expresión.

Y la segunda, que la falta de resultados incidirá directamente en el proceso electoral federal venidero, en el que se elegirá a los diputados federales que Enrique Peña Nieto necesita para cerrar su sexenio.

Con personajes como Lorenzo Rivera se incrementa la extrema urgencia de reorganizar el gobierno federal en Puebla. Seguir tolerando la ineptitud y la desidia de funcionarios sin compromiso y enfocados única y exclusivamente a llenarse los bolsillos, tendrá su castigo.

Año y medio luce como tiempo suficiente para el pago de facturas y de compromisos, producto de la campaña. Sostenida con alfileres, la economía mexicana ya no resiste más y los pobres se hacen más pobres. Por eso, o Peña Nieto da un manotazo en la mesa y activa una limpia en las delegaciones, o el fracaso y la mediocridad marcarán su gobierno.

Sencillamente el presidente no puede seguir cargando con el desprestigio de un burócrata de medio pelo como Lorenzo Rivera y como otros que ni están a la altura del reto ni entienden el nuevo tiempo mexicano. Creen vivir en la era del partido único. No se dan cuenta que el país ya cambió porque la sociedad también se transformó en más crítica, más informada y más exigente.

No es desde la hamaca como se maneja una delegación federal, aunque sujetos como el encargado de la Sedatu crea que sí y que además se le debe pagar por eso.

Una verdadera vergüenza.

gar_pro@hotmail.com

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