EL YUNQUE Y EL 2016: ESCENARIOS DE GUERRA

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Se equivoca quien suponga o crea que El Yunque, o al menos la facción que lidera el ex alcalde Eduardo Rivera Pérez, está muerto, inactivo o en la lona. De hecho, detrás de su silencio y repliegue tras luchar sin éxito por una candidatura a diputado federal por la vía plurinominal, existe todo un plan operativo, diseñado al detalle, para concretar lo que anticipan como el asalto al poder, el regreso por sus fueros, la venganza soñada, la recuperación del Paraíso perdido. Y con una fecha subrayada con rojo: 2016.

Actualmente, ni la situación ni la coyuntura ni la correlación de fuerzas los favorece. El avasallamiento del grupo morenovallista ha sido total y absoluto. Prácticamente desterrados de la franquicia (el PAN) de la que lucraron –y a la que explotaron- por décadas repartiéndose entre ellos y sus familiares las posiciones plurinominales, las candidaturas y las prerrogativas, saben que este no es su momento.

Sin embargo, están convencidos de que eso no será así por siempre y que pronto, tal vez más pronto de lo que muchos imaginan, nuevos escenarios les plantearán nuevas oportunidades de resurrección.

Como por ejemplo, una virtual licencia de Tony Gali Fayad para separarse del cargo de presidente municipal, con el fin de convertirse en el candidato del grupo en el poder para la minigubernatura del 2016, escenario en torno al cual ya se empiezan a acumular y a acumular las señales.

En ese contexto, en lo que va del año, Rivera Pérez ha convocado a por lo menos dos reuniones con sus seguidores. ¿El fin? Prepararse para la sucesión municipal que la segura salida de Gali planteará al interior del PAN.

En tales reuniones el ex alcalde ha sido claro en por lo menos tres puntos:

1) Se acerca, según él, el “ocaso” del gobernador Rafael Moreno Valle. Entrado ya en su cuarto año de gobierno, ha iniciado el descenso de la curva del poder y es entonces, afirma Eduardo Rivera, que “debemos actuar”.

2) Gerardo Maldonado Balvanera, suplente de Tony Gali, ex dirigente municipal del PAN y militante activo de El Yunque, “ha dejado de ser confiable” para la ultraderecha. Y no sólo porque aceptó la zanahoria que le puso el morenovallismo –zanahoria que lo convirtió de la noche a la mañana en subsecretario de Sustentabilidad y Ordenamiento Territorial del gobierno del estado-, sino porque tal y como ocurre con el diputado local y actual líder panista en la capital, Pablo Rodríguez Regordosa, Maldonado está hoy más cerca de Casa Puebla que de El Yunque. Por tanto, ha dicho Rivera Pérez, “ya no es una carta con la que podamos jugar” en el 2016, y menos ante las piezas del ajedrez que muy probablemente moverá el grupo en el poder para suceder a Tony Gali. Es decir, el actual coordinador del grupo parlamentario del PAN en el Congreso estatal y ex secretario de Salud, Jorge Aguilar Chedraui; el secretario general del ayuntamiento, Mario Riestra Piña; la diputada y ex contralora Patricia Leal Islas, o el síndico, Héctor Sánchez Sánchez.

3) Ante ese escenario, descartado Gerardo Maldonado como uno de sus “guerreros”, no quedará otra que dar la batalla jurídica y política “hasta las últimas consecuencias”, con el objetivo de hacer valer la suplencia, “sí o sí”, para alguien del grupo de la ultraderecha.

Y resulta que el elegido –por decreto- para esa tarea es otro de sus soldados, este sí más confiable a los ojos de El Yunque y de sus acólitos: el regidor Gabriel Oswaldo Jiménez López, ex secretario general del Comité Municipal del PAN y quien como presidente de la Comisión de Gobernación y Justicia quedaría, en su caso, habilitado “legal y políticamente” para suceder a Tony Gali de forma interina, según la Ley Orgánica Municipal.

Según Eduardo Rivera Pérez, el plan (que por supuesto incluye el abierto y directo desafío de Rafael Micalco Méndez para reelegirse al frente del PAN sin el aval ni el apoyo del gobernador, para prolongar su gestión hasta el último mes de 2018) es “perfecto” y “redondo”, pues Oswaldo –hermano de Miguel David Jiménez López, secretario ejecutivo del Instituto Electoral del Estado- no sólo sería el único con opciones por la vía legal, ante el descarte del suplente Gerardo Maldonado, sino que además está emparentado con el presidente municipal.

Lo que, según el ex alcalde, lo hace “más confiable” ante los ojos del propio Tony Gali para “recuperar” la alcaldía para el grupo en el (casi) exilio.

Pero Rivera Pérez y los suyos cometen un error.

Un error de principiantes, que consiste en minimizar la capacidad tanto de Moreno Valle como de Tony Gali para adivinar su juego, el típico –y ya visto- juego del lobo con piel de cordero.

Vengativo, rencoroso, con sed de poder sobre todo, el líder visible de esa facción de El Yunque en Puebla ya maquina escenarios de guerra, se divierte infiltrando y sembrando a sus prospectos en la sucesión municipal en marcha, y se sueña ganando por fin la partida al morenovallismo, en el 2016, el año del minigobernador, que va de la mano con el año del minialcalde.

Olvida que lo de David contra Goliat es solo una narración bíblica, muy, pero muy difícil de repetir en la realidad.

Y más en una realidad política como la de Puebla y sus alrededores.

***

Será en la última semana de febrero cuando el Ejecutivo envíe al Congreso local una iniciativa para echar a andar la anunciada reingeniería a la Administración Pública estatal.

Ello ante el impacto que tendrá el recorte al gasto público diseñado por el titular de la SHCP, Luis Videgaray, estimado en alrededor de 124 mil 300 millones de pesos, debido a la caída de los precios del petróleo.

Además del congelamiento de plazas vacantes y de la reducción del gasto corriente en todas las áreas del gobierno poblano, entre las medidas contempladas por el mandatario Moreno Valle está la virtual desaparición de la Secretaría del Transporte –hasta hoy encabezada por Bernardo Huerta- para fusionarla con la Secretaría de Infraestructura, lo que convertirá a ésta en una súper secretaría e implicará ahorros sustanciales en nómina y gastos de operación.

gar_pro@hotmail.com

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