MARIN, ¿CANDIDATO PLURINOMINAL?

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No cabe duda: Mario Marín vive en un mundo alterno en el que es incapaz de ver el enorme desprestigio que arrastra desde el famoso y penoso episodio –de abuso de poder y tráfico de influencias contra una periodista- que terminó bautizándolo como el “góber precioso”. Forma parte de una especie que no sólo no está en peligro de extinción, sino que sobrevive a todos los cataclismos habidos y por haber y que, por eso mismo, se considera merecedora de los mismos privilegios y los mismos excesos que antaño gozó una clase política tan anacrónica como caduca, una vergüenza para el país.

No se entiende de otra forma que el ex gobernador de Puebla más desprestigiado de la historia moderna haya osado apersonarse con los altos jerarcas del PRI a nivel nacional para ser considerado por la Comisión Temporal Revisora, conformada por 40 connotados priístas –entre gobernadores, ex gobernadores, senadores, diputados federales y dirigentes de los sectores del partido- y encargada de definir a los candidatos del tricolor por la vía plurinominal.

En efecto: sucedió hace un par de semanas, ante el estupor de priístas de viejo y nuevo cuño que no daban –siguen sin dar- crédito a la seriedad y formalidad de la petición: “Quiero ser (candidato) de representación proporcional” (sic), obviamente por la muy competida cuarta circunscripción, que abarca el Distrito Federal y los estados de Guerrero, Morelos, Tlaxcala y Puebla.

Con el sueño de regresar a la vida política activa, tras un primer arrancón –frenado luego con dos coscorrones morenovallistas-, Mario Marín considera que el país está lo suficientemente preparado y maduro para resistir todo, hasta su retorno, ahora como legislador federal en representación de ésa, su Pueblita Revolucionaria que tanto le extraña.

Ciertamente México es una nación de memoria muy corta, pero ¿cómo se vería que el partido del presidente –un presidente en caída libre en popularidad-, en medio de la discusión por el Sistema Nacional Anticorrupción, lanzara al “góber precioso” como uno de sus candidatos plurinominales?

Sin duda que en el PAN y en el resto de los partidos echarían las campanas al vuelo, pues el PRI les estaría haciendo literalmente la campaña. Y es que qué mejor razón de polarización y de diferenciación que presentar al impresentable Marín como el ejemplo de lo que no quiere esta nación, y menos en este momento histórico.

Las fuentes cuentan que no le dijeron que sí pero tampoco que no, cumpliendo al pie de la letra con las reglas no escritas que marcan un trato diplomático y republicano, institucional y hasta respetuoso, del Comité Ejecutivo Nacional hacia todos los ex gobernadores emanados de las filas del PRI, sea quien sea, trátese de quien se trate.

¿Será que César Camacho ya perdió la noción del tiempo –pese a sus múltiples relojes de lujo- y del espacio, y en breve nos dará la gran noticia de que Marín vuelve a la política, a la política activa, y por la puerta grande, con la bendición de la mismísima dirigencia nacional?

Todo es posible.

Y más en esa clase política totalmente incapaz de leer que esta es –debe ser- otra época y que ya no caben más Marios Marines ni homenajes al estilo de Joaquín Gamboa Pascoe, el viejo y sempiterno jerarca de la CTM que la víspera mandó a develarse su estatua de bronce puro de 2.70 metros de altura, en medio de matracas, porras, confeti y búfalos cetemistas, a punto de las lágrimas.

¿Va el PRI también a hacerle su monumento al tristemente célebre “góber precioso”?

¿Le regalará su añorada curul?

¿Surtirán efecto sus presiones, sus negociaciones y sobre todo sus chantajes sentimentales, pues además, por si algo faltara, amagó con no invertir uno solo de los millones y millones y millones de pesos que conforman su fortuna en el proceso electoral de este 2015?

Como dijo él: “En la elección más importante del Señor Presidente” (sic).

No se pierda el próximo capítulo de esta, sí, grotesca historia.

gar_pro@hotmail.com

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