BARBOSA HUERTA: “NO CONTABAN CON SU ASTUCIA”

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Con una habilidad y perversidad digna de todo crédito, el senador Luis Miguel Barbosa asestó un duro golpe a la alianza electoral que en Puebla negocian el PRD y el PAN rumbo a la contienda por la minigubernatura de 2016.

Y lo hizo al lograr la cancelación de la sesión del Consejo Estatal perredista en la que el grupo morenovallista, a través de la corriente Nueva Izquierda (NI), buscaría aprobar por mayoría la plataforma electoral y el método de selección del candidato a la minigubernatura, importante paso previo para elegir formal y oficialmente a un externo (el alcalde Tony Gali) como abanderado de la coalición.

Completamente sano de sus reflejos, y a buena hora, Barbosa Huerta se enteró desde la ciudad de México que estaba todo listo para el albazo morenovallista luego que desde la Comisión Nacional Electoral del PRD se avaló un cambio en la lista de consejeros, movimiento con el que los dirigentes de NI, mejor conocidos como “Los Chuchos”, alcanzarían la mayoría e impondrían su voluntad en el Consejo Estatal, para que la elección del candidato se diera a través de una votación abierta a la ciudadanía, lo que prácticamente garantizaría la unción de Gali.

Pero ahora sí que como “El Chapulín Colorado”, no contaban con la astucia de Barbosa, dirigente del Frente de Izquierda Progresista, quien con una simple llamada telefónica logró boicotear la sesión del Consejo Estatal, al ordenar que no se presentara uno de sus alfiles, miembro de la mesa directiva, argumento que le bastó al presidente del Consejo Estatal, Erik Cotoñeto –operador de Barbosa- para asegurar que no había el quorum necesario y reventar la sesión.

Profundo conocedor de los entresijos y modos del sol azteca, Barbosa Huerta rebasó por la izquierda, y por la derecha, a un inexperto Carlos Martínez Amador, diputado y operador morenovallista, a quien se le había encomendado sacar adelante el Consejo Estatal, aunque con los resultados ya vistos.

Bueno, en el colmo, Barbosa le comió el mandado hasta a la delegada del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, Verónica Juárez Piña, quien tenía la encomienda por parte del dirigente del sol azteca, Agustín Basave, de avanzar en la alianza con el PAN, y fracasó rotundamente.

Horas antes de la sesión, a través de la dirigente estatal, Socorro Quezada, el senador Barbosa –principal promotor de la alianza PAN/PRD que en 2010 arropó al hoy gobernador Rafael Moreno Valle como su candidato- hizo entrega de recursos económicos provenientes de las prerrogativas oficiales a sus operadores distritales, para garantizar que no lo traicionaran y se fueran al bando morenovallista.

La maniobra funcionó porque ni una hoja se movió en el frustrado Consejo Estatal sin su autorización.

El mensaje de Barbosa Huerta es claro: sabe que la coalición con Acción Nacional es un hecho, pero de ninguna manera va a permitir que lo dejen fuera de las negociaciones, tanto las políticas como las económicas, sobre todo estas últimas.

Incluso, sus allegados cuentan que está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias con tal de encarecer dichas negociaciones. De hecho, en su entorno ya se habla de registrar a un candidato propio o candidato “cachirul” –muy probablemente el citado Erik Cotoñeto- para llegar con más fuerza a un acuerdo.

En esencia, Barbosa Huerta, que no es ningún tonto y por algo ha sido dueño del PRD poblano durante más de 20 años, busca que Agustín Basave lo llame, lo legitime como factor de decisión, y ello le permita meterse nuevamente al juego del 2016, del que lo habían sacado los morenovallistas Luis Maldonado y Eukid Castañón, así como “Los Chuchos”.

El senador quiere negociar algunos melones –y varias sandías- con Casa Puebla, así como apoyo para lanzarse como candidato a la gubernatura en 2018, antes de dar su brazo a torcer a favor de la coalición para 2016.

Ya hay un acuerdo muy claro entre Basave, el morenovallismo y “Los Chuchos” para que el PRD vaya en alianza con el PAN en Puebla y para que ambos partidos tengan a Tony Gali como su candidato, pero al parecer están perdiendo de vista que Barbosa Huerta es habilidoso, marrullero y muy escurridizo, y sabe qué teclas tocar para que el partido baile al son que a él le gusta.

Mientras a Martínez Amador “se le chispoteó”, Barbosa hizo lo suyo y lo “chamaqueó, y con la mano en la cintura.

Esto no quiere decir que se haya caído o que esté muerta la alianza con el PAN, pero sí que forzosamente van a tener que llegar a un buen arreglo con Barbosa, si es que quieren que el camino para concretarla sea más fácil y más terso.

Si no pactan con Barbosa, de cualquier forma va a salir adelante la coalición, pero eso sí, a un costo político y económico mucho mayor que el originalmente previsto. Porque, ciertamente, “no contaban con su astucia”.

gar_pro@hotmail.com

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