PRD + PRI, LA ALIANZA DE FACTO EN PUEBLA (Y EL LUCRO CON LOS “PRESOS POLÍTICOS”)

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El tema de la alianza entre el PRD y el PAN en Puebla se terminó y hay que decir que nunca fue un tema local; se convirtió en un asunto nacional, condicionado por varios factores políticos y económicos de orden nacional que evidentemente influyeron para el proceso electoral de este 2016 y, por obvias razones, con miras a la disputa por el poder en el 2018.

En estos momentos, la trifulca entre las tribus amarillas, inducida por así decirlo desde varios grupos de poder al interior del PRD, el del principal dirigente de la corriente Alianza Democrática Nacional, Héctor Bautista, y el otro el senador Luis Miguel Barbosa Huerta, pasó a un segundo plano.

Con la decisión del CEN del PRD, y a solicitud del presidente Agustín Basave, de  no ir en alianza en Puebla con Acción Nacional, por la postura asumida de los panistas en el estado de Tlaxcala,  las cosas han quedado más que claras.

Hoy se confirma que habrá de facto una alianza entre el PRD y el Partido Revolucionario Institucional en el estado.

Y es que, sin lugar a dudas, la coyuntura nacional y los intereses de panistas y perredistas de cara al 2018 terminaron por beneficiar a dos grupos internos del sol azteca que, de una u otra forma, mantienen acuerdos tanto con algunos actores nacionales del gobierno federal como del propio PRI. Lo  mismo en Acción Nacional, donde un grupo, el de Felipe Calderón y Margarita Zavala, se verá beneficiado con la ruptura que se dio en Tlaxcala.

O cómo entender la acción concertada en donde participaron varios dirigentes nacionales y secretarios del propio sol azteca en un consejo estatal, como tantos otros consejos estatales que se hacen de rutina en el país: Camerino Eleazar Márquez Madrid, secretario de Organización; María Iliana Cruz Pastrana, secretaria de Formación Política, y Margarita Guillaumín Romero, secretaria de Fortalecimiento a la Militancia, además de Alejandro Sánchez Camacho, todos ellos miembros del Comité Ejecutivo Nacional del PRD.

Aparte de la antropofagia, que es parte de la naturaleza del propio perredismo poblano, y de la violencia que siempre ha caracterizado a sus procesos internos, los objetivos estaban más que anunciados: reventar una posible alianza en Puebla entre el PRD y PAN; beneficiar de manera indirecta a la candidata del PRI, Blanca Alcalá; hacer a Roxana Luna la aspirante oficial a la mingubernatura por parte de Héctor Bautista, y posicionar a Luis Miguel Barbosa Huerta al 2018.

Sin duda alguna “apoyó” -sin querer queriendo- el grupo morenovallista del diputado federal Luis Maldonado Venegas, Jorge Benito Cruz Bermúdez y el legislador Carlos Martínez Amador; por su torpeza a la hora de operar; por su apresuramiento para forzar una alianza que había venido siendo cuestionada por sus opositores, y por su falta de conocimiento y oficio político al interior del PRD poblano.

Aunque ahora digan que no, la alianza con el PRD sí era una prioridad para el grupo morenovallista y no lograrla no es una catástrofe pero tampoco el escenario que esperaban. Van a tener que trabajar doble, y horas extras, para ganar la minigubernatura.

Independientemente de la decisión de Agustín Basave de no coaligarse con el PAN en Puebla, por los temas de Tlaxcala, por los llamados “presos políticos” y por la intromisión del gobierno local en los asuntos de su partido, el PRD ha quedado seriamente dañado ante la opinión pública por la violencia que sostuvieron sus tribus en la realización de su consejo estatal en la ex hacienda de Chautla.

Omisos como son, los militantes del PRD pensarán que la sociedad es tonta y no se ha dado cuenta de la tragicomedia que han hecho en la disputa por un membrete que todos ellos han ayudado a desprestigiar.

El zafarrancho que llevaron a cabo las tribus amarillas puso al descubierto no sólo una división interna, también la profunda fractura que enfrentan dos bloques que se disputan el control de dicho instituto político y que ahora se van a medio matar por la candidatura vacante.

No es una lucha de ideas la que enfrentan o de proyectos políticos; más bien es una disputa por el poder y por los intereses que representa una franquicia partidaria como esa.

El escándalo y las grescas internas son muy graves para cualquier partido, mucho más para aquellos que la alientan y para quienes gozan de su autodestrucción. Fue lamentable observar cómo los propios dirigentes locales y nacionales se liaban a golpes y empujones en un evento partidario.

Con sus acciones, los perredistas poblanos demostraron toda su bajeza política, su falta de capacidad para poder acordar y discutir entre ellos. Acciones que en nada les ayudarán cuando pidan el voto de la ciudadanía.

Por lo demás queda claro que una facción de este partido trabajará y realizará campaña a favor de un candidato diferente a las aspiraciones de Roxana Luna. El otro bloque, el de Luis Miguel Barbosa, con un partido dividido y fracturado, apoyará una candidatura testimonial, que puede ser la dirigente estatal, Socorro Quezada, o Eric Cotoñete, el alfil de Barbosa.

El morenovallismo debería dejar atrás ya cualquier posibilidad o intento de ir en alianza o candidatura común con el PRD y enfocarse en lo urgente: si es cierto –como Luis Maldonado jura- que tienen la mayoría en el Consejo Estatal, entonces deben intentar frenar tanto a Roxana Luna como al grupo de Barbosa e imponer a un candidato propio, tal vez Julián Rendón, fiel a Maldonado y quien conoce muy bien a todas las tribus perredistas.

Gane quien gane el control del PRD, los resultados pueden ser fatales para el sol azteca, puesto que si en el 2015 obtuvieron unos 80 mil votos y se fueron a un quinto lugar, para este proceso de junio de 2016 su votación será escasa y terminarán por beneficiar al Revolucionario Institucional y sin duda alguna muchos de los votos irán a parar con Morena.

Mientras eso sucede, los líderes nacionales de Alianza Democrática Nacional, Izquierda Democrática Nacional y Frente de Izquierda Progresista estarán disfrutando de haber “derrotado a la derecha” en Puebla y celebrando que infringieron un duro golpe a Rafael Moreno Valle, para ayudar a reinstaurar al PRI en Casa Puebla, el verdadero y único gran objetivo, tanto político como económico, de los autores intelectuales y materiales de la muerte de la alianza PAN-PRD.

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Por cierto, con tal de justificar y esconder un poco su labor a favor del PRI, desde este miércoles Roxana Luna empezó a lucrar mediáticamente con un listado de supuestos “presos políticos” del régimen morenovallista. Dicho listado –que aquí se reproduce íntegro, por su importancia- es real, pero no es autoría de Roxana Luna, sino de un grupo de jóvenes sociólogos de la BUAP, quienes integran una Organización No Gubernamental y un “Comité para la Libertad de los Presos Políticos”.

El listado es sumamente interesante, pero si se analiza con cuidado, puede concluirse que el único “preso político” auténticamente del PRD es Abraham Cordero Calderón, del grupo de Roxana Luna y quien ya recobró su libertad.

Don Delfino Flores Mega dejó al PRD desde hace 20 años, era dirigente de vecinos y lamentablemente murió en la cárcel. Pero ni Roxana Luna ni ninguno de los integrantes de Alianza Democrática Nacional jamás fueron capaces de irlo a visitar al Cereso para por lo menos llevarle una torta.

Si Don Delfino, un auténtico luchador social, escuchara lo que se negocia y trafica a su nombre, volvería a morir pero de vergüenza.

El asunto de los “presos políticos” –tema, sin duda, de las campañas- fue a final de cuentas el pretexto ideal, la zanahoria que mordió Basave, un profundo desconocedor de las entrañas perredistas y las mañas de sus tribus, para sepultar la alianza con el PAN.

¿O a poco Basave no sabe que ni Luis Miguel Barbosa ni Roxana Luna ni mucho menos Socorro Quezada han sido jamás reprimidos o detenidos por encabezar una lucha social en Puebla?

Es más, ¿alguna vez, acaso, han encabezado alguna lucha social legítima?

Que los compre el que no los conozca.

PP_PROCES_LISTA_MARZO 2015 (1)

gar_pro@hotmail.com

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