LA PÓLVORA MOJADA DEL PRI

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La falta de coordinación del equipo de campaña de la senadora con licencia y candidata a la minigubernatura, Blanca Alcalá Ruiz, se nutre ahora también con los desaciertos del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y su desinterés por la plaza poblana. Se percibe desánimo y tufo a fracaso en los yerros estratégicos.

Mientras en conferencias de prensa los priístas de aquí y de la Ciudad de México amagan con solicitar la destitución de cuatro de los siete consejeros del Instituto Electoral del Estado (IEE), por sus supuestos nexos con el morenovallismo, en el PRI olvidan “de repente” que sus propios representantes apoyaron esos nombramientos en el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE).

A la par que vociferan que existe la vía jurídica para solicitar al INE la atracción del proceso y, en el mayor de los excesos, advierten que “ya, ya casi está listo” el largo expediente para solicitar juicio político contra el gobernador Rafael Moreno Valle, no dan fechas para ello o a la hora buena se echan para atrás.

Esta última finta, tan previsible como la de aquellos boxeadores que corren alrededor del cuadrilátero sin atinar a conectar un solo golpe, y que se antoja inservible y hasta contraproducente, no hará –en el lejano caso de que lo concreten- sino elevar la popularidad del gobernador, que hoy está calculada en 54 por ciento de la aprobación de los poblanos. Sí, hay irritación y molestia en algunos sectores de la población, pero poco más de la mitad aprueba lo hecho hasta hoy por la administración morenovallista.

De paso, hay que decirlo: esa cifra es de las más altas del país y muy por encima de la que tiene el presidente Enrique Peña Nieto, que es de 34 por ciento en las más recientes mediciones; la peor calificación desde Ernesto Zedillo a la fecha.

Varios políticos del PRI y de otros partidos cuentan gustosos, en corto, que en la próxima o las próximas semanas estará lista la solicitud de juicio político contra el gobernador y que hay elementos suficientes para ello.

Lo cierto es que histéricos, los priístas ya no saben de dónde sacar el prometido “mega escándalo” o la anunciada “bomba atómica” contra el mandatario y el candidato aliancista, Tony Gali, porque no las hay. Nada tienen en realidad. En cambio, intentan hacer infiernitos, con pólvora mojada. Como el cuento del “espionaje telefónico”, basado según ellos en algunos “ruidos extraños” en el teléfono de su candidata y en supuestas llamadas de advertencia de voces tan anónimas como misteriosas, en las que dicen que les dijeron que andan diciendo que la tienen “pinchada”.

Los priístas que promueven la idea del juicio político incluso filtraron que este mismo martes se presentaría el expediente ante la Secretaría General de la Cámara baja, en donde se reciben esas solicitudes, para comenzar su largo proceso por la Subcomisión de Examen Previo, la Sección Instructora y luego el pleno.

Hay algo más: en su frenesí, los priístas olvidan que hay ya una petición en ese sentido, pero contra el mandatario de Veracruz, su correligionario Javier Duarte de Ochoa, y que ahí sí que hay tela de donde cortar.

¿Permitirá el presidente Peña Nieto, a quien el gobernador poblano no ha tocado ni con el pétalo de una crítica en esta campaña, que los legisladores de su partido realicen tal agresión a un aliado?

¿Son conscientes los priístas de que una solicitud así de excedida, inventada y con clara intencionalidad electorera, no hará más que revertírseles y fortalecer a Rafael Moreno Valle, candidato pero al “Premio Teflón”?

La desesperación que muestran es síntoma de que los estudios demoscópicos que ponen a Tony Gali con una ventaja prácticamente inalcanzable sobre Blanca Alcalá, no se equivocan. O al menos andan muy cerca de la realidad.

Tanta amenaza, tanta filtración, tanto “te vamos a denunciar”, “te vamos a llevar a juicio político”, “vamos a pedir la destitución de consejeros del IEE”, y también “vamos a solicitar” esto y aquello, sin que haya ocurrido nada y menos como una acción planeada, o una estrategia sistematizada, con organización y coordinación, termina por minar la credibilidad de los priístas, los de Puebla y los que mueven los hilos desde la Ciudad de México.

En otras palabras: están quedando en ridículo. Ellos y sus voceros, oficiales y oficiosos, igual de patéticos.

gar_pro@hotmail.com

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