EMILIO GAMBOA Y CÉSAR CAMACHO NO QUIEREN PLEITO CON RMV

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Algo no acaba de cuadrarles a las figuras nacionales del PRI sobre la elección en Puebla y las posibilidades reales de su candidata, Blanca Alcalá Ruiz, que no se han comprometido plenamente con ella desde muchos ámbitos o abiertamente han rehuido comprar la guerra de lodo que los priístas poblanos mantienen contra el gobernador Rafael Moreno Valle.

Y es que en el periodo ordinario de sesiones que terminó el pasado 30 de abril, ninguno de los coordinadores parlamentarios del Revolucionario Institucional (PRI) en las dos cámaras del Congreso de la Unión -César Camacho en la Cámara baja y Emilio Gamboa en la alta- hizo caso a los poblanos sobre su urgencia por subir a las tribunas de San Lázaro y el Senado de la República rabiosas denuncias contra el mandatario estatal y el candidato de la coalición “Sigamos Avanzando”, Tony Gali.

Es más, en la Cámara de Diputados incluso el coordinador César Camacho Quiroz se rehusó a utilizar el ámbito parlamentario para denostar al gobernador y él, como muchos otros de los priístas con influencia nacional, incluido el presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), Manlio Fabio Beltrones, no han pasado de la declaración de banqueta, pero no aterrizan sus denuncias en tribunales o sus amagos en acciones concretas.

Veamos: apenas comenzó la actual LXIII Legislatura, en septiembre de 2015, el diputado Alejandro Armenta Mier, a la sazón coordinador de la campaña de Blanca Alcalá, intentó subir un punto de acuerdo para denunciar el robo de combustible y, en actitud abiertamente partidista, culpar a la administración estatal aunque se trata de un delito federal.

No lo logró, su coordinador lo desestimó y lo que más consiguió el oriundo de Acatzingo fue que un punto de acuerdo sobre la materia se publicara en la Gaceta Parlamentaria, pero no pudo subir a vociferar contra el gobierno de Moreno Valle desde la tribuna.

Sencillamente no lo dejó Camacho y la mano del operador del morenovallismo, el diputado federal del PAN Eukid Castañón Herrera, se dejó ver exitosa, con capacidad de tejer fino.

Por el estilo, nos dicen fuentes de San Lázaro, Alejandro Armenta quiso plantear otros temas, pero siempre chocó con pared o de plano con la puerta de su coordinador cerrada para tales fines.

Lo mismo intentó, ya en los tiempos de precampaña, por ahí de febrero y marzo, el coordinador de los poblanos del tricolor, Víctor Giorgana. El Doctor Chunga avisó y requeté avisó a los medios locales que iba a presentar “bombas” contra el gobernador en la tribuna de San Lázaro, pero nada pasó.

Lo que apenas se le permitió hacer a Giorgana, que hacía el amago a nombre de toda la bancada del PRI por Puebla, fue que en la Gaceta Parlamentaria se publicara una versión descafeinada, hasta con amabilidad y sin mucha crítica, de un punto de acuerdo que “respetuosamente” solicitaba a la Auditoría del Estado de Puebla investigue los fideicomisos del gobierno de Puebla.

De nuevo pudo más la mano de Eukid Castañón, vicecoordinador de toda la bancada panista en San Lázaro, que las ganas de pleito de los priístas de Puebla. César Camacho nuevamente dio más crédito y valor a las peticiones y operación de Eukid, que a sus muchachos poblanos.

En el Senado de la República, la historia fue la misma con las acusaciones que se presentaron por el supuesto endeudamiento, los fideicomisos, Proyectos de Prestación de Servicios (PPS) y gasto en educación, que solamente se publicaron en la Gaceta de la Cámara alta, pero que no fueron siquiera leídos en tribuna, menos aún materia de debate.

Y es que hay mucha diferencia en que solamente quede publicado, a que se suba a tribuna y hasta se abra el debate. En el primer caso, como ocurrió, no alcanzó ni siquiera a figurar en los medios nacionales y los temas fueron recogidos por muy pocos estatales.

Encima, el periodo ordinario concluyó el pasado 30 de abril sin que se dictaminaran esas “bombas” que había presentado el tricolor. Se quedaron fríos y en la congeladora legislativa.

Luego vinieron los borregos del “juicio político” contra el gobernador y la anunciada solicitud de que fueran destituidos los consejeros del Instituto Estatal Electoral (IEE).

Es decir, y está así de claro, los priístas poblanos no obtuvieron apoyo de sus jefes en el Congreso de la Unión para pelearse en el ámbito parlamentario con el gobierno del estado.

Da la impresión –y sólo la impresión- de que el tricolor, en el más puro pragmatismo, ha preferido tener de aliado parlamentario al PAN que complacer a los priístas de Puebla, y que valoran el peso específico del liderazgo de Moreno Valle en su partido.

¿Qué saben las figuras priístas con influencia nacional que desdeñan a los suyos en estos y otros casos?

Está a la vista que en los grupos parlamentarios del PRI en San Lázaro y el Senado no ven viable esas acusaciones y no quieren pleito declarado con Moreno Valle. Le huyen a quedar en ridículo.

¿O me equivoco?

gar_pro@hotmail.com

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