LA DISPERSIÓN DEL VOTO QUE AFECTA AL PRI

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La dispersión del voto indeciso entre alguna de las tres opciones minoritarias en la elección a la minigubernatura de Puebla -PRD, la “independiente” y Morena-, que se suponía iba a afectar al candidato de la alianza “Sigamos Avanzando”, Tony Gali, se está configurando, pero contra el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su candidata, Blanca Alcalá.

Los estrategas del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) priísta partieron de un análisis erróneo, al prever que se iba a dar una elección casi de tercios, en donde las candidaturas que encabezan Acción Nacional (PAN), por un lado, y la senadora con licencia, por el PRI, partían de un piso de 30 por ciento, por igual, y el otro 40 se dispersaría.

Su yerro radica en contar con que Blanca Alcalá tendría ese 30 por ciento, con base en las encuestas que el CEN mandó a hacer los días previos a su designación como abanderada, y en olvidar que también, así como hay un sector, no muy numeroso, que emitirá un “voto de castigo” contra el actual gobierno, hay asimismo un nutridísimo sufragio antiPRI.

Desde la esfera de decisión nacional del tricolor se impulsaron y se fomentaron -incluso hay quienes acusan que también se financiaron- las candidaturas del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Roxana Luna Porquillo, y de la “independiente” Ana Teresa Aranda.

En sus cálculos erráticos, los priístas suponían que la primera, además de romper la alianza PAN-PRD-PANAL y otros institutos, debilitaba a Gali; en el segundo caso, contaban con que Ana Teresa Aranda “robaría” al ex alcalde de la capital los sufragios del panismo de cepa. Sin embargo, ni una ni otra cosa están ocurriendo.

De acuerdo con las mediciones recientes, el número de posibles sufragios que le están faltando a Blanca Alcalá para colocarse en la expectativa del tercio de las preferencias electorales, en realidad están en el 8 por ciento que representarían, sumadas, las opciones de Roxana Luna Porquillo y Ana Teresa Aranda Orozco.

¿Qué pasó?

Pasó que se partió de un error y de dar por hecho dos premisas que hoy se ven equivocadas: que había un amplio y potencial voto de castigo y que el sufragio antiPRI no era importante.

Los estrategas comienzan a ver su falla y, en consecuencia, los nados sincronizados de las campañas de Luna y de Aranda, han virado de estrategias.

La primera ahora intenta reforzar, con todo y figuras nacionales, como el coordinador de los senadores del PRD, Luis Miguel Barbosa, el encono contra el morenovallismo.

La segunda ha intensificado su llamado a los panistas a no votar por Gali y para ello ha echado mano de sus incondicionales, muchos de los cuales fueron simpatizantes albiazules, pero hoy son cartuchos quemados de los que casi nadie se acuerda porque no tienen peso político específico.

En tanto, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) va libre con un par de dígitos en las encuestas y la evidencia es que solamente disminuye al PRD, pues su clientela electoral es con claridad y abiertamente antiPAN y antiPRI, de manera radical.

La estrategia de los tercios y de la dispersión contra Tony Gali se anuncia ya como fallida.

Será para la otra.

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¿COINCIDENCIAS?

Este lunes dimos cuenta de la estrategia de Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, para darle la puntilla a la potencial derrota de Alcalá, y que para ello tiene como ariete al subsecretario de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri.

Como quedó documentado, Lastiri arrea a un grupo de alcaldes que el viernes pasado fue a quejarse con el líder nacional del tricolor, Manlio Fabio Beltrones, de que son relegados de la campaña.

Entre esos alcaldes, 12 para ser exactos, estuvo Hermelinda “Mely” Macoto, de Coronango, quien este mismo lunes, cosas que tiene la vida, fue una de las invitadas en primera fila de la firma del Convenio de Acciones para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, en la Ciudad de México.

¿Coincidencias?

En política no hay coincidencias.

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gar_pro@hotmail.com

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