TONY GALI Y LUIS BANCK, HISTORIA DE UNA BUENA RELACIÓN

INFORME ASE . DAVID VILLANUEVA

Tuvieron que pasar cinco gobernadores y nueve presidentes municipales de Puebla para que entre el Ejecutivo del estado y el alcalde en turno hubiera una buena relación. Diferencias políticas, partidistas, económicas, de negocios y hasta personales, hicieron que durante muchos sexenios y muchos trienios los poblanos fuéramos testigos mudos de auténticos choques de trenes entre los máximos representantes de esas dos instancias de poder; los ciudadanos y la capital siempre pagamos los platos rotos de aquellas relaciones tóxicas y destructivas, siempre cargadas de rencores, agravios insatisfechos y actos viscerales que muy pocas veces dejaron algo positivo.

Los ediles trataron de brillar más que el sol y los gobernadores siempre hicieron uso de sus amplias facultades políticas y legales para impedirlo. Con la sucesión a Casa Puebla en la mente de unos y otros, los enfrentamientos, abiertos o encubiertos, directos o indirectos, fueron la constante.

Mariano Piña Olaya nunca pudo tolerar a Guillermo Pacheco Pulido y Marco Antonio Rojas Flores.

Manuel Bartlett Díaz terminó distanciado de Rafael Cañedo Benítez y por obvias razones hizo todo lo posible por destruir a Gabriel Hinojosa Rivero.

Melquiades Morales Flores no congenió con el particular estilo de Mario Marín Torres y menos, mucho menos con el de Luis Paredes Moctezuma.

Mario Marín no disimuló su desprecio y encono hacia Enrique Doger Guerrero y Blanca Alcalá Ruiz.

Y Rafael Moreno Valle Rosas nunca conectó con Eduardo Rivera Pérez; tampoco se puede decir que alguno de los dos haya puesto mucho de su parte.

Fue hasta la llegada de Tony Gali Fayad a Palacio Municipal que terminó esa tendencia negativa, que sin ningún problema podríamos denominar una Guerra Fría a la Poblana.

Ha sido la primera vez desde hace cinco sexenios que entre el gobernador en turno y el edil de la ciudad más importante del estado existió no buena, sino estupenda relación, lo que sin duda se vio reflejado en la transformación de una capital que llevaba al menos 30 años de rezago -y que honestamente era una vergüenza para todos sus habitantes-.

Moreno Valle y Tony Gali lograron lo imposible: llevarse bien, lo que se dice rápido pero no es sencillo, sobre todo viendo la documentada historia de agravios entre gobernadores y alcaldes, tema del que incluso podría escribirse un libro.

La larga –pero necesaria- referencia viene a cuento porque hoy nadie, absolutamente nadie puede poner en duda que lo que Moreno Valle y Gali iniciaron, continuará durante los próximos dos años entre el futuro gobernador del estado –hoy gobernador electo- y el actual presidente municipal.

Y es que entre Tony Gali, quien asumirá el cargo en febrero de 2017, y Luis Banck hay una relación cercana, de verdadera confianza y amistosa que permitirá que la ciudad de Puebla siga avanzando.

Tal vez eso no pasaría si en lugar de Banck hubiese llegado a la alcaldía de Puebla otro personaje.

Gali y Banck garantizan que Puebla no volverá a las guerras intestinas entre gobernador y alcalde: habrá trabajo en conjunto, comunicación y apoyo mutuo.

No se necesita ser historiador ni politólogo para dimensionar y valorar esto que suena tan simple pero es sumamente complejo, dada la propia naturaleza del poder.

Hay hechos que permiten vislumbrar buenos tiempos:

A partir de este jueves, por ejemplo, el Centro Histórico de la Ciudad de Puebla se convirtió en el corazón cultural en el marco de la fiesta de Todos los Santos.

A convocatoria del ayuntamiento, los tres poderes del estado, la BUAP, la Auditoría Superior del Estado e instituciones privadas tan relevantes como la UPAEP, el Tecnológico de Monterrey, la Casa del Mendrugo y el Barrio del Artista se unieron en la realización del corredor de ofrendas.

Este exitoso esfuerzo fue iniciado por el hoy gobernador electo, Tony Gali, y logró atraer a más de 600 mil visitantes en la edición 2015.

Sabedor de la relevancia que ha cobrado como proyecto turístico de temporada, Luis Banck tuvo el acierto no sólo de continuar esta tradición, sino de enriquecerla, a través del 485 aniversario de la ciudad, que este año sirve como el eje articulador de las 17 sedes de dicho corredor.

foto-corredor-de-ofrendas

El corredor de ofrendas es una pequeña gran muestra de la buena relación que predominará entre el próximo gobierno del estado y la autoridad municipal, pero no es la única.

Hay varias más que dejan en claro que Gali y Banck, Banck y Gali, no regresarán a aquellos tiempos oscuros en que el gobernador y el edil pusieron por delante sus intereses, ambiciones y apetitos políticos personales, sin importarles lo que sucediera con una ciudad que reclamaba a gritos menos grilla, más trabajo, así como inteligencia, capacidad y sensibilidad para distinguir las diferencias entre lo urgente y lo importante.

¿O me equivoco?

gar_pro@hotmail.com

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