CHEDRAUI BUDIB, EL TORPE DOBLE AGENTE

SERVICIO DE AGUA . PRI

Su única divisa es el Grupo de la Amistad -aun existente-, que hace ya más de 21 años hacía tertulias trimestrales en el Hotel Regis, edificación neoclásica que cayó en 1985, el 15 de septiembre, en el terremoto.

Enrique Peña Nieto y el poblano José Chedraui Budib se sumaron a ese grupo cuando tuvieron edad; eran los más jóvenes de ese selecto cónclave.

Ya el mítico hotel de cinco estrellas no existe. Pero hoy, Chedraui Budib, todos lo dicen, todos lo saben, es el gran “traidor” del PRI en Puebla.

La duda: lo hizo por sus nuevos negocios o así se lo ordenaron desde Los Pinos.

El diputado local es hoy, triangulando, uno de los más beneficiados con obra y con contratos.

Entró a la política sin necesidad económica.

Su objetivo era ser alcalde de la capital.

Los priístas se tragaron el argumento de que es amigo del mexiquense.

Y puede que sea verdad.

Tenía su nip de Nextel y su número de celular directo; siempre le contestaba, aseguran.

Los días se añejaron y ahora lo ven como el Judas peor concebido.

El junior que nunca será nada por elección popular.

Incluso los regidores Iván Galindo y Karina Romero ya han roto el silencio y le reprochan abiertamente su “tibieza”.

No censura, como se supone debería desde la oposición, los parquímetros y otros proyectos oficiales.

Sospechosamente se calla.

Se lo espetan con enojo.

Jamás, encima, ha tenido una crítica para el actual gobierno.

Parece más del PAN que del PRI.

Es el empresario que no pudo ser político, porque no tiene las capacidades y porque es uno de los beneficiarios constructores del gran centro comercial que se construye en la Avenida Zaragoza de la ciudad de Puebla, cerca del estadio Cuauhtémoc, donde antes estaban bodegas relacionadas con su riqueza.

Se supone que es presidente del Revolucionario Institucional (PRI) en el municipio.

Hoy todos saben en el tricolor que él y su equipo llevaban la información, la poca que tenía, al campamento ajeno, durante la pasada campaña.

Su actuación fue clave para que Blanca Alcalá terminara como la peor candidata en la historia del priísmo poblano.

Sus ridículos llegaron al extremo de repartir electrodomésticos en un mitin, lo que le costó una amonestación del Tribunal Electoral a la aspirante a Casa Puebla.

También fingió estar detrás de un tráiler con propaganda negra contra Tony Gali, el que fue decomisado por la policía.

Tras el triunfo del ex alcalde capitalino, José Chedraui fue el primero en buscarlo para pedirle perdón, aclarar su verdadera participación en los hechos y volver a ponerse a sus órdenes.

Lo hizo a través de Tony Gali Jr.

Tardíos, como son, los priístas no advirtieron su doble juego.

Sus intereses estaban claros desde el principio.

Seguramente se retirará en poco tiempo de la política.

No va a ser candidato a nada.

Su diputación local es plurinominal.

Y además se ausenta constantemente para irse de vacaciones al extranjero.

Todo mundo se da cuenta.

Tiene los días contados en la política aldeana de Puebla.

Él no es invitado a los “pactos” de los moles de cadera, ni le cae bien a la gente pobre de las colonias del sur de la capital.

Lo que los priístas poblanos nunca quisieron ver es que, si de verdad es amigo del Presidente, como se ostenta, es la mayor prueba de que hay “pactos” y negocios más allá de las urnas.

Hoy, en el equipo de Blanca Alcalá lo ven como el “gran traidor”.

Falta ver si traicionó a su partido o traicionó también al Presidente.

¿A sus principios?

No.

Siempre fue un torpe doble agente.

gar_pro@hotmail.com

Leave a Reply