CARNICERÍA A LA POBLANA EN EL CEN DEL PRI

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El “transgresor” de las reglas internas, el “gandalla” y el “culpable” de la división en el PRI, el mismo que sería juzgado y linchado en la reunión del pasado lunes entre los poblanos y representantes del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), resultó ileso, y la gran perdedora, por sus rencores y odios al filo del llanto, fue la ex candidata Blanca Alcalá Ruiz.

En su cobardía, los acusadores (Enrique Doger, Javier López Zavala, Alejandro Armenta y Alberto Jiménez Merino) de Juan Carlos Lastiri Quirós hicieron mutis, se arrugaron, y, por eso, el encuentro sirvió sólo para respirar por las heridas del pasado proceso electoral y reabrir las cicatrices, en las que el argumento de las traiciones, que siempre trae en el discurso Alcalá, salió contraproducente.

El subsecretario de la SEDATU defendió su promoción anticipada, con la premisa de que con una “estrategia tardía y mal planeada”, como la de la campaña priísta de este 2016, no habrá posibilidad dentro de dos años de recuperar la plaza poblana.

La pedrada que dio en el rostro de la senadora, la descompuso, la enfureció, la sacó de sí, y entonces soltó los reproches ya conocidos, incluso entre los morenovallistas con los que se ha reunido en privado.

A Lastiri le dijo, tras un manotazo en la mesa, que eso hubiera advertido en el momento adecuado, para “evitarme el desprestigio”.

Ella dejó ver, entre líneas, su intención de repetir como abanderada en 2018 y denunció deslealtades.

Presumió que tiene un piso de 600 mil votos.

En su desesperado monólogo, se echó a la mayoría encima y vinieron los revires.

“Con tu hija y tu yerno no ibas a ganar la elección”; “recibiste apoyo económico como nadie en la historia”; “cometiste errores muy graves”, fueron frases del acribillamiento contra Blanca Alcalá.

Literalmente una carnicería en el CEN del PRI.

De las tres horas y media que duró el encuentro, de alrededor de las 19:00 horas a las 22:30 horas, ella estuvo al menos dos y media.

Efectivamente, salió azotando la puerta y con el garbo, que siempre intenta, totalmente descompuesto.

Dos testigos aseguran que “perdió la cordura como nunca”.

Incluso, estuvo a punto de soltar las lágrimas y la voz se le quebró en al menos tres ocasiones.

No pudo mantener su tradicional actitud de pasarela y terminó abatida.

Tan enojada se fue, que ya ni salió en la foto feliz de la familia feliz del priísmo poblano.

La reunión en el edificio sede del CEN del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Ciudad de México la encabezaron los secretarios de Organización y de Operación Política, Arturo Zamora Jiménez y Héctor Martín Gómez Barraza, respectivamente.

Fue el primero de dos encuentros preparatorios a la reunión con el presidente del CEN, Enrique Ochoa Reza, quien prefirió evitar estos encontronazos.

Bien previó lo que pasaría.

Pareciera que conoce a los poblanos mejor que ellos mismos.

En la cita, los representantes del CEN dieron su aval para la promoción de los aspirantes rumbo al 2018.

Eso cayó como agua fría e inhibió los reproches contra Lastiri.

El ánimo rijoso de los otros aspirantes quedó en impotencia pusilánime.

Muy valientes en Puebla, pero en el CEN se les doblan las rodillas.

También se encargó a Guillermo Deloya, el presidente del Instituto de Capacitación y Desarrollo Político (ICADEP), la elaboración de un documento que será base de la estrategia para 2018 en Puebla y los estados en que el PRI es oposición.

Éste será presentado en calidad de borrador a los poblanos en 15 días más, para luego -en una posible fecha de enero- tener finalmente la cita con Ochoa, que ve al PRI poblano de reojo e incluso con menosprecio por conflictivo, explosivo y lleno de traidores profesionales.

Como siempre, más como un deseo que como realidad, hablaron de unidad.

Casi todos los aspirantes, a excepción de Doger, aseguraron que si no son ellos, se sumarán al elegido.

Los Armenta, los Estefan, los Jiménez Merino, los Zavala se vieron agachones y tampoco supieron cómo defender, o no quisieron, a Blanca Alcalá.

Fue una reunión en la que los presuntos patos le dispararon a las supuestas escopetas.

Ni unidad, ni soluciones, ni estrategia.

Una carnicería.

El PRI poblano sigue con las llagas abiertas y los agravios vigentes, que además siguen creciendo.

No. No tienen remedio.

gar_pro@hotmail.com

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