LA ERA GALI: LOS RETOS Y LAS OPORTUNIDADES

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Tony Gali Fayad tiene ante sí muchos retos como gobernador de Puebla, los que le demandan una administración -en la forma, fondo y estilo- de cuidado quirúrgico, dinamismo inédito y contundencia desde sus primeros días de ejercicio. Desde su primer minuto.

Para despojarse de la sombra del muy pronto ex gobernador Rafael Moreno Valle, tendrá que destacar con sus méritos e imponer un lenguaje propio en sus actos y decisiones.

Por el escaso tiempo que ejercerá como mandatario, deberá tomar decisiones efectivas.

Inmediatas.

Una particularmente espectacular y rápida podría ayudarlo.

En tan reducido mandato, del 1 de febrero de 2017 al 13 de diciembre de 2018, no hay espacio para el ensayo.

Ni para el error.

No hay margen para la curva de aprendizaje de él y sus colaboradores.

De ahí que también en un ejercicio de pragmatismo puro, además de ser un reconocimiento al trabajo, conservará buena parte del gabinete morenovallista.

En la búsqueda de darle su toque personal a la administración, también hará cambios a la estructura de gobierno.

Apenas asuma el poder, enviará al Congreso una reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública estatal.

Acomodará lo que siente que le allanará el trabajo.

También Gali es un gobernador que llega sin militancia partidista.

Sin embargo eso le da ventajas.

Podrá utilizar esta independencia de los partidos para ser punto de convergencia de alianzas, hasta con adversarios.

Su independencia militante de los institutos políticos tendrá en algunos la tentación de ser utilizada como debilidad.

Ahí, aparecerá el respaldo de quienes lo postularon y van verdaderamente con su proyecto.

Para el ex alcalde capitalino, la administración pública es su terreno natural.

Ha sido funcionario en los tres órdenes de gobierno.

El municipal, como alcalde de Puebla.

Estatal, como funcionario de la administración que está por acabar.

En el federal, la más reciente como titular del Servicio de Administración Tributaria (SAT) en Puebla, durante buena parte del sexenio de Felipe Calderón Hinojosa.

Tiene un grupo sólido que camina a su lado.

En éste hay lealtades a toda prueba.

Cuenta también con un respaldo transferido del morenovallismo, del que ha sido ariete en elecciones y acciones.

Sin embargo, desde la oscuridad, hay adversarios que envidian su posición y su trayectoria.

También la gente, los poblanos, esperamos mucho de él.

Tiene un bono democrático alto, por la contundencia con la que ganó la alcaldía en el proceso de 2013 y la gubernatura en 2016.

En ambas elecciones las diferencias a su favor fueron de más de dos dígitos sobre sus adversarios.

Sin embargo, en ambos comicios, el abstencionismo alcanzó cifras históricas.

Hay pros y contras; positivos y escasos, muy escasos, negativos; existen escenarios previsibles y esperados obstáculos con los que se enfrentará apenas llegue a Casa Puebla.

Incluso, antes de que comience a desempacar tras la mudanza.

Seguramente los tendrá bien calculados con su equipo.

La mayor preocupación y reto es desmarcarse del estilo personal de Rafael Moreno Valle, sin despojarse por entero del morenovallismo.

Me explico: debe ser el gobernador Gali, con una marcada diferencia del futuro ex gobernador, pero sin desechar el legado, que no es poco.

De ahí su lema “Puebla sigue. Gobierno de progreso“.

Sí, hay un seguimiento a lo conseguido por Moreno Valle, pero hay un nuevo mandatario.

Un nuevo estilo.

Ese es el desafío que debe lanzar Gali Fayad.

Demostrarlo cada día.

Este domingo Moreno Valle estuvo en ocho municipios; sí: ocho en menos de 24 horas, en medio de un cierre de administración vertiginoso, jamás visto en la historia del estado.

Entregó carreteras, parques industriales, universidades a distancia, escuelas, centros de salud, tabletas, uniformes, mototractores, cobertores, pañaleras, títulos de propiedad…

Termina con la misma incansable hiperactividad con que comenzó su sexenio.

Y hasta el último minuto de este 31 de enero, como ya anunció, tendrá actividades como gobernador.

Sí, hasta el último minuto.

Tony Gali debe seguir el paso y hacerlo, en sintonía pero con independencia, desde el primero de su corto mandato.

Sí, desde el primer minuto.

He ahí el reto.

gar_pro@hotmail.com

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