EL INFILTRADO DE EL YUNQUE EN INFRAESTRUCTURA

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Una tarjeta informativa, elaborada desde las entrañas de El Yunque –donde no escasean las traiciones y sus hermanas gemelas: las delaciones-, da cuenta de los últimos movimientos de la ultraderecha para “vengar” la afrenta a uno de sus más aplicados súbditos: el ex alcalde de Puebla Eduardo Rivera Pérez, inhabilitado por 12 años del ejercicio público por el Congreso del estado.

El documento ofrece pelos y señales de, por ejemplo, los pasos de personajes como Jorge Espina Reyes, patriarca de las familias custodias que aún ejerce fuerte influencia al interior de varias de las facciones de “La Organización”.

El ex presidente nacional de Coparmex y del Consejo Coordinador Empresarial en Puebla, metido de lleno en el financiamiento de la precampaña de Margarita Zavala, mandó a llamar al arquitecto Sergio Barrera Alejandre, el infiltrado de El Yunque en la Subsecretaría de Obra Pública del gobierno del estado.

¿El fin?

Uno muy concreto: le dio la instrucción de recopilar y filtrar todos los contratos de obra pública del pasado sexenio que puedan presentar visos de corrupción, para detonarlos en medios de comunicación y perjudicar la aspiración presidencial del ex gobernador Rafael Moreno Valle.

Egresado de la UPAEP, Barrera Alejandre ocupó cargos en el área de obra pública en los gobiernos municipales de Gabriel Hinojosa y Luis Paredes.

En el ayuntamiento encabezado por Tony Gali fue director de Obras Públicas de la Secretaría de Infraestructura y Servicios Públicos.

Hoy labora –con bajo perfil- en la Secretaría de Infraestructura, Movilidad y Transportes, encabezada por Martha Vélez Xaxalpa.

Barrera Alejandre fue recomendado al hoy gobernador por su concuño -también soldado de El Yunque- Alfonso Tenorio, ex presidente de la Canacintra y de la Cámara de la Construcción, pero sobre todo socio de Jorge Espina en el Consorcio Poblano para la Construcción.

Precisamente el ente empresarial creado y utilizado por los jerarcas de la ultraderecha, en especial José Antonio Quintana Fernández y el citado Jorge Espina, para obtener millonarios contratos de obra pública en el gobierno de Manuel Bartlett Díaz, como el (pésimamente ejecutado) Anillo Periférico Ecológico.

Hoy por hoy, dice la tarjeta, El Yunque está echando mano de todos los hilos a su alcance para causar el mayor daño posible al morenogalicismo, en represalia, al caso “Lalo” Rivera, que no terminan –ni terminarán- de superar.

Ya lo intentaron con el bloque de rectores de universidades privadas, comprando pleitos ajenos y descalificando a las instituciones sin tener conocimiento absoluto de los expedientes con las muchas irregularidades del ex alcalde.

Ahora, su infiltrado en Infraestructura ya opera en ese mismo sentido.

¿Lo lograrán?

¿O todo quedará como siempre sucede con las “venganzas” de El Yunque, en patadas de ahogados?

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Por cierto:

Por los rumbos del zócalo capitalino cuentan que a pocos días de ser inhabilitado y sancionado con una multa de 25 millones de pesos, a Eduardo Rivera ya no le sirvió el ejército de infiltrados que tiene en diversas áreas del gobierno del alcalde Luis Banck para detener el proceso en su contra.

Ejemplo de ello es Rocío Jiménez Nolasco, quien en la administración de “Lalo” fue la secretaria técnica del DIF municipal, posición desde la cual ayudó a sus jefes a limpiar el cochinero.

Lo peor es que la susodicha sigue siendo funcionaria en activo en el mismo DIF, filtrando información delicada a sus ex jefes.

Tal como ayudó a Antonio Vasconcelos, ex director del DIF del municipio de Puebla, en procesos amañados de obra pública, como lo hizo público la Auditoría Superior del Estado en el expediente Q-07/2013.

gar_pro@hotmail.com

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