MARIO MARÍN, EL APESTADO DEL SINDICATO DE EX GOBERNADORES DEL PRI

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Mientras para algunos ingenuos el ex gobernador Mario Marín Torres es todavía un beato al que hay que rezarle para que interceda para la obtención de alguna candidatura y no pocos priístas poblanos guardan todavía preciosos recuerdos de la época dorada en la que se vieron salpicados de riquezas por el oriundo de Nativitas Cuautempan, su realidad, vista desde las esferas nacionales del tricolor, dista mucho de esa imagen. De hecho, para el presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, Enrique Ochoa Reza, quien sigue la línea directa de Los Pinos, Marín es un apestado del que más vale estar lejos, lo más lejos posible.

Su obvia exclusión de la reunión de ex gobernadores del pasado viernes 4 de agosto en el edificio de Insurgentes Norte en la Ciudad de México, en el marco de la XXII Asamblea Nacional del PRI, tiene aroma a incienso con el que la cúpula priísta buscar exorcizarse rumbo al 2018. También corrobora que el poblano es y seguirá siendo un impresentable y su poder dentro del priísmo está caducando. Vive sus estertores como líder furtivo que ha sido de sus rebaños, hoy nuevamente envalentonados.

Pocos fueron los excomulgados en esa reunión que presidió Ochoa Reza y que encabezaron a su lado el mexiquense César Camacho Quiroz, jefe de los tricolores en San Lázaro, y el hidalguense Miguel Ángel Osorio Chong, titular de Gobernación.

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Con Marín también fueron relegados el oaxaqueño Ulises Ramírez Ruiz y el tabasqueño Roberto Madrazo Pintado.

Faltó al encuentro el sonorense Manlio Fabio Beltrones Rivera, pero dejó huellas de que su ausencia es estratégica y no porque le haya faltado invitación. Él se mueve en otra pista, a otro nivel.

De hecho, Beltrones está tan en el ánimo del CEN y de la Presidencia de la República, que desde la residencia oficial, se le pidió que coordine la Mesa Visión de Futuro, que tiene sede en Guadalajara entre miércoles y el jueves.

El caso del poblano Mario Marín es muy distinto.

Su falta de invitación va más allá de una descortesía o de un descuido.

Se trata abiertamente de meterlo al baúl del olvido. De esconderlo.

Es una manifestación pública de repugnancia a quien llevó desprestigio y vergüenza al PRI, con altos costos políticos.

La lectura debe ser así de contundente.

La ocasión más reciente en que un presidente del PRI lo invitó fue el 28 de octubre de 2015, cuando Beltrones dirigía las riendas del CEN.

Marín pagó con una tremenda descortesía al ordenar a su secretario y diputado suplente, Ramón Fernández, que subiera a twitter la famosa foto, de la que luego “Don Beltrone” enmudeció empapado de vergüenza.

Muchos se tragaron la versión de que Marín decidiría al candidato a la gubernatura.

En la inusual reunión con ex mandatarios de este viernes, la dirigencia nacional incluso prefirió invitar al tlaxcalteca Tulio Hernández, también de triste memoria por sus excesos de junior cuando mandaba en el estado vecino, y quien hoy padece demencia senil, según sus allegados.

El ex marido de Silvia Pinal incluso se perdió luego de la reunión y hasta una alerta tuvo que emitirse para su localización, por los rumbos de la Colonia Irrigación en la CDMX.

Más allá de él o de otros (los también poblanos Melquiades Morales anda en otros menesteres ahora como embajador de México en Costa Rica y Manuel Bartlett pasó de prócer priísta a sirviente de Andrés Manuel López Obrador), no hay que perderse en los dichos de sus defensores y entender que Mario Marín Torres es una vergüenza para el PRI nacional y ya nada se hace por disimularlo.

¿Y así quiere el precioso ser senador?

¿Y así pretende imponer candidatos a gobernador, alcaldes y diputados?

¿Quién será el valiente que, como Blanca Alcalá en 2016, se atreverá a presumirlo en público?

Habrán ya entendido en el PRI poblano que, con aquella aparición, la candidata le colocó la lápida a su campaña.

Quienes estuvieron en la reunión con Ochoa Reza, tranquilos porque no apareció el precioso, advirtieron -de acuerdo con las crónicas- del riesgo de perder Los Pinos si no se trabaja en serio y en unidad.

Si no se sueltan los lastres de la corrupción y el desprestigio.

Hay mucha razón en ello.

Han comenzado tímidamente pero bien al excomulgar a Mario Marín.

Que le sigan rezando los ingenuos.

gar_pro@hotmail.com

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