Permítanme en esta ocasión escribir sobre un tema que aparentemente no tiene nada que ver con las finanzas, sin embargo, hay muestras evidentes de que el comportamiento de las variables económicas es predecible, como lo muestran los ciclos económicos, en el caso de la sociedad este ejemplo lo muestra, aunque es una novela, 1984 de George Orwell ya que describe la manera que un Estado se puede convertir en un ente totalitario por medio del uso faccioso de la fuerza, así como utilizando el aparato de comunicación a su conveniencia y sin restricciones, presentando noticias faltas o eventualmente reinventando la realidad a su conveniencia.
La pregunta que da origen a este articulo ¿Se puede predecir el futuro de la sociedad? Algunos escritores la han barajado, Isaac Asimov la presento como la psicohistoria que es una ciencia ficticia en la trilogía de la Fundación (después se convirtió en una saga que consta de 7 libros con precuelas y secuelas) que es una combinación de historia, psicología y estadística matemática que permite predecir el comportamiento de grandes poblaciones, este concepto fue creado en su libro para comprender el comportamiento de la vasta población del Imperio Galáctico y predecir su caída, se basa en la idea de que, aunque no se pueda predecir el comportamiento individual, se puede predecir el comportamiento promedio de grandes grupos de personas, el autor se inspiró en la teoría cinética de los gases para desarrollar este concepto, donde se puede predecir el comportamiento promedio de las moléculas, aunque no se conozca el comportamiento de cada una de ellas, en este sentido la psicohistoria se asemeja más a la obra de un puñado de pensadores del siglo XX que se atrevieron a rechazar la visión evolutiva estándar de la sociedad: entre los más notables, Oswald Spengler, Arnold Toynbee y Pitirim Sorokin.
Spengler fue el primero en proponer una visión cíclica de la historia en su libro de 1918, La decadencia de Occidente (un segundo volumen le siguió en 1923), al identificar ocho grandes culturas mundiales: babilónica, egipcia, china, india, mexicana, clásica (grecorromana), árabe y occidental, y trazó paralelismos entre su desarrollo y decadencia, los cuales lo llevaron a creer que las civilizaciones eran orgánicas, con un ciclo de vida definido y una vida útil de 1000 años, para lo cual dividió este ciclo en cuatro etapas: primavera, un período de nacimiento cultural basado principalmente en una nueva concepción de Dios; verano, marcado por el auge de las primeras ciudades y el desarrollo del pensamiento crítico; otoño, una época de racionalismo, organización y desarrollo urbano; e invierno, cuando la civilización comienza a desmoronarse, la razón abstracta flaquea y la gente pierde la fe en sus creencias religiosas.
Por su parte el británico Arnold Toynbee mostró claras señales de la influencia de Spengler en su extensa obra, un estudio de la historia, rechazó la visión orgánica de la sociedad del historiador alemán en favor de un modelo más complejo, en lugar del enfoque determinista de Spengler, con sus patrones rígidos que toda civilización debía seguir, el creía que los nuevos desafíos creaban una civilización, obligando a sus habitantes a encontrar nuevas formas de superarlos y nuevas maneras de vivir, sin estas dificultades, una sociedad se estancaría rápidamente, sin explotar sus impulsos creativos; sin embargo, una serie excesiva de desastres podría destruir fácilmente la civilización incipiente, una vez establecida, era una pequeña minoría creativa la que mantenía en funcionamiento una nueva civilización, por lo que fue el colapso de esta minoría lo que finalmente condujo a su decadencia y desaparición, si bien predecía eventos específicos durante la vida de una civilización (como una época de dificultades y una edad oscura), su sistema los consideraba el resultado de las acciones de las personas dentro de esa sociedad sin embargo, también observó que estas acciones generaban resultados similares en una sociedad tras otra y seguían patrones predecibles.
El sociólogo de Harvard Pitirim Sorokin propuso una tercera teoría similar, más recordada por las categorías en las que dividió las civilizaciones: la ideacional , en la que lo espiritual dominaba la sociedad, y la sensata , que se ocupaba de lo puramente material, en raras ocasiones, la combinación de estos dos impulsos en la sociedad dio lugar a la etapa integral o idealista , que era una combinación perfectamente equilibrada de ambas, así mismo señalaba que esto podía encontrarse tanto en la Grecia clásica como en la Alta Edad Media, sin embargo, a diferencia de Spengler y Toynbee, el veía el cambio de una etapa a otra como algo que podía ocurrir en cualquier momento, si bien identificaba patrones y tendencias en la historia, esperaba que, con la guía adecuada de quienes conocían la naturaleza de las civilizaciones humanas, sería posible guiar a la humanidad hacia su siguiente etapa conceptual, sin los horrores que había presenciado durante la Revolución Rusa, para ello, es necesario pasar de la historia a la economía moderna, que insiste en que es una ciencia matemática, capaz de realizar predicciones precisas, como se sabe el Premio Nobel de Economía se otorga habitualmente a los creadores de sofisticados modelos matemáticos del comportamiento humano.
Al hacer una revisión de los hechos recientes, un académico de la Universidad de Connecticut lanzó una advertencia inquietante: Estados Unidos se dirigía hacia una década marcada por una creciente inestabilidad política, ¿Cómo podría ser esto? hace 15 años, durante el primer gobierno de Barack Obama (2009-2013), mientras las redes sociales irrumpían con fuerza y la economía global apenas comenzaba a salir a flote tras la Gran Recesión, en aquel momento la predicción sonaba un tanto contradictoria, la economía mundial mostraba señales de recuperación, y el sistema político estadounidense aún conservaba vestigios del optimismo que siguió a la Guerra Fría, no obstante, ya se asomaban fisuras, como lo demostró el surgimiento del movimiento Tea Party; Peter Turchin, un ecólogo convertido en historiador, no hablaba al azar: tenía cifras que sustentaban su tesis, el análisis histórico cuantitativo demuestra que las sociedades humanas complejas atraviesan ciclos recurrentes (y previsibles— de turbulencia política), escribió en 2010 en la revista Nature. en ese artículo, el autor anticipó un repunte de los conflictos sociales hacia 2020, provocado por factores como el aumento de la desigualdad, una sobreproducción de élites y el crecimiento de la deuda pública.
Hoy, con Estados Unidos inmerso en una fuerte polarización durante los primeros meses del segundo mandato de Donald Trump, la desconfianza hacia las instituciones en su punto más alto y un clima político cada vez más enconado, la advertencia de Turchin resuena con una exactitud sorprendente.
En su análisis de 2010, publicado por Nature, Turchin identificó varias señales de alerta en el electorado nacional: estancamiento salarial, creciente brecha de riqueza, un excedente de élites educadas “sin empleos de élite correspondientes” y un déficit fiscal en aumento. Todos estos fenómenos, argumentó, alcanzaron un punto de inflexión en la década de 1970. Estos indicadores sociales aparentemente dispares están en realidad relacionados dinámicamente entre sí.
Aunque la psicohistoria es una creación ficticia, ha inspirado a científicos y pensadores reales, el economista Paul Krugman ha señalado que la serie Fundación lo motivó a centrarse en la economía, considerándola la ciencia más cercana a la psicohistoria, así mismo los avances en análisis de datos y modelado matemático han acercado a las ciencias sociales a la idea de predecir tendencias sociales, aunque con limitaciones debido a la complejidad humana, lamentablemente el paralelismo termina ahí, ya que nadie espera que estos modelos predigan el comportamiento económico real,
Sin embargo, la psicohistoria de Asimov, aunque ficticia, plantea una reflexión sobre la posibilidad de comprender y prever el comportamiento humano a gran escala, si bien las ciencias sociales actuales no pueden alcanzar la precisión de la psicohistoria, los avances en análisis de datos y modelado matemático continúan acercándonos a esa visión, mi ultima recomendación, no dejen de leer esta trilogía es imperdible, saludos cordiales.

