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La entrevista a un héroe guapo y joven, Porfirio Díaz

La entrevista a un héroe guapo y joven, Porfirio Díaz

La entrevista a un héroe guapo y joven, Porfirio Díaz

En la lista de factores que dieron origen a la Revolución Mexicana se incluye la entrevista realizada por James Creelman al presidente Porfirio Díaz, publicada en Pearson’s Magazine en marzo de 1908 en Estados Unidos .

Conocemos de manera general que Díaz declaró que México ya estaba listo para elegir a sus gobernantes; y que sus palabras fueron tomadas por la oposición para trucar su enésima reelección. Sin embargo, el texto resulta muy revelador sobre la narrativa del dictador hacia su origen y el pueblo que le obligaba a gobernarlo con violencia.

Durante el Porfiriato se reformó el artículo 7 de la Constitución que garantizaba la libertad de expresión. Mientras en el documento de 1857 se establecía que los delitos de “imprenta” serían analizados por un juzgado popular, la modificación de 1883 ordenó que estos casos se llevarán a tribunales de la Federación y Estados conforme a la legislación penal. Constitucionalmente, la libertad de expresión sólo estaba limitada por el respeto a la vida privada, a la moral y a la paz pública. En los hechos, el criterio era etéreo.

Díaz inauguró la bonita costumbre presidencial de dar declaraciones rimbombantes a la prensa extranjera. Así, recibió a Creelman en el castillo de Chapultepec, quien publicó la entrevista con el título: “El presidente Díaz. Héroe de las Américas”.

Ahí describe a Díaz como un generalísimo inteligente, sensible, guerrero, estratega, economista, joven y hasta guapo. Y no, el reportero canadoestadounidense no es el tataratatarabuelo de Lord Molécula.

Más allá de la tormenta de halagos al dictador de casi 80 años de edad, destaco de la entrevista algunas frases de Díaz que han trascendido el tiempo y todavía son usadas, palabras más palabras menos, por algunos políticos de la actualidad: “Puedo dejar la presidencia sin remordimiento, pero no dejar de servir al país mientras viva”.

Los calificativos de Porfirio, el mixteco oaxaqueño, hacia el “pueblo” son ejemplares. Aquí algunas “joyas”:

El pueblo estaba impreparado para ejercer los supremos principios del gobierno democrático.

He tenido que permanecer en la presidencia por la propia salud del pueblo que ha confiado en mi.

Los principios de la democracia no han sido plantados profundamente en nuestro pueblo.

Los indios están acostumbrados a guiarse por aquellos que poseen autoridad, en vez de pensar por sí mismos.

Los indios son amables y agradecidos, todos menos los yaquis y algunas tribus mayas.

Fue mucho mejor derramar un poco de sangre, para que mucha sangre se salvara.

La paz era necesaria, aunque forzada.

Puede ser que mi sucesor necesite mi consejo y apoyo, por eso deseo estar vivo para ayudarlo.

Un siglo después escuchamos casi lo mismo de los gobernantes, ¿cuál susto?, sí así mero somos, dice Creelman que dice el general guapo y joven.

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