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LOS TRES GRANDES LASTRES DE LA 4T EN PUEBLA: ¿Y LA OPOSICIÓN?

Juan Manuel Alonso, Tonantzin Fernández y Alejandro Barroso

Juan Manuel Alonso, Tonantzin Fernández y Alejandro Barroso

En el tablero político de Puebla hay tres municipios que se han convertido en auténticos baches para la Cuarta Transformación. No solo por el tamaño del desastre administrativo, sino por el nivel de hartazgo ciudadano que provocan y, sobre todo, por el monumental vacío de liderazgo que representan. San Martín Texmelucan, Tehuacán y San Pedro Cholula no son cualquier cosa: son pieza clave del rompecabezas estatal. Y hoy, más que gobiernos, tienen cargas que Morena arrastra -inevitablemente debe arrastrar- con vergüenza.

Según el Ranking Mitofsky de abril 2025, Juan Manuel Alonso, Alejandro Barroso y Tonantzin Fernández se coronan como los tres peores alcaldes poblanos, ocupando el fondo del barril nacional en aprobación. Uno en el lugar 150 de 150, otro en el 143, y el último en el 139. No es poca cosa. Estamos hablando del segundo, el tercero y uno de los municipios más relevantes del área metropolitana.

Pero si esos tres son los grandes lastres de la 4T, la oposición en esos lugares es aún peor: ni con la portería vacía son capaces de meter gol.

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El primero: San Martín Texmelucan – sin timón, pero con nómina familiar-.

Juan Manuel Alonso no gobierna: administra silencios, acomoda a su familia y sobrevive con retórica de mártir. 

Denunciado por tener a cinco parientes en nómina —cobrando más de 100 mil pesos mensuales—, es el rostro más opaco de una gestión sin brújula, sin seguridad y sin rumbo. 

Los homicidios crecieron 60% al inicio de su gobierno y cuando le reclaman, responde que son quejas de ardidos. Literal.

Pero lo más patético no es su desgobierno.

Es el silencio cómplice de los regidores de oposición, que callan, aplauden o ni se aparecen. 

¿Así piensan recuperar el municipio?

¿De qué tamaño serán los cañonazos que les avienta el edil fantasma para ser su comparsa?

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El segundo: Tehuacán – represión y discriminación bajo la alfombra-.

Alejandro Barroso, alcalde de Tehuacán —el segundo municipio más importante de Puebla—, no entiende la democracia. La ataca. Hostiga a regidores, intenta censurarlos por reglamento y ha sido acusado de trato discriminatorio a comunidades indígenas. 

Todo esto en una ciudad que necesita reconciliación, no represión.

El renglón torcido de Ignacio Mier resultó peor que sus antecesores, y eso ya es decir demasiado.

Y mientras tanto, la oposición ahí sentada… muda. 

Como si estuvieran esperando que alguien más les haga la chamba

¿Así quieren volver a ganar? 

¿Esperando a que se hunda solo el barco mientras ellos ni sacan el cubo?

Y el tibio Mario Riestra Piña juraba que lo haría mejor que las rémoras del yunquista Eduardo Rivera Pérez.

Sí, ajá.

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El tercero: San Pedro Cholula – el gobierno de nadie-.

Tonantzin Fernández gobierna uno de los municipios más simbólicos del estado. 

Zona metropolitana, zona turística, zona con potencial…

Y sin embargo, su administración parece una beca a la irrelevancia

Asesores grises, operadores mediocres, funcionarios inservibles.

En resumen: decisiones lentas, gestión invisible.

Tonantzin cree estar gobernando, pero sólo administra -y muy mal- la ineficiencia propia y la de sus colaboradores.

¿Y la oposición

Silencio sepulcral.

Ni una sola voz con fuerza que le marque el error, que proponga, que se muestre lista para entrar al relevo

Ya ni siquiera simulan ser contrapeso.

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Sin portero… y ni así.

No. Esto no es un editorial solo contra los tres grandes lastres de Morena

Es también una carta de reproche contra la oposición en Puebla. Porque estos tres municipios son “la papa”, el balón puesto frente al arco sin arquero, el regalo de la ineptitud. Y ni así pueden meter gol. Ni un regidor que encabece la indignación, ni una propuesta alternativa que los haga visibles. Parecen más preocupados por conservar su silla que por levantar la voz.

Tres municipios estratégicos, tres gestiones de pesadilla… y ni una sola ofensiva inteligente del PAN o de lo que queda del PRI.

Y aquí vale un apunte adicional para Mario Riestra, dirigente -es un decir- del PAN estatal y amante -según él- del fútbol, autor del libro Los Enfranjados, que narra las épicas del Club Puebla. 

En sus propios términos, este es un partido donde la 4T no tiene portero, el área está sola… y su equipo no se atreve ni a patear.

El problema no es solo que no haya gol. El problema es que no hay delanteros, no hay medio campo, y peor aún, no hay defensa. ¿Dónde están sus representantes municipales, sus regidores, sus líderes de barrio, sus jugadores en la cancha? No están. Punto.

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Conclusión: la 4T carga con estos tres muertos políticos. Pero la oposición parece estar muerta también.

Y así, entre el fracaso de unos y la pereza de otros, se pierde la oportunidad de reconquistar a un electorado que ya se hartó… pero que no encuentra quién lo escuche, quién lo entusiasme, quién lo defienda.

Porque si no aprovechan este momento, entonces sí, mejor ni se presenten en la boleta de 2027.

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