Cuatro casos de alto impacto social y mediático ponen nuevamente a prueba a la fiscal General del Estado, una de las funcionarias sexenales con la peor reputación posible, soportada en una credibilidad de menos cero. 1) La flagrante -e insufrible- impunidad del loquito francotirador que ya suma 11 ataques a automovilistas de la Vía Atlixcáyotl, una de las arterias más importantes de Puebla y su zona metropolitana. La FGE empezó a hacer peritajes e investigaciones hasta que subió la presión de la sociedad. Antes, el gravísimo asunto le pareció algo no digno de atención. 2) El robo y artero asesinato, por una bicicleta, de Cuitláhuac Muñoz -conocido como Don Cuick- en la colonia Loma Linda, el pasado jueves 18 de junio. Los criminales siguen sueltos, paseándose en su moto en búsqueda de nuevas víctimas. 3) La ejecución de Abraham Ruiz Aguilar, propietario del Foxies Sport Bar & Men’s Club, eliminado de un balazo en la cabeza cuando se encontraba abordo de su vehículo en la colonia Zavaleta. La familia del empresario afirma que fue un robo, no un ataque directo como alega la FGE. Y 4) La postergada detención de la médica fake (Diana Alejandra Palafox Romero) y su hijo, quienes provocaron la muerte de Blanca Adriana Vázquez Montiel, quien se sometió a una fallida cirugía estética en la Clínica Detox en la zona de Zavaleta de la capital poblana. Ya un mes del imperdonable crimen y para la FGE, el asunto ya pasó al “cajón de los temas que pueden esperar hasta que una casualidad, un golpe de suerte, un milagro, lo resuelva”. Como cientos de casos que lamentablemente se olvidan en unas cuantas horas porque no alcanzan las primeras planas ni el teaser de los noticieros. La fiscal no da ni hace nada por ganarse la confianza -¡ay esa palabra tan infravalorada!- de los ciudadanos, a los que -se supone- se debe. No conforme con sembrar a extorsionadores del Estado de México en algunas de las más importantes sub-fiscalías de la dependencia, lo que causó un célebre escándalo que a punto estuvo de costarle la chamba, suele desentenderse y lavarse las manos de los casos delicados. Ahí está, por ejemplo, el laberíntico crimen del matrimonio Tello Ruiz (Alexandro Tello y Karina Ruiz, “el matrimonio del Oriente”), que para asuntos prácticos, con la mano en la cintura, dejó en manos de Tlaxcala, como la avestruz que esconde la cabeza debajo de la tierra para no ver los problemas. Idamis Pastor Betancourt a prueba, sí, pero ya todo mundo sabe la calificación que sacará en el examen final. ¿O me equivoco?.
FISCAL A PRUEBA

La fiscal Idamis Pastor
