Las cartas están sobre la mesa y fingir o simular creer que no es así, no sólo resulta imposible sino completamente inútil: Ignacio Mier Velazco quiere ser gobernador de Puebla -lo intentará de nueva cuenta- y el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, hará todo -y todo es todo- para impedirlo.
El reciente nombramiento de Ignacio Mier como coordinador de Morena y su ascenso a la presidencia de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) en el Senado, revivió “el proyecto”, envalentonó a sus seguidores y porristas, y dejó las cosas muy claras: a partir de hoy, Puebla observará una guerra de guerrillas entre ambos bandos, que irá subiendo de intensidad según se acerque el 2030, para que el sueño de uno no se convierta en la pesadilla del otro.
Más allá de las razones profundas que motivaron la designación de Ignacio Mier (el salvoconducto negociado por Adán Augusto López Hernández) y de que el legislador poblano tendrá encima todo el tiempo la sombra tanto de este como del senador Alejandro Esquer Verdugo (ex secretario particular del ex presidente Andrés Manuel López Obrador), su nueva posición le otorga enorme juego político y mediático, y resucita sus más apreciado anhelo: “Te lo adelanto, tú estarás en la boleta para el gobierno en Puebla en el 2030”, le soltó de plano, durante una entrevista en Radio Fórmula, el periodista Joaquín López Dóriga.
No fue casual el obvio mensaje -que todo mundo entendió- en la fría y protocolaria felicitación que Alejandro Armenta subió a sus redes sociales horas después de que trascendiera la nueva encomienda de Ignacio Mier: “Felicito al legislador poblano y a mi primo, Nacho Mier, por su nombramiento como coordinador de las y los senadores de Morena”.
Así, el gobernador le recordó -por enésima vez- que su parentesco (son primos) lo saca de la (adelantada) carrera por la gubernatura, pues al menos hasta hoy (quién sabe qué suceda con la reforma electoral que se cocina) Morena prohíbe que entre familiares se herede el poder.
Un candado que a Ignacio Mier no le preocupa, o no demasiado, pues de inmediato mandó a difundir que sí, efectivamente, lo une un parentesco con el gobernador de Puebla, pero un parentesco en 8o grado, lo que le permitirá competir en el 2030 y disputar la candidatura al (o a la) “delfín” de Armenta; al ex mandatario y comisionado del INM, Sergio Salomón Céspedes Peregrina; a la ex alcaldesa y diputada federal Claudia Rivera Vivanco, y a la directora de la Lotería Nacional, Olivia Salomón Vivaldo, más los y las que se vayan acumulando en el camino.
Como aquí ya se comentó, desde hace muchos, muchos meses Ignacio Mier mandó a realizar un amplio estudio jurídico de caso, cuyo resultado lo hace ser optimista. Incluso ante la posibilidad de que el tema llegue hasta el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Básicamente, dicho estudio señala que, según el espíritu de la reforma en materia de nepotismo electoral, lo que la ley prohíbe es el parentesco por consanguinidad en línea recta, el parentesco por consanguinidad en línea colateral o transversal y el parentesco por afinidad.
Señala que el nepotismo electoral es: 1) heredar el cargo a la pareja sentimental (últimos 3 años), 2) heredar el cargo a familiares hasta 4o grado y 3) heredar el cargo a un familiar de la pareja sentimental (hasta 2o grado).
Apunta que la línea colateral o transversal se compone de la serie de grados entre personas que, sin descender unas de otras, proceden de un mismo progenitor. (art. 482 Código Civil de Puebla).
Y explica que los grados se cuentan de dos formas: 1) por el número de generaciones, subiendo por una de las líneas y descendiendo por la otra, o 2) por el número de personas en los dos extremos exceptuando al progenitor. (art. 484 Código).
El estudio termina diciendo que Alejandro Armenta Mier e Ignacio Mier Velasco son “primos”, sí, pero “primos terceros”, es decir, en 8o grado, y que por lo tanto, este no incurriría en el nepotismo electoral que prohíbe la ley.
Este será, en esencia, el epicentro de la guerra (la inevitable guerra) entre los primos: Ignacio Mier exigiendo su derecho a jugar en el 2030 y Alejandro Armenta tratando de impedirlo e impulsando a un alfil propio -o a cualquier otro u otra- con tal de evitar que el hoy coordinador de los senadores de Morena se salga con la suya.
Y es que el gobernador, en el fondo, sabe perfectamente que sus peores pesadillas podrían convertirse en realidad si su primo llega a sucederlo en el poder. Las peo-res, sin exagerar.
Como diría el clásico: ¡Sucede hasta en las mejores familias!
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A ver si, ya encarrerado y sobrado como es usual en él, Ignacio Mier no repite el cuento que armó en 2022-2023-2024 con el presidente López Obrador y ahora nos sale con que es “el legislador más cercano a Claudia Sheinbaum Pardo”.
(Risas grabadas).

