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LA GUERRA

Esta guerra es más, mucho más importante que la guerra tribal que libran con el cuchillo entre los dientes -pero aún de forma subrepticia- los suspirantes de Morena a la alcaldía de Puebla. Esta guerra es verdaderamente preocupante, pues de su desenlace dependerá en buena parte la paz social de los poblanos en los próximos años. Como apuntó recientemente -con todo y algunas imprecisiones- el periodista especializado Héctor de Mauleón, la guerra entre La Familia Michoacana y la banda local de Los Toscano es la razón principal de la violencia, la mayoría de las ejecuciones, el abandono de cadáveres en automóviles incendiados y las balaceras que continuamente suceden en Puebla capital y su zona conurbada. Dicha guerra se centra en el control del narcomenudeo y el cobro de piso, y tiene como epicentro los mercados, especialmente el Morelos y el 10 de Mayo, por la alta rentabilidad financiera que representan estas zonas comerciales. Según reportes de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), las células locales encabezadas por Los Toscano buscan frenar la expansión del cártel nacional de La Familia Michoacana. Los Toscano son una organización criminal originada y operada principalmente en la ciudad de Puebla. El grupo surgió mediante el control del narcomenudeo al interior del penal de San Miguel y posteriormente expandió sus actividades a las calles, consolidando su poder en mercados, tianguis y colonias del centro y sur de la capital poblana. Ha sido el único capaz de disputar el jugoso negocio a La Familia Michoacana. Por eso últimamente la violencia se ha recrudecido. Lo más preocupante es que algunos líderes de estos grupos criminales sienten que desde los mandos policiacos se ha inclinado la balanza hacia uno de los lados. Hay más detenidos de La Familia Michoacana que de Los Toscano. Ello explica los narco mensajes con amenazas -que todo mundo ha registrado, pese a los desmentidos-. Es una disputa territorial que crecerá en tanto no haya un vencedor, o las autoridades erradiquen a ambos grupos sin favorecer los múltiples y oscuros intereses -principalmente económicos- que subyacen en el fondo de este proceloso mar infestado de tiburones. Esta guerra es la que importa. Eso, si se entiende que lo importante siempre está -debe estar- por encima de lo urgente.

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