En Puebla persiste una violación sistemática al derecho a la identidad de género autopercibida de niñas, niños y adolescentes trans. A pesar de los avances para personas adultas con la Ley Agnes (2021) y del mandato claro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en la Acción de Inconstitucionalidad 73/2021, el Congreso del estado ha incumplido con legislar un procedimiento administrativo sumario, accesible y sin límite de edad.
Esto genera violencia institucional, discriminación, deserción escolar, riesgo elevado de suicidio y vulneración del interés superior de la niñez (Convención sobre los Derechos del Niño y OC-24/17 de la CIDH).
La sentencia AI73/2021 fue emitida en marzo de 2022 por la SCJN quien ordenó al Congreso reformar el Código Civil para reconocer la identidad de género autopercibida de niñas, niños y adolescencias trans. Desde 2022 el cumplimiento de la sentencia ha permanecido en omisión legislativa.
A finales de 2025, la SCJN solicitó el cumplimiento y estableció un nuevo plazo para el cumplimiento de la sentencia, por lo que la diputada Cinthya Gabriela Chumacero Rodríguez (Morena) presentó una nueva iniciativa el 15 de diciembre basada en los criterios de la Corte: reconocer la identidad sin restricciones etarias injustificadas y con el apoyo de padres/tutores o la Procuraduría de Protección.
La actual legislatura ha agotado todos los plazos fijados por la SCJN sin dictaminar la iniciativa; el último de ellos (5 días hábiles) vencido el pasado 24 de junio. Éste último ha advertido que ante el incumplimiento se procederá a multas sobre el patrimonio personal de diputados y la posible separación del cargo.
No obstante todo lo anterior, ya una buena parte de los diputados y las diputadas de Morena -se supone un partido de izquierda y por tanto progresista y solidario con estos derechos- ha adelantado su rechazo, y su postura huele incluso a una rebelión contra la Suprema Corte.
No es mera coincidencia que su posición coincida con la de la Arquidiócesis de Puebla, que el pasado viernes expresó pública y claramente su absoluta negativa.
Tras la derrota eclesiástica con la despenalización del aborto en 2024, todo parece indicar que el régimen de la 4T -y sobre todo el verdadero jefe de los legisladores en Puebla– alista un último regalo al arzobispo Víctor Sánchez Espinosa, al frenar la aprobación de la identidad de género autopercibida de niñas, niños y adolescentes trans. El jefe de la iglesia Católica está a la espera de ser sustituido por el Vaticano tras presentar su renuncia al Papa León XIV y recién festejó su 50 aniversario de ordenación sacerdotal. En el gobierno hay quienes creen que el obsequio, este obsequio, será un buen obsequio de despedida.
¿Será?

