Electos mediante un proceso fraudulento, en el que los escasos votantes acarreados fueron debidamente provistos de un acordeón con los nombres de los designados por el Dedo Divino de Andrés Manuel López Obrador, los integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación no han dejado de hacer dos cosas, además del ridículo: poner en entredicho el Estado de Derecho y sembrar incertidumbre jurídica en mexicanos y extranjeros -sobre todo entre quienes tienen o tenían la idea de invertir en el país de la 4T-. En seis meses, la “nueva” SCJN se ha dado a notar más por las torpezas e ineptitudes de las ministras y los ministros, obedientes al régimen, que por impartir justicia a secas. Un amplio análisis de la Consultoría Integralia advierte una menor profundidad en el análisis jurídico y una menor solidez argumentativa en general. Algunas resoluciones de la SCJN sugieren una mayor deferencia hacia intereses gubernamentales, especialmente en sectores estratégicos como los fiscales, energéticos y regulatorios. Finalmente, se detecta una menor previsibilidad de las sentencias, dada la alta posibilidad de que se aprueben cambios a criterios (tesis y jurisprudencias) de las épocas anteriores. Todo lo cual está reconfigurando el entorno de certidumbre jurídica en que habían operado inversionistas, empresas y autoridades. Es decir, nada diferente a lo que se esperaba de esta Corte del Acordeón, una Corte Bufa que, efectivamente, ha resultado ridícula, farsesca y carente de seriedad. Como diría el juez de La Tremenda Corte: “¡Ave María, Rudecindo! ¡Póngale cero y retírelo!”…
NOTICIAS DE LA TREMENDA CORTE DEL ACORDEÓN

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