Del 17 de enero al 4 de febrero, Puebla registra 40 casos de sarampión y 152 probables, informó la Secretaría de Salud estatal.
El primer caso en la entidad poblana se difundió oficialmente el 17 de enero, una mujer de 30 años habitante del municipio capital.
A la par, la dependencia estatal inició una campaña de vacunación para personas menores de 49 años, pues los índices de inmunización decayeron.
Destaca que la mayoría de enfermos son adultos.
Las autoriades llaman a estar atentos a síntomas como fiebre y erupciones en la piel.
El 30 de enero, un niño de un año de edad, que vivía en Puebla Capital pero era originario de Tlaxcala, murió víctima de sarampión.
La autoridad de salubridad tlaxcalteca dio a conocer que el menor no tenía la vacuna correpondiente. El 25 de enero registró fiebre y otros síntomas de sarampión y fue tratado sin revisión médica.
El 28 de enero fue atendido en el Hospital General de San Pablo del Monte y por la gravedad del caso se trasladó al Hospital Infantil de Tlaxcala donde murió el viernes 30 de enero.
LOS SÍNTOMAS
El virus del sarampión es uno de los más contagiosos, se transmite por contacto directo con gotitas de saliva y moco expulsadas cuando la persona infectada tose, estornuda o habla, y los casos son más frecuentes durante los primeros cuatro meses de cada año (final del invierno e inicio de la primavera).
La enfermedad se caracteriza por un cuadro inicial parecido al de un catarro con fiebre, tos, estornudos, lagrimeo y congestión nasal, a lo que sigue unos días después la aparición de ronchas rojas pequeñas en la piel.
El tiempo entre el contagio y la aparición de los síntomas es de entre siete a 21 días (promedio 10), y la persona infectada puede contagiar a otros desde cuatro días antes hasta cuatro días después de tener las lesiones en la piel, las cuales pueden durar de cuatro a siete días y posteriormente ocurre descamación.
Las complicaciones ocurren más frecuentemente en niños menores de 6 años y en personas inmunocomprometidas. Los efectos se pueden presentar en oídos, laringe y pulmones, y aunque poco frecuente también aparece daño cerebral.
En los últimos 15 años, las coberturas de vacunación no han alcanzado los niveles óptimos, por lo que muchas personas jóvenes fundamentalmente no tienen protección contra estas enfermedades, destacadamente contra sarampión.

