{"id":116723,"date":"2020-03-02T02:21:04","date_gmt":"2020-03-02T02:21:04","guid":{"rendered":"legacy-k2-2019-93712"},"modified":"2020-03-02T02:21:04","modified_gmt":"2020-03-02T02:21:04","slug":"cine-el-hombre-invisible-esto-opinan-los-criticos-k2-93712","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2020\/cine\/cine-el-hombre-invisible-esto-opinan-los-criticos-k2-93712\/116723\/","title":{"rendered":"Cine: El hombre invisible, esto opinan los cr\u00edticos"},"content":{"rendered":"<p>Carente de todo sonido, a no ser por la agitada respiraci\u00f3n del personaje y la cr\u00edtica sensaci\u00f3n de que el peligro que la amenaza, est\u00e1 a punto de volverse por completo incontrolable<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12.16px;\">En una de las escenas de la pel\u00edcula El hombre Invisible, de Leigh Whannell, Cecilia (Elizabeth Moss) mira fijamente hacia una pared vac\u00eda mientras tiembla de miedo. Carente de todo sonido, a no ser por la agitada respiraci\u00f3n del personaje y la cr\u00edtica sensaci\u00f3n de que el peligro que la amenaza, est\u00e1 a punto de volverse por completo incontrolable.<\/span><\/p>\n<p>El sencillo recurso del silencio se repetir\u00e1 varias veces en este efectivo thriller, que no solo bebe de la mitolog\u00eda de uno de los monstruos m\u00e1s curiosos del cine, sino que agrega un desconocido elemento de terror puro basado en un juego milim\u00e9trico de insinuaci\u00f3n y peque\u00f1as trampas de suspenso, que terminan por sostener con facilidad y buen tino la atenci\u00f3n del espectador.<\/p>\n<p>De hecho, el gran triunfo de la pel\u00edcula de Whannell es explorar con cuidado, y con matices originales, la premisa que ha sostenido a la figura de este villano inquietante a lo largo de las d\u00e9cadas: a diferencia de los vampiros, hombres lobos y otros monstruos, el mal en el hombre invisible no procede de sus poderes ni mucho menos de su naturaleza, sino la forma como su capacidad adquirida cambia y transforma la psiquis del personaje.<\/p>\n<p>La secuencia inicial de la pel\u00edcula deja en claro que, en esta ocasi\u00f3n, la amenaza sobrepasa la idea del hombre sin rostro y se sustenta sobre un extra\u00f1o v\u00ednculo con el dolor, miedo y algo m\u00e1s tortuoso. Cuando Cecilia (interpretada por Elizabeth Moss con una tensi\u00f3n emocional contenida que asombra por su efectividad) se levanta de la cama en la que duerme Adrian (Oliver Jackson-Cohen) es evidente que el guion tiene mucho mayor inter\u00e9s en el trasfondo de la monstruosidad latente que en la posibilidad de lo sobrenatural.<\/p>\n<p>De hecho, el director juega con propiedad y enorme sofisticaci\u00f3n con el hecho del peso real del sufrimiento de Cecilia, en contraposici\u00f3n con la crueldad apenas sugerida de Adrian, que a\u00fan no es invisible, pero si lo suficientemente peligroso como crear una cre\u00edble atm\u00f3sfera de peligro.<\/p>\n<p>De modo que el argumento engloba algo m\u00e1s que lo inexplicable para basar su contundencia: el Adrian de Jackson?\u2014?Cohen es una criatura despiadada, abusiva y controladora que llena la casa que comparte con Cecilia de c\u00e1maras y de la sensaci\u00f3n omnipresente de amenaza.<\/p>\n<p>Para cuando finalmente el personaje \u201cdesaparece\u201d?\u2014?y el t\u00e9rmino abarca algo m\u00e1s que lo obvio?\u2014?Cecilia parece encontrar cierta estabilidad despu\u00e9s de a\u00f1os de una convivencia tortuosa y violenta. Y es quiz\u00e1s esa enga\u00f1osa premisa lo que hace que el film de Whannell sea mucho m\u00e1s complicado y ambiguo de lo que parece a primera vista. A diferencia de la fallida Hollow Man (2000) en la que Paul Verhoeven despliega un carnaval de horrores con una sobreexposici\u00f3n del recurso de la invisibilidad como puerta abierta a todo tipo de comportamientos latentes en su personaje central, Whannell transita la direcci\u00f3n contraria y construye una atm\u00f3sfera malsana alrededor de la idea de la amenaza, el peligro y lo que acecha en medio una latente sensaci\u00f3n de sofisticado suspenso.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n aumenta, y poco a poco es evidente que Cecilia est\u00e1 siendo observada y que tambi\u00e9n es parte de un juego tenebroso m\u00e1s duro y cruel de lo que nadie puede suponer.<\/p>\n<p>Pero el gran acierto de la pel\u00edcula es el hecho de que la invisibilidad de Adrian es un recurso utilizado con paciencia, buen gusto y sobriedad. La efectividad de la paranoia de Cecilia, la notoria angustia que plantea el hecho de intentar convencer al resto de las personas que le rodean que efectivamente algo est\u00e1 ocurriendo que carece de explicaci\u00f3n, permite al director jugar con \u00e1ngulos de c\u00e1mara, juegos de luces y sobre todo, con la percepci\u00f3n de lo desconocido, lo que permite al argumento vincular la experiencia del espectador con lo que est\u00e1 ocurriendo?\u2014?o no?\u2014?en pantalla.<\/p>\n<p>Son muy pocas las ocasiones en que el Whannell se permite utilizar recursos visuales para mostrar las cualidades y el violento comportamiento del monstruoso Adrian. En su lugar se decanta por largos primeros planos vac\u00edos y el uso del sonido incidental para aumentar la posibilidad del terror como un hecho emocional extra\u00f1o y por completo dif\u00edcil de explicar.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s interesante en el planteamiento de El hombre invisible es como Whannell cambia el foco inter\u00e9s de la trama para permitir a Elizabeth Moss?\u2014?cuya actuaci\u00f3n es una mezcla de fragilidad y fortaleza asombrosa?\u2014?mostrar la existencia de Adrian a trav\u00e9s de una actuaci\u00f3n medida, f\u00edsica y realista que enfrenta la noci\u00f3n de lo desconocido con algo m\u00e1s espeluznante, relacionado con lo que no podemos ver y mucho menos, asumir como real. La c\u00e1mara muestra la casa solitaria, habitaciones y pasillos en un recorrido cada vez m\u00e1s inc\u00f3modo de la menor se\u00f1al de la existencia de lo que sea que acecha y acosa a Cecilia. Todo trabajando como una ambigua trampa visual y sensorial que permite a Whannell construir un tipo de horror refinado que pocas veces podemos ver en la pantalla grande.<\/p>\n<p>El hombre invisible moderniza de manera impecable el monstruo cl\u00e1sico, y adem\u00e1s es un ejercicio de estilo lo suficientemente inteligente como para tener personalidad propia; algo complicado cuando se trata de un producto que el p\u00fablico conoce y que despierta ciertas expectativas. El trabajo de cinematograf\u00eda de Stefan Duscio y el soundtrack de Benjamin Wallfisch construyen un recorrido estructurado bajo la premisa de acentuar los peque\u00f1os detalles que hacen de la pel\u00edcula un cuidado escenario espeluznante. Tensa, pulcra y por momentos brillante, la nueva reinvenci\u00f3n del viejo mito de cueva de Platon, toma una enorme relevancia y un lustre moderno que asombra por su eficacia.<\/p>\n<p>Como si se tratara de la historia de un villano de historietas?\u2014que, en cierta forma, lo es?\u2014El Hombre Invisible se sustenta en la gran inc\u00f3gnita sobre lo que ocurrir\u00eda con el comportamiento de cualquier al tener la posibilidad de la absoluta libertad de hacer lo que desea, sin ser descubierto. \u00bfLa maldad proviene de las restricciones de la sociedad o de algo m\u00e1s profundo que se enlaza directamente con la naturaleza humana? De hecho, la pel\u00edcula de Whannell se plantea la pregunta var\u00edas veces y nunca ofrece una respuesta, lo que hace al sencillo pero s\u00f3lido argumento mucho m\u00e1s inquietante.<\/p>\n<p>El proyecto parte de una simplificaci\u00f3n de lo que fue la iniciativa de crear un universo oscuro cinematogr\u00e1fico contempor\u00e1neo para revivir a los cl\u00e1sicos de Universal. Pero a pesar de no contar con el empaque lujoso de una superproducci\u00f3n, El Hombre Invisible juega con propiedad e inteligencia sus pocos recursos para crear una atm\u00f3sfera que, desde las primeras escenas, deja claro que no se trata de la en\u00e9sima versi\u00f3n del monstruo imparable en contra de una v\u00edctima afligida, sino algo mucho m\u00e1s complejo, humano y quiz\u00e1s, sin duda, m\u00e1s cercano a los or\u00edgenes de la idea de un tipo de libertad desinhibida y cruel.<\/p>\n<p>La secuencia inicial de la pel\u00edcula deja en claro que, en esta ocasi\u00f3n, la amenaza sobrepasa la idea del hombre sin rostro y se sustenta sobre un extra\u00f1o v\u00ednculo con el dolor, miedo y algo m\u00e1s tortuoso. Cuando Cecilia (interpretada por Elizabeth Moss con una tensi\u00f3n emocional contenida que asombra por su efectividad) se levanta de la cama en la que duerme Adrian (Oliver Jackson-Cohen) es evidente que el guion tiene mucho mayor inter\u00e9s en el trasfondo de la monstruosidad latente que en la posibilidad de lo sobrenatural.<\/p>\n<p>De hecho, el director juega con propiedad y enorme sofisticaci\u00f3n con el hecho del peso real del sufrimiento de Cecilia, en contraposici\u00f3n con la crueldad apenas sugerida de Adrian, que a\u00fan no es invisible, pero si lo suficientemente peligroso como crear una cre\u00edble atm\u00f3sfera de peligro.<\/p>\n<p>De modo que el argumento engloba algo m\u00e1s que lo inexplicable para basar su contundencia: el Adrian de Jackson?\u2014?Cohen es una criatura despiadada, abusiva y controladora que llena la casa que comparte con Cecilia de c\u00e1maras y de la sensaci\u00f3n omnipresente de amenaza.<\/p>\n<p>Para cuando finalmente el personaje \u201cdesaparece\u201d?\u2014?y el t\u00e9rmino abarca algo m\u00e1s que lo obvio?\u2014?Cecilia parece encontrar cierta estabilidad despu\u00e9s de a\u00f1os de una convivencia tortuosa y violenta. Y es quiz\u00e1s esa enga\u00f1osa premisa lo que hace que el film de Whannell sea mucho m\u00e1s complicado y ambiguo de lo que parece a primera vista. A diferencia de la fallida Hollow Man (2000) en la que Paul Verhoeven despliega un carnaval de horrores con una sobreexposici\u00f3n del recurso de la invisibilidad como puerta abierta a todo tipo de comportamientos latentes en su personaje central, Whannell transita la direcci\u00f3n contraria y construye una atm\u00f3sfera malsana alrededor de la idea de la amenaza, el peligro y lo que acecha en medio una latente sensaci\u00f3n de sofisticado suspenso.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n aumenta, y poco a poco es evidente que Cecilia est\u00e1 siendo observada y que tambi\u00e9n es parte de un juego tenebroso m\u00e1s duro y cruel de lo que nadie puede suponer.<\/p>\n<p>Pero el gran acierto de la pel\u00edcula es el hecho de que la invisibilidad de Adrian es un recurso utilizado con paciencia, buen gusto y sobriedad. La efectividad de la paranoia de Cecilia, la notoria angustia que plantea el hecho de intentar convencer al resto de las personas que le rodean que efectivamente algo est\u00e1 ocurriendo que carece de explicaci\u00f3n, permite al director jugar con \u00e1ngulos de c\u00e1mara, juegos de luces y sobre todo, con la percepci\u00f3n de lo desconocido, lo que permite al argumento vincular la experiencia del espectador con lo que est\u00e1 ocurriendo?\u2014?o no?\u2014?en pantalla.<\/p>\n<p>Son muy pocas las ocasiones en que el Whannell se permite utilizar recursos visuales para mostrar las cualidades y el violento comportamiento del monstruoso Adrian. En su lugar se decanta por largos primeros planos vac\u00edos y el uso del sonido incidental para aumentar la posibilidad del terror como un hecho emocional extra\u00f1o y por completo dif\u00edcil de explicar.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s interesante en el planteamiento de El hombre invisible es como Whannell cambia el foco inter\u00e9s de la trama para permitir a Elizabeth Moss?\u2014?cuya actuaci\u00f3n es una mezcla de fragilidad y fortaleza asombrosa?\u2014?mostrar la existencia de Adrian a trav\u00e9s de una actuaci\u00f3n medida, f\u00edsica y realista que enfrenta la noci\u00f3n de lo desconocido con algo m\u00e1s espeluznante, relacionado con lo que no podemos ver y mucho menos, asumir como real. La c\u00e1mara muestra la casa solitaria, habitaciones y pasillos en un recorrido cada vez m\u00e1s inc\u00f3modo de la menor se\u00f1al de la existencia de lo que sea que acecha y acosa a Cecilia. Todo trabajando como una ambigua trampa visual y sensorial que permite a Whannell construir un tipo de horror refinado que pocas veces podemos ver en la pantalla grande.<\/p>\n<p>El hombre invisible moderniza de manera impecable el monstruo cl\u00e1sico, y adem\u00e1s es un ejercicio de estilo lo suficientemente inteligente como para tener personalidad propia; algo complicado cuando se trata de un producto que el p\u00fablico conoce y que despierta ciertas expectativas. El trabajo de cinematograf\u00eda de Stefan Duscio y el soundtrack de Benjamin Wallfisch construyen un recorrido estructurado bajo la premisa de acentuar los peque\u00f1os detalles que hacen de la pel\u00edcula un cuidado escenario espeluznante. Tensa, pulcra y por momentos brillante, la nueva reinvenci\u00f3n del viejo mito de cueva de Platon, toma una enorme relevancia y un lustre moderno que asombra por su eficacia.<\/p>\n<p>Fuente: hipertextual<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carente de todo sonido, a no ser por la agitada respiraci\u00f3n del personaje y la cr\u00edtica sensaci\u00f3n de que el peligro que la amenaza, est\u00e1 a punto de volverse por completo incontrolable En una de las escenas de la pel\u00edcula El hombre Invisible, de Leigh Whannell, Cecilia (Elizabeth Moss) mira fijamente hacia una pared vac\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":140067,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"newspack_featured_image_position":"","newspack_post_subtitle":"","newspack_article_summary_title":"Overview:","newspack_article_summary":"","newspack_hide_updated_date":false,"newspack_show_updated_date":false,"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-116723","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/116723","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=116723"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/116723\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/140067"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=116723"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=116723"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=116723"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}