{"id":125080,"date":"2019-10-23T01:04:24","date_gmt":"2019-10-23T01:04:24","guid":{"rendered":"legacy-k2-2019-88299"},"modified":"2019-10-23T01:04:24","modified_gmt":"2019-10-23T01:04:24","slug":"las-claves-de-una-alimentacion-saludable-k2-88299","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2019\/salud\/las-claves-de-una-alimentacion-saludable-k2-88299\/125080\/","title":{"rendered":"Las claves de una alimentaci\u00f3n saludable"},"content":{"rendered":"<p>Cien a\u00f1os despu\u00e9s, la ciencia est\u00e1 estudiando esas etapas en la vida del hombre en relaci\u00f3n a su alimentaci\u00f3n y el cambio que ello repercute para que el cuerpo alcance su bienestar m\u00e1ximo<\/p>\n<p>En la obra Como gustes, William Shakespeare describi\u00f3 las 7 etapas de la vida. Cien a\u00f1os despu\u00e9s, la ciencia est\u00e1 estudiando esas etapas en la vida del hombre en relaci\u00f3n a su alimentaci\u00f3n y el cambio que ello repercute para que el cuerpo alcance su bienestar m\u00e1ximo.<\/p>\n<p>\u00bfCome usted para vivir o vive para comer? Con la comida mantenemos una relaci\u00f3n complicada, en la que influyen el coste, la disponibilidad e incluso la presi\u00f3n de nuestro entorno. Pero hay una cosa que todos tenemos en com\u00fan: el apetito, es decir, nuestro deseo de comer.<\/p>\n<p>Es posible que el aumento del apetito tenga una dimensi\u00f3n f\u00edsica o psicol\u00f3gica; sin embargo, si bien es cierto que el hambre \u2013el mecanismo de nuestro cuerpo que nos hace desear comida cuando necesita alimentarse\u2013 forma parte del apetito, no es el \u00fanico factor que lo determina.<\/p>\n<p>Al fin y al cabo, muchas veces comemos sin tener hambre, y podemos saltarnos una comida aunque nos ruja el est\u00f3mago. Estudios recientes han puesto de relieve que la abundancia de se\u00f1ales de comida \u2013olores, sonidos, anuncios publicitarios\u2013 en nuestro entorno es una de las principales causas del exceso de consumo.<\/p>\n<p>Nuestro apetito no es invariable, sino que experimenta cambios durante toda la vida, a medida que envejecemos. Sin embargo, puesto que las decisiones que tomemos en relaci\u00f3n con los alimentos ser\u00e1n un factor determinante para la salud y el bienestar a lo largo de nuestra vida, es importante que adoptemos los h\u00e1bitos correctos.<\/p>\n<p>Parafraseando a Shakespeare, podr\u00edamos decir que existen &#8220;siete edades&#8221; del apetito, y conocer mejor esas fases nos ayudar\u00e1 a encontrar nuevas formas de afrontar los problemas de la alimentaci\u00f3n deficiente y el exceso de consumo y, en particular, los consiguientes efectos sobre la salud, como, por ejemplo, la obesidad.<\/p>\n<p>Primer decenio, de los 0 a los 10 a\u00f1os<\/p>\n<p>En la primera infancia el cuerpo experimenta un r\u00e1pido crecimiento. Los h\u00e1bitos alimentarios adquiridos en las primeras etapas de la vida pueden arrastrarse a la edad adulta y, por tanto, hacer que un ni\u00f1o gordo pase a ser un adulto gordo.<\/p>\n<p>Los temores relacionados con los alimentos pueden convertir la hora de la comida en una verdadera batalla para los padres de ni\u00f1os peque\u00f1os; sin embargo, poner en pr\u00e1ctica una estrategia que favorezca la degustaci\u00f3n y el aprendizaje, de forma reiterada y en un entorno positivo, puede ayudar a los ni\u00f1os a conocer alimentos a los que no est\u00e1n acostumbrados, pero que son muy importantes, como las verduras.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os deber\u00edan poder ejercer ellos mismos alg\u00fan tipo de control, en particular en lo que respecta al tama\u00f1o de las porciones. El hecho de que los padres les obliguen a &#8220;dejar el plato vac\u00edo&#8221; puede hacer que los hijos pierdan la capacidad de hacer caso a sus propias se\u00f1ales de apetito y hambre, lo que fomentar\u00e1 la sobrealimentaci\u00f3n en etapas posteriores.<\/p>\n<p>Cada vez se pide con m\u00e1s frecuencia a los gobiernos que protejan a los ni\u00f1os y ni\u00f1as peque\u00f1os de la publicidad de comida basura \u2013no solo en la televisi\u00f3n, sino tambi\u00e9n en las aplicaciones, las redes sociales y los videoblogs\u2013, ya que la publicidad de determinados alimentos aumenta el consumo de estos y favorece el sobrepeso.<\/p>\n<p>Segundo decenio, de los 10 a los 20 a\u00f1os<\/p>\n<p>En la adolescencia, el aumento del apetito y de la estatura impulsados por las hormonas indica la llegada de la pubertad y el paso de la infancia a la edad adulta.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n que un adolescente mantiene con la comida durante este per\u00edodo decisivo determinar\u00e1 su estilo de vida en los a\u00f1os posteriores. Esto significa que las decisiones alimentarias que toman los adolescentes est\u00e1n estrechamente relacionadas con la salud de las generaciones que esos adolescentes procrear\u00e1n en el futuro. Por desgracia, si no reciben orientaci\u00f3n, los j\u00f3venes pueden adoptar comportamientos alimenticios y preferencias de consumo que normalmente se asocian con consecuencias poco saludables.<\/p>\n<p>Se necesitan m\u00e1s estudios para establecer el modo m\u00e1s eficaz de atajar la creciente carga de hipernutrici\u00f3n y desnutrici\u00f3n, en particular su v\u00ednculo con la pobreza y la desigualdad social.<\/p>\n<p>En general, las mujeres j\u00f3venes presentan una mayor probabilidad de padecer deficiencias nutricionales que los hombres j\u00f3venes, debido a su biolog\u00eda reproductiva. Las adolescentes que se quedan embarazadas tambi\u00e9n corren un riesgo mayor, ya que su organismo est\u00e1 soportando su crecimiento junto con el del feto que crece dentro de ellas.<\/p>\n<p>Tercer decenio, de los 20 a los 30 a\u00f1os<\/p>\n<p>Cuando llegamos a la edad adulta joven, se producen cambios en el estilo de vida que pueden causar un aumento de peso, como, por ejemplo, asistir a la universidad, casarse o vivir en pareja, y tener hijos.<\/p>\n<p>Una vez acumulada, la grasa corporal a menudo resulta dif\u00edcil de perder: el cuerpo env\u00eda fuertes se\u00f1ales de apetito para comer cuando consumimos menos de lo que necesitamos, pero las se\u00f1ales para evitar que comamos en exceso son m\u00e1s d\u00e9biles, lo que puede traducirse en un c\u00edrculo de consumo excesivo. Existen muchos factores fisiol\u00f3gicos y psicol\u00f3gicos que hacen que la tendencia a comer en exceso resulte f\u00e1cil de mantener a lo largo del tiempo.<\/p>\n<p>Un \u00e1mbito que recientemente ha despertado inter\u00e9s para la investigaci\u00f3n es el desarrollo de la saciedad o la sensaci\u00f3n de haber comido lo suficiente. Este resorte es \u00fatil cuando se intenta perder peso, ya que la sensaci\u00f3n de hambre es una de las principales dificultades con las que tropezamos cuando intentamos comer menos de lo que el cuerpo nos dice que necesita, es decir, cuando queremos mantener un &#8220;d\u00e9ficit cal\u00f3rico&#8221;.<\/p>\n<p>Los distintos alimentos env\u00edan se\u00f1ales diferentes al cerebro. Por ejemplo, no cuesta nada comerse una tarrina de helado, porque la grasa no env\u00eda al cerebro se\u00f1ales para que paremos de comer. En cambio, los alimentos ricos en prote\u00ednas, agua y fibra tienen la capacidad de hacernos sentir m\u00e1s llenos durante m\u00e1s tiempo. Colaborar con la industria alimentaria nos ofrece la oportunidad de plantear el futuro de las comidas y los refrigerios de manera beneficiosa.<\/p>\n<p>Cuarto decenio, de los 30 a los 40 a\u00f1os<\/p>\n<p>La vida laboral en la edad adulta plantea otras dificultades: no solo los borborigmos o sonidos abdominales, sino tambi\u00e9n los efectos del estr\u00e9s, que, seg\u00fan se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los h\u00e1bitos alimentarios en el 80% de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz como en ocasionar una p\u00e9rdida de apetito. Las diferentes estrategias para hacer frente a este problema despiertan gran inter\u00e9s: el fen\u00f3meno de la &#8220;adicci\u00f3n alimentaria&#8221; \u2013la necesidad irresistible de consumir determinados alimentos, a menudo ricos en calor\u00edas\u2013 no se conoce bien, y muchos investigadores incluso ponen en duda su existencia.<\/p>\n<p>Hay otros rasgos de personalidad, como el perfeccionismo y la meticulosidad, que tambi\u00e9n pueden influir en la gesti\u00f3n del estr\u00e9s y el comportamiento alimentario.<\/p>\n<p>Estructurar el entorno de trabajo para reducir los h\u00e1bitos alimentarios problem\u00e1ticos, como las m\u00e1quinas expendedoras de alimentos y refrigerios, es un reto que ha de afrontarse. Los empleadores deben esforzarse por subvencionar y promover una alimentaci\u00f3n m\u00e1s saludable si quieren tener una mano de obra productiva y sana, prestando particular atenci\u00f3n a la forma de gestionar el estr\u00e9s y las situaciones que lo causan.<\/p>\n<p>Quinto decenio, de los 40 a los 50 a\u00f1os<\/p>\n<p>Somos animales de costumbres, y estamos muy poco dispuestos a cambiar nuestros h\u00e1bitos aunque sepamos que hacerlo redunda en nuestro propio beneficio.<\/p>\n<p>La palabra dieta procede del t\u00e9rmino griego diaita, que significa &#8220;r\u00e9gimen de vida, forma de vivir&#8221;. Sin embargo, queremos comer cuanto deseemos sin alterar nuestro estilo de vida, y, aun as\u00ed, pretendemos tener un cuerpo y una mente saludables.<\/p>\n<p>Seg\u00fan demuestran abundantes datos, una dieta incorrecta es uno de los principales factores que contribuyen a una mala salud. La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad f\u00edsica y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que m\u00e1s repercuten en la salud y la mortalidad.<\/p>\n<p>Es en estos a\u00f1os cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en funci\u00f3n de las necesidades de salud, pero con frecuencia los s\u00edntomas de la enfermedad son invisibles \u2013por ejemplo, la hipertensi\u00f3n arterial o el alto nivel de colesterol\u2013, y hay demasiadas personas que no toman medidas para solucionarlos.<\/p>\n<p>Sexto decenio, de los 50 a los 60 a\u00f1os<\/p>\n<p>En esta franja de edad comienza la p\u00e9rdida progresiva de masa muscular, que se sit\u00faa entre el 0,5% y el 1% anual a partir de los 50, y contin\u00faa de manera con<\/p>\n<p>Factores como la disminuci\u00f3n de la actividad f\u00edsica, el hecho de consumir menos prote\u00ednas de las necesarias y la menopausia en las mujeres aceleran la disminuci\u00f3n de la masa muscular.<\/p>\n<p>Mantener una dieta saludable y variada y practicar actividad f\u00edsica es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento; sin embargo, las personas de edad no est\u00e1n viendo satisfecha su necesidad de alimentos m\u00e1s ricos en prote\u00ednas, sabrosos y econ\u00f3micos. Los refrigerios ricos en prote\u00ednas podr\u00edan representar una oportunidad id\u00f3nea para aumentar la ingesta total de prote\u00ednas en las personas mayores, pero actualmente hay pocos productos dise\u00f1ados para satisfacer las necesidades y las preferencias de ese grupo de edad.<\/p>\n<p>S\u00e9ptimo decenio, de los 60 a los 70 a\u00f1os y m\u00e1s<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, una importante dificultad que plantea el aumento de la esperanza de vida consiste en mantener la calidad de vida, pues, de lo contrario, nos convertiremos en una sociedad de personas muy ancianas y afectadas por la enfermedad o la discapacidad.<\/p>\n<p>Es importante seguir una nutrici\u00f3n adecuada, ya que la vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una p\u00e9rdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminuci\u00f3n del apetito tambi\u00e9n puede ser consecuencia de una afecci\u00f3n concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.<\/p>\n<p>La alimentaci\u00f3n es una experiencia social, y hay factores como la pobreza, la p\u00e9rdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compa\u00f1\u00eda, que afectan a la sensaci\u00f3n de placer que se obtiene al comer.<\/p>\n<p>Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la p\u00e9rdida de gusto y olfato (\u00a1sin dientes [\u2026], sin gusto, dice Shakespeare!), tambi\u00e9n interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Deber\u00edamos recordar que, a lo largo de la vida, nuestra alimentaci\u00f3n no constituye un mero combustible, sino una experiencia social y cultural que es motivo de disfrute.<\/p>\n<p>Todos somos expertos en alimentaci\u00f3n: es una actividad que practicamos a diario. As\u00ed pues, debemos esforzarnos por tratar cada comida como una oportunidad para disfrutar de nuestra alimentaci\u00f3n y para aprovechar los efectos positivos que el consumo de los alimentos adecuados tiene en nuestra salud.<\/p>\n<p>Fuente: infobae<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cien a\u00f1os despu\u00e9s, la ciencia est\u00e1 estudiando esas etapas en la vida del hombre en relaci\u00f3n a su alimentaci\u00f3n y el cambio que ello repercute para que el cuerpo alcance su bienestar m\u00e1ximo En la obra Como gustes, William Shakespeare describi\u00f3 las 7 etapas de la vida. 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