{"id":126870,"date":"2019-12-02T02:46:11","date_gmt":"2019-12-02T02:46:11","guid":{"rendered":"legacy-k2-2019-90112"},"modified":"2019-12-02T02:46:11","modified_gmt":"2019-12-02T02:46:11","slug":"la-hija-de-la-mano-de-derecha-de-charles-manson-k2-90112","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2019\/actualidad\/la-hija-de-la-mano-de-derecha-de-charles-manson-k2-90112\/126870\/","title":{"rendered":"La hija de la mano de derecha de Charles Manson"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12.16px;\">Claire Vaye Watkins no supo de la fama criminal de su padre y de su penetraci\u00f3n en el imaginario colectivo de la generaci\u00f3n de los a\u00f1os sesenta en Estados Unidos hasta que fue demasiado tarde. Cuando se enter\u00f3, \u00e9l llevaba cuatro a\u00f1os bajo tierra<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12.16px;\">Claire Vaye Watkins no supo de la fama criminal de su padre y de su penetraci\u00f3n en el imaginario colectivo de la generaci\u00f3n de los a\u00f1os sesenta en Estados Unidos hasta que fue demasiado tarde. Cuando se enter\u00f3, \u00e9l llevaba cuatro a\u00f1os bajo tierra. La peque\u00f1a Claire Vaye Watkins (Bishop, California, 1984) creci\u00f3 convencida de que Paul Watkins, su padre, que en otro tiempo hab\u00eda sido la mano derecha del asesino Charles Manson, era un padre corriente. Un buen padre que simplemente hab\u00eda tenido mala suerte y hab\u00eda muerto antes de tiempo. Pero nadie puede pretender estar a salvo de una maldici\u00f3n as\u00ed para siempre. Claire, que acaba de publicar Nevada (Malas Tierras), un sorprendente libro de relatos, ten\u00eda 10 a\u00f1os cuando su madre le entreg\u00f3 el tit\u00e1nico Helter Skelter, el ensayo de Vincent Bugliosi sobre los cr\u00edmenes de la familia Manson (editado este a\u00f1o en Espa\u00f1a por Contra): al consultar el \u00edndice descubri\u00f3 que el nombre de su padre aparec\u00eda mencionado en 36 p\u00e1ginas.<\/span><\/p>\n<p>Alguien se hab\u00eda metido con su hermana Lise en el colegio. Le hab\u00eda dicho que era hija de un asesino y la ni\u00f1a, que entonces ten\u00eda nueve a\u00f1os, lleg\u00f3 llorando a casa y quiso saber si era verdad. Lo primero que hizo fue cont\u00e1rselo a su hermana Claire, que mir\u00f3 el recorte de peri\u00f3dico que la chica le tendi\u00f3 y vio a su padre, de quien ten\u00eda un recuerdo borroso, jovenc\u00edsimo en una fotograf\u00eda junto a Charles Manson. \u201cPor entonces no sab\u00edamos qu\u00e9 o qui\u00e9n era Charles Manson. Pero su nombre daba miedo. Estaba asociado a algo diab\u00f3lico\u201d, cont\u00f3 en un art\u00edculo en The Guardian. Corri\u00f3 a buscar a su madre. Sus pies descalzos golpeando el suelo de madera de su casa en Tecopa, California, en pleno Death Valley, el desierto de Mojave, en Nevada. Se lo dijo. Su madre le tendi\u00f3 el Helter Skelter. El resto, como suele decirse, es historia.<\/p>\n<p>Una historia que podr\u00eda empezar de muchas maneras, como el relato con el que abre su libro, Nevada, una mutante pieza titulada Fantasmas, cowboys. En ella recuerda aquella en\u00e9sima vez en la que \u2014colocada, en el cuarto de la residencia universitaria\u2014 cont\u00f3 la historia de c\u00f3mo primero su padre se dej\u00f3 seducir por Manson y luego, cuando vio que la cosa iba en serio y que alguien estaba perdiendo la cabeza m\u00e1s de la cuenta con Helter Skelter, de los Beatles, se ech\u00f3 atr\u00e1s y se fug\u00f3, para, una vez descubiertos los primeros cad\u00e1veres, acabar testificando en contra del tipo que hab\u00eda sido su Jesucristo particular durante demasiado tiempo. [Helter Skelter pas\u00f3 a formar parte del universo de canciones malditas cuando Manson revel\u00f3 que se hab\u00eda inspirado en ella para planear los asesinatos de la esposa de Roman Polanski, Sharon Tate, y sus invitados]. Claire Vaye Watkins podr\u00eda seguir tambi\u00e9n rememorando qu\u00e9 pas\u00f3 el d\u00eda en que descubri\u00f3 que su padre le hab\u00eda hecho una felaci\u00f3n a Charlie (como \u00e9l sol\u00eda llamarle). \u00bfHac\u00edan los padres ese tipo de cosas con asesinos?<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n podr\u00eda partir del momento en el que se mud\u00f3 a Los \u00c1ngeles y pas\u00f3 un d\u00eda tras otro dici\u00e9ndose que, aunque no le costar\u00eda nada, aunque solo era cuesti\u00f3n de meterse en el coche y conducir, jam\u00e1s ir\u00eda al rancho Spahn, hogar de la familia Manson y uno de los escenarios de la monumental \u00c9rase una vez en Hollywood, la \u00faltima pel\u00edcula de Quentin Tarantino. Aquel lugar al que su padre se dirigi\u00f3 tras subirse a la demoniaca van negra del grupo, convencido de que aquella gente solo quer\u00eda pasar un buen rato, practicar un mont\u00f3n de sexo y hacer m\u00fasica.<\/p>\n<p>Tal vez con esa intenci\u00f3n, con la intenci\u00f3n de invocar el fantasma de su padre para apartarlo de su camino definitivamente, Watkins da forma al primer relato de Nevada, el relato de los mil principios. Un relato que es como una mu\u00f1eca rusa que expone aquello de lo que nunca podr\u00e1 huir \u2014que es hija de Paul Watkins, con todo lo que eso implica\u2014 desde distintos momentos de su vida, la de su padre y los que le rodearon, como el viejo y ciego George, el tipo al que Brad Pitt visita en \u00c9rase una vez en Hollywood.<\/p>\n<p>Y a la vez la escritora traza una historia del apartado lugar del mundo al que va a dedicar el volumen. Fantasmas, cowboys es, podr\u00eda decirse, el mapa sentimental de lo que est\u00e1 por venir. Hasta nueve relatos m\u00e1s, de aliento cartogr\u00e1fico \u2014el protagonista es, como dice el t\u00edtulo de la colecci\u00f3n, el Estado de Nevada y su peculiar y cruel paisanaje\u2014 y \u00e1rido; cruel y salvaje desencaje existencial; 10 piezas de un g\u00f3tico norte\u00f1o, como el de Joy Williams, weird, pero tambi\u00e9n visceral y maldito.<\/p>\n<p>\u201cMi padre no mat\u00f3 a nadie. Y no es ning\u00fan h\u00e9roe. Esta no es esa clase de historias\u201d, dice la narradora de Fantasmas, cowboys, la propia Claire Vaye Watkins. Y la frase podr\u00eda hacerse extensible al resto de los protagonistas del volumen, chicas condenadas a ser brutalmente utilizadas y desechadas (Rondine al nido), tipos que no est\u00e1n donde deber\u00edan (Pasado perfecto, pasado continuo, pasado simple) y parejas que, como en los cuentos de Raymond Carver y Richard Ford, discuten hasta hacerse a\u00f1icos (Ojal\u00e1 estuvieras aqu\u00ed).<\/p>\n<p>Por esta colecci\u00f3n de relatos, que dio paso a una novela apocal\u00edptica (Gold Fame Citrus) ambientada en el desierto que no puede evitar habitar, el desierto en el que naci\u00f3 y en el que vivir\u00e1 para siempre en su cabeza, Watkins recibi\u00f3, entre otros, el Dylan Thomas Prize. Le dar\u00eda las gracias a su padre e incluso a Charlie, dice, si pudiera. Porque como le recuerda la voz de Paul Watkins desde su iPod\u00a0 \u2014desde una vieja grabaci\u00f3n que su padre envi\u00f3, ya enfermo, a un tal Nick en 1988\u2014, \u201cno hay nada malo en no saber qui\u00e9n eres\u201d.<\/p>\n<p>Fuente: El Pa\u00eds<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claire Vaye Watkins no supo de la fama criminal de su padre y de su penetraci\u00f3n en el imaginario colectivo de la generaci\u00f3n de los a\u00f1os sesenta en Estados Unidos hasta que fue demasiado tarde. 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