{"id":127060,"date":"2019-12-06T02:07:08","date_gmt":"2019-12-06T02:07:08","guid":{"rendered":"legacy-k2-2019-90303"},"modified":"2019-12-06T02:07:08","modified_gmt":"2019-12-06T02:07:08","slug":"los-diarios-de-la-gran-patricia-highsmith-k2-90303","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pueblaonline.com.mx\/archivo\/2019\/cultura\/los-diarios-de-la-gran-patricia-highsmith-k2-90303\/127060\/","title":{"rendered":"Los diarios de la gran Patricia Highsmith"},"content":{"rendered":"<p>En su \u00faltima novela, El coraz\u00f3n de Inglaterra, Jonathan Coe elabora una teor\u00eda sobre el mundo en el que vivimos<\/p>\n<p>En su \u00faltima novela, El coraz\u00f3n de Inglaterra, Jonathan Coe elabora una teor\u00eda sobre el mundo en el que vivimos. Se ha dicho que es una novela sobre el Brexit y, por supuesto, lo es. Pero va mucho m\u00e1s all\u00e1. No, no es una novela nost\u00e1lgica, como el resto de su producci\u00f3n. Ha dejado Coe de recrearse en todo aquello que pudo haber hecho y no hizo porque, dice, le ha cogido miedo a la idea de la nostalgia. En sus novelas era habitual \u2014pensemos en La espantosa intimidad de Maxwell Sim\u2014 que un personaje regresase a una situaci\u00f3n que ya hab\u00eda vivido con anteriorida \u2014normalmente estaba ante la chica que siempre le hab\u00eda gustado y no se hab\u00eda atrevido a decirle que le gustaba, conden\u00e1ndole de por vida a una tristeza infinita\u2014 para no hacer absolutamente nada. No, la teor\u00eda sobre el mundo de hoy que elabora Coe en El coraz\u00f3n de Inglaterra no tiene nada que ver con la nostalgia. Y sin embargo, de alguna forma, invoca su aparentemente impoluta perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En una de las muchas conversaciones de la trama que, recordemos, recupera a parte del elenco de dos de sus anteriores novelas \u2014El Club de los Canallas y C\u00edrculo Cerrado\u2014 y de una forma nunca vista \u2014como meros veh\u00edculos de la acci\u00f3n, en este caso reflexiva y pol\u00edtica, y no como la acci\u00f3n en s\u00ed misma\u2014, uno de los personajes le dice a otro que no vivimos en un mundo libre. A continuaci\u00f3n y ante la extra\u00f1eza de su interlocutor, a\u00f1ade que vivimos bajo una tiran\u00eda. El interlocutor sacude la cabeza y dice, creyendo que se est\u00e1 refiriendo al avance descontrolado del manique\u00edsmo en los inicios de la era Brexit, que David Cameron, por entonces a\u00fan primer ministro brit\u00e1nico, no le parece un tirano. Y el otro dice que no se est\u00e1 refiriendo a una persona. Que el tirano puede no ser una persona, dice. El tirano puede ser una idea. &#8220;\u00bfQu\u00e9 idea?&#8221;, pregunta el otro. La de lo pol\u00edticamente correcto, responde el personaje. \u201cEs lo que opina ese personaje\u201d, despeja Coe cuando se le pregunta si \u00e9l tambi\u00e9n lo cree.<\/p>\n<p>Si lo que opina ese personaje fuese cierto, la noticia de la pr\u00f3xima publicaci\u00f3n de los diarios de Patricia Highsmith \u2014deducimos que una selecci\u00f3n, pues el pack completo incluir\u00eda m\u00e1s de 8.000 p\u00e1ginas\u2014 no ser\u00eda una buena noticia para aquellos que aman su obra y su figura, poderosa, atormentada, impositiva. Highsmith pudo haber tirado la toalla desde el principio \u2014se sabe, y de ah\u00ed su obsesi\u00f3n por idear muertes en el seno de la familia y la pareja, que su madre trat\u00f3 de deshacerse de ella bebiendo aguarr\u00e1s estando embarazada\u2014, pero no lo hizo. Lo que hizo fue intentar entender, a su torcida y desbocada manera, por qu\u00e9 el ser humano \u2014por qu\u00e9 una madre\u2014 puede llegar a ser tan horrible. De ah\u00ed que sus asesinos \u2014desde la bohemia pareja de Cr\u00edmenes imaginarios, mi favorita, hasta el par de desconocidos que planean intercambiar v\u00edctimas en Extra\u00f1os en un tren\u2014 sean siempre personas corrientes que desbocan, por un momento fatal, al animal sin empat\u00eda que esconden. Highsmith radiografi\u00f3 a nuestro Mr. Hyde y se permiti\u00f3, porque siempre estuvo al borde de ese abismo, esconder lo justo del suyo propio.<\/p>\n<p>As\u00ed vivi\u00f3 Highsmith, elaborando perfectos proyectiles con aspecto de historias que casi siempre fueron retratos de una obsesi\u00f3n o de un pu\u00f1ado de obsesiones \u2014pensemos en Carol pero tambi\u00e9n en el encantador y letal Ripley\u2014, de psiques descontroladas que por un momento ven la luz y saben que la \u00fanica salida pasa por cometer el acto fatal que acaban cometiendo. A veces, siempre en realidad, leo a Highsmith y la imagino reelaborando, sin saberlo, o sabi\u00e9ndolo un poco, cada vez m\u00e1s, la misma teor\u00eda: mi madre no era una mala persona pero lo fue. No era mala persona, pero durante un momento \u2014cuando bebi\u00f3 aquel aguarr\u00e1s\u2014 lo fue. Para su bi\u00f3grafo, Andrew Wilson, que ley\u00f3 sus diarios en su momento, Highsmith \u201ccre\u00f3 un mundo en el que el l\u00edmite moral no existe, dominado por lo irracional, en el que la l\u00f3gica y el sentido com\u00fan desaparecen cuando el lado m\u00e1s oscuro de lo humano toma el control\u201d. En ese mundo, su madre segu\u00eda siendo su madre. Encajaba. Era como el resto. No era un monstruo.<\/p>\n<p>Asusta pensar, por lo que Wilson adelanta de sus diarios \u2014que llegar\u00e1n en 2021, publicados en espa\u00f1ol por Anagrama\u2014, que el mundo de hoy juzgue a la turbulenta Highsmith por lo que se contaba a s\u00ed misma en una libreta. Sent\u00eda la misma compasi\u00f3n \u2014es decir, ninguna\u2014 por hombres que por mujeres, relata Wilson, en una reciente entrevista. \u201cComo Sylvia Plath, parec\u00eda obsesionada por dejar anotado hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle de su d\u00eda a d\u00eda\u201d, cuenta. Reflexiona sobre la soledad, la culpa, la obsesi\u00f3n \u2014sus diarios contienen el relato completo de la cliente de los grandes almacenes con la que se obsesion\u00f3 y que acabar\u00eda dando pie a Carol, en realidad, El precio de la sal, la novela en la que se bas\u00f3 la pel\u00edcula que protagoniza Cate Blanchett\u2014, pero tambi\u00e9n lanza dardos contra todo lo que odia. \u201cOdiaba a los jud\u00edos y a los negros de una forma completamente irracional; era, adem\u00e1s, una lesbiana que odiaba a las mujeres, algo dif\u00edcil de reivindicar por el feminismo\u201d, prosigue Wilson.<\/p>\n<p>Era Highsmith tan pol\u00edticamente incorrecta que \u201chabr\u00e1 que ver\u201d, dice Wilson, \u201cde qu\u00e9 manera encaja su figura en la cultura contempor\u00e1nea\u201d, estando, como estamos, seg\u00fan dicho personaje de Coe, bajo la tiran\u00eda de lo pol\u00edticamente correcto. \u201cNing\u00fan escritor querr\u00eda que sus secretos quedasen expuestos\u201d, escribi\u00f3 la propia Highsmith en una carta a un amigo en 1940. \u201cSer\u00eda como desnudarse en p\u00fablico\u201d, a\u00f1adi\u00f3. \u201cNo vamos a censurar nada\u201d, ha dejado dicho su editora, Anna Von Planta, cuando se le ha preguntado por la manera en que los diarios iban a llegar al lector. \u201cLo que queremos es descubrir c\u00f3mo Patricia Highsmith lleg\u00f3 a ser Patricia Highsmith\u201d, ha a\u00f1adido. Ser\u00eda impensable, me digo, que se extirpase lo monstruoso a alguien que dedic\u00f3 toda su vida a tratar de entender al monstruo que llevamos dentro. La tarea del lector es ahora tratar de entenderla a ella. Entender que el creador no es un ser impoluto, sino pura colecci\u00f3n de aristas. \u00bfQu\u00e9 es toda obra sino un intento, desesperado y condenado al fracaso, de intentar golpearlas hasta hacerlas desaparecer?<\/p>\n<p>Fuente: El Pa\u00eds<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su \u00faltima novela, El coraz\u00f3n de Inglaterra, Jonathan Coe elabora una teor\u00eda sobre el mundo en el que vivimos En su \u00faltima novela, El coraz\u00f3n de Inglaterra, Jonathan Coe elabora una teor\u00eda sobre el mundo en el que vivimos. Se ha dicho que es una novela sobre el Brexit y, por supuesto, lo es. 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